La UE da un giro en materia de inmigración con respecto a 2015

A Hungría y a Polonia no les ha hecho falta, en esta ocasión, ser la nota discordante en la reunión de ministros del Interior. Dinamarca (donde gobiernan socialdemócratas), Austria, Grecia y R. Checa, también los países bálticos en menor medida, se han declarado en contra de mantener un discurso de puertas abiertas ante la oleada de refugiados afganos que se espera.

Los ministros del interior de la UE acuerdan un frente unido para evitar una crisis de «emigración ilegal a gran escala». La respuesta conjunta europea a la nueva crisis migratoria en ciernes pasa por incentivos financieros a países del entorno de Afganistán tales como Irán o Pakistán.

La crisis del 2015 no solo sirvió para poner patas arriba Alemania o desatar la ira de algunos socios como Hungría, también puso de manifiesto la nula coordinación y la falta de acuerdo de los 27.

La entrada masiva e ilegal de cientos de miles de personas en Alemania terminó haciendo que la propia Merkel se arrepintiera de su llamada de acogimiento en las primeras fases de la crisis migratoria de 2015. Ahora, seis años después, los discursos han cambiado mucho.

Siete veces aparece mencionada la palabra seguridad y cinco el término ilegal en los apenas nueve párrafos de la declaración final de los 27 responsables de Asuntos Interiores. Antes del encuentro, los representantes de Dinamarca, Austria y R. Checa dejaban un claro mensaje a los afganos: “Quedaos ahí. Os ayudaremos apoyando a la región”.

Algunas frases de la declaