La verdadera historia de España (Capítulo III)

Juan Sebastián Elcano y la vuelta al mundo

Juan Sebastián Elcano, nació en Guetaria el 30 de noviembre de 1476, murió en el Océano Pacífico el 4 de agosto de 1526, fue un marino español que completó la primera vuelta al mundo en la expedición de Magallanes-Elcano. En 1519 se unió al proyecto liderado por Fernando de Magallanes, que zarpó con cinco naves con el objetivo de encontrar una ruta marítima por Occidente que, a través de un paso por el sur de América, llevara a las islas de las especias.

Casi tres años de navegación, y tras recorrer 14.000 leguas, la expedición llegaba a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 y a Sevilla dos días después, con 18 famélicos y tambaleantes marinos, de los 285 que formaron inicialmente la expedición y con una única nave, la Nao Victoria, cargada de especias.

El emperador Carlos V recibió a los supervivientes en Valladolid y concedió a Elcano una renta anual de 500 ducados en oro y un escudo de armas con un globo terráqueo y la leyenda: Primus circumdedisti me (“El primero que me circunnavegaste”).

Participó en la expedición de Francisco Jiménez de Cisneros a Argel (1509) y en las campañas de Italia de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

El navegante español consiguió así completar la primera vuelta al mundo de la que se tenga constancia documental, lo que es tanto como decir, la primera globalización física del mundo.

La gesta de Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano y toda su expedición fue sin duda una de las más espectaculares de la llamada «era de los descubrimientos». Las gestas de aquellos descubridores, héroes sin parangón que con aquellos barcos de madera y los conocimientos náuticos de la época llevaron a la gloria sus hazañas, dejando para la historia aquellos épicos descubrimientos y muchos de sus sacrificios, pues muchos de aquellos perecieron en el intento.

Juan Rodríguez Fonseca

Juan Rodríguez de Fonseca nació en Toro, Zamora en 1451 y murió en Burgos en 1524. Fue un eclesiástico y político español, miembro del consejo de los Reyes Católicos y primer organizador de la política colonial castellana en las Indias. Es el hombre más importante para todas las expediciones de Colón, pues era el que organizaba todos los viajes, la logística, etc, hasta su muerte en 1524. Después de su muerte se crea el Consejo de Indias que es quien va hacer las funciones de gestión que hacía Fonseca.

Entre América y Castilla el flujo de navegación es cada vez mayor, para ello se crea en Sevilla en 1503 la Casa de Contratación que aparte de controlar la navegación, también lo hace con el comercio, la ciencia, las leyes, la técnica, etc. 

Pedro Medina, ese gran hombre

Pedro Medina, nació en 1493, Sevilla, y murió en 1567, matemático, geógrafo, cartógrafo, astrónomo, historiador y polígrafo español del Renacimiento, conocedor del mundo de Aristóteles, entregó un texto titulado Libro de Cosmografía (1538), apareciendo en los documentos como clérigo. Obtuvo en efecto una orden judicial para dibujar cartas de navegación, escribir libros de pilotaje y fabricar los dispositivos necesarios para la navegación a las Indias. En febrero de 1539 fue admitido como examinador en Sevilla de los pilotos y maestres que debían hacer la derrota de Indias y trabajó en el entorno de su Casa de Contratación. En 1549 fue designado cosmógrafo real honorario. Como cartógrafo realizó uno de los primeros mapamundis, sumamente exacto, en su Cosmographia (1550). En 1548 había publicado también, dedicado al por entonces príncipe Felipe II, su libro de grandezas y cosas memorables de España. Pedro Medina fue el que llevo sus enseñanzas a todos los europeos que por entonces eran desconocedores de todas técnicas de navegación que este gran hombre conocía.

