Las salas de cine riojanas siguen al borde de la ruina

El fin de las restricciones más fuertes no es suficiente para salvar un sector que estuvo muchos meses completamente inactivo.

La vuelta del público a las salas de cine no ha sido la esperada por el sector en La Rioja una vez superadas las peores oleadas de Covid-19. Hay varios factores a tener en cuenta, aunque posiblemente, la principal razón tenga que ver con la persistencia de algunas limitaciones debido a la pandemia.

El Gobierno de La Rioja decretó en su momento la prohibición de comer y beber en las salas de cine.

Por si fuera poco, tampoco puede uno quitarse la mascarilla durante el visionado.

Aunque el aforo permitido en las salas ya es del 75%, las restricciones hacen muy complicado que las salas se llenen siquiera a la mitad.

Los cines 7 Infantes de Logroño llevaban meses abriendo solo de miércoles a domingo, pues la demanda no hacía rentable abrir lunes y martes. Ahora, han pasado a abrir también los martes. Sin embargo, la afluencia de público sigue muy lejos de ser la que había en los años pre pandemia.

En segundo lugar, tendríamos que añadir el factor económico.

Ir al cine en una época en la que los precios de las entradas son tan poco económicos y encima no poder comer ni beber, no es algo a lo que todo el mundo esté dispuesto con tal de ver una película de estreno.

Siendo realistas, la situación económica de muchas familias sigue sin ser boyante y el cine es caro. En este sentido, muchos pueden opinar que quizá no merezca la pena acudir a las salas cuando el único reclamo es poder ver una película 6 meses antes de su estreno en TV/internet.

Por que sí, el cine siempre tendrá ese encanto especial que lo hace único, pero la calidad de imagen de un televisor OLED 4K no tiene nada que envidiarle a la proyección de una sala promedio actual (especialmente si el proyector no es 4 u 8K).

Y esto nos lleva al siguiente punto…

¿Cambio de paradigma en el entretenimiento?

Más allá de las restricciones y problemas económicos que aún existen, es posible que estemos ante cierto cambio- no sabemos si permanente o no- en los patrones de entretenimiento de los riojanos.

Si bien con el fin del estado de alarma, el buen tiempo y la posterior no obligatoriedad de las mascarillas, las calles se han llenado de gente, ciertos centros de ocio y entretenimiento como los cines siguen muy vacíos.

La población riojana y española en general puede haberse hecho más casera debido, en parte, a los confinamientos. Hasta cierto punto también debido al uso obligatoria de la mascarilla en lugares públicos cerrados.

Finalmente, debemos tener en cuenta que la adopción masiva de grandes televisores 4K con smart TV y la llegada de los servicios de TV a la carta y TV streaming– como Netflix, HBO o Disney+- han supuesto cierto cambio de paradigma en la forma en que algunos ciudadanos se entretienen y consumen producción audiovisual. A la gente le gusta ir al cine, pero este ya no tiene el mismo protagonismo que tenía años atrás.

 Según Smartme Analytics, durante el confinamiento las suscripciones a plataformas streaming se disparó un 50%.

Solo el tiempo y la llegada de una auténtica «nueva normalidad» podrán confirmar o no si el negocio del cine está tocado para siempre o solo temporalmente, es decir, de forma coyuntural.

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