La UE obligará (definitivamente) a que todos los fabricantes adopten el USB-C y no incorporen el cargador en la caja

Tras 10 años de fallidas negociaciones entre las distintas compañías, la UE propone el USB-C como cargador universal final.

En estos 10 años no todo han sido fracasos. De las decenas de tipos de cargador que llegaron a existir en su momento, ahora existen 3 o 4 modelos generalizados, siendo uno de ellos el cargador de I Phone.

Es precisamente la marca Apple la más reacia a que se unifiquen definitivamente los cargadores porque «esto mata la innovación». En realidad, lo que la unificación traería consigo es una caída de ingresos para Apple, que es la compañía que pone precios más altos a sus periféricos. Por otra parte, es cierto que la estandarización impedirá, por ejemplo, que una compañía diseñe cargadores más rápidos que los de la competencia.

Nos sigue preocupando que una regulación estricta que exige un solo tipo de conector reprime la innovación en lugar de fomentarla, lo que a su vez perjudicará a los consumidores en Europa y en todo el mundo

Medidas definitivas.

La Comisión Europea ha anunciado una serie de medidas que permitirán acabar, por fin, con las incompatibilidades de los cargadores de dispositivos y el exceso de residuos electrónicos.

En lo relativo a los cargadores, la UE propone un puerto de carga común para los smartphones, tablets, cámaras, ordenadores portátiles, videoconsolas y auriculares. Este es el USB-C, muy presente a día de hoy en las conexiones.

Por otro lado, la UE quiere que los productos electrónicos no incluyan cargador en la caja, sino que se venda por separado. Compañías, como Apple, Samsung o Xiaomi, ya lo han estado haciendo durante los últimos meses.

Los fabricantes deberán facilitar al consumidor información relacionada con la carga, como la potencia o la posibilidad de carga rápida. Esto permitirá comprobar de una manera más fácil si los cargadores existentes sirven para un nuevo producto.

Según la UE, las medidas permitirán ahorrar a los consumidores más de 250 millones de euros en la compra de cargadores y accesorios de carga. También evitará generar mil toneladas anuales de residuos electrónicos.

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