La reforma del calendario

Con el descubrimiento de América, se revela ante lo que entonces se creía que era el mundo, Europa, Asia, África, el cuarto continente. A partir de entonces surge la revolución científica. Los académicos de la universidad de Salamanca deciden cambiar el calendario Juliano que llevaba rigiendo desde el emperador Julio Cesar del año 46 a. Cristo en las sociedades occidentales por desfases observados por dichos académicos. Al parecer, no era posible acompasar el ritmo del sol con el de la luna. Para ello, se intentó buscar la forma para tener un calendario perfecto, por lo que se convocó a todos los matemáticos de importancia. El 24 de febrero de 1582, el Papa Gregorio XIII expide la gula que pone en marcha la reforma del calendario. A partir de entonces, el Consejo de Indias envía el nuevo calendario a América para que se rijan por él. Adoptándose progresivamente este calendario en todo el mundo, produciéndose una sincronía global por primera vez en la historia.

Carlos I de España y V de Alemania

Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558) fue rey de España de 1516 a 1556 y emperador desde 1519, tras ser coronado por el papa Clemente VII. Era nieto por línea paterna del emperador Maximiliano I de Austria y de María de Borgoña, y de los Reyes Católicos por la materna. Fue rey del imperio español que abarcaba casi todos los continentes. El inmenso poder de este soberano se origina en la vasta herencia que recibió. De su padre Felipe de Borgoña había heredado los Países Bajos y el Franco Condado; de su madre Juana, el trono de Castilla y las posesiones en América; de su abuelo Fernando de Aragón, la corona de Aragón que incluía Cataluña, Sicilia, Cerdeña, Nápoles y ciertas plazas avanzadas en el norte de África; como nieto del emperador Maximiliano, era heredero de los dominios de los Habsburgo en Austria, Tirol y la parte sur de Alemania y el derecho a ser elegido Emperador alemán.

En aquella época medio mundo hablaba español

Durante el reinado de Carlos I, culminaron las exploraciones emprendidas en tiempos de los Reyes Católicos (Costa Brasileña por Yáñez Pinzón en 1500; Istmo de Panamá en 1513 por Vasco Núñez de Balboa; Rio de la Plata en 1516 por Diaz de Solís) y se iniciaron las grandes conquistas. Hernán Cortés y Pizarro añadieron los territorios de los Imperios Azteca (1521) e Inca (1532), con centro en México y Perú, respectivamente, a los dominios de la Corona. No fueron los únicos, ni se limitaron a América, ya que, tras el viaje alrededor del mundo de Fernando de Magallanes (aunque nacido en Portugal en el 1480, adquirió la nacionalidad española en 1518 y sirvió a la corona española en todos sus descubrimientos y hazañas) y Elcano, archipiélagos asiáticos como el de Filipinas se incorporaron al Imperio. América y sus enormes reservas de metales preciosos fueron la verdadera joya del Imperio español y se convirtieron en destino de la emigración, algo que no ocurrió en los territorios europeos.

El Imperio español y el chino y su alianza comercial

En el siglo XVI el imperio español ya estaba establecido en Manila y desde ahí inicia relaciones comerciales con el otro imperio existente en el mundo, China, que en el año 1580 acaba de cambiar el sistema tributario del arroz por la plata. Pero tenían un problema, China no tenía plata. Solo el imperio español, que como se ha dicho, ya estaba establecido en Manila poseía plata, mineral que extraía de las minas que explotaba en América. Por esta razón, el imperio español de los Austrias y la dinastía Ming, siendo las dos economías más poderosas de la tierra en aquellos momentos, establecieron una alianza comercial de las más prosperas de la época. En pocas décadas el mundo toma conciencia de su forma y de la importancia de estas rutas comerciales y la monarquía hispánica se convierte, junto con la china en el motor mundial de la economía.

La plata era la gran divisa internacional. De hecho, cualquier país que quisiera comercializar con China, la gran productora de especias, vasijas etc. tenían que pagar con plata. Muchos de aquellos países tenían que comprar la plata a España para poder negociar especias y otros productos con China. Otros, sobre todo los piratas, pero no solo ellos, intentaban robar la plata a España.

España competía con Portugal que ya tenía su propia ruta del cabo hacia el océano Indico, la ruta de las especias a través de la costa africana hacia las indias. Isabel la Católica ordenó crear una ruta hacia las indias y las islas de las especias sin entrar en territorio portugués. De ahí la expedición de Magallanes y Elcano.

Los Tercios de Flandes

Los Tercios de Flandes era el nombre con que se conocía en la historiografía al ejército organizado por la rama española de la dinastía de los Habsburgo (la Casa de Austria) en los territorios de los Países Bajos Españoles a partir de 1516 y que se utilizó para la defensa de la soberanía de la Monarquía Hispánica.

Un tercio era una unidad militar del Ejército español durante la época de la Casa de Austria. Los tercios fueron famosos por su resistencia en el campo de batalla, formando la élite de las unidades militares disponibles para los reyes de la Monarquía española de la época. Los tercios fueron la pieza esencial de la hegemonía terrestre, y en ocasiones también marítima del Imperio español. El tercio es considerado el renacimiento de la infantería en el campo de batalla, comparable a las legiones romanas o las falanges macedonias.

Un tercio estaba compuesto por tres tipos de soldados: piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Los piqueros constituían la infantería tradicional e inicialmente formaban el grueso de las tropas, hasta tres cuartas partes o más. Los arcabuceros se distribuían a ambos flancos de los primeros como apoyo y escolta, ya que sus armas tenían poco alcance y precisión, de 25 a 50 metros. Los mosqueteros se introdujeron más tarde y hacían las veces de artillería ligera, ya que los primeros mosquetes eran muy pesados y hacía falta un soporte para apuntar.

La legendaria Arma Invencible, que mantuvo bajo la soberanía española a los Países Bajos más de ciento cincuenta años.

La situación de Flandes, a un paso de Inglaterra y fronterizo con Francia y con el Sacro Imperio Romano Germánico (del que nominalmente formaba parte), tenía una gran importancia estratégica para la monarquía hispánica. Amenazaba a Inglaterra con una invasión, cerraba el cerco de Francia junto con España y las posesiones italianas de los Habsburgo, y era la puerta de entrada a Alemania desde el norte, sacudida por las guerras de religión.

Los Tercios de Flandes son para muchos la mejor infantería que ha producido nuestro país en su historia. Los tercios constituyeron la élite de los ejércitos españoles entre los siglos XVI y XVII. Fueron la primera fuerza en combinar en una misma unidad armas blancas y de fuego, haciéndoles casi invencibles en el campo de batalla durante más de un siglo. Otro factor a tener en cuenta era el carácter humano de las tropas: al tratarse principalmente de nobles, aunque fueran de bajo rango, tenían muy arraigado un carácter orgulloso y un concepto del honor que les impulsaba a buscar la gloria en el combate y a no rendirse.

La Rendición de Breda

Ambrosio Spínola Doria; nació en Génova en 1569, duque de Sesto (1612), marqués de los Balbases (1621) y Grande de España, fue un aristócrata genovés al servicio de la Monarquía Hispánica como general español, capitán general de Flandes durante la Guerra de los Ochenta Años, honrado como caballero de la Orden de Santiago y del Toisón de Oro. Es famoso por la toma de la ciudad holandesa de Breda y recordado como uno de los últimos grandes jefes militares de la Edad de Oro española.

El asedio de Breda tuvo lugar en 1625, durante el transcurso de la Guerra europea de los Treinta Años y de la Guerra de los Ochenta Años en Flandes, que enfrentaba a los tercios españoles con las fuerzas de las Provincias Unidas de los Países Bajos; la ciudad fortaleza de Breda, bajo el gobierno de Justino de Nassau, fue sitiada y finalmente conquistada por los ejércitos españoles bajo el mando de Ambrosio Spínola en 1625.

La rendición de Breda fue una de las victorias más famosas de Spinola y de España, sirviendo como fuente de inspiración a varias obras artísticas.

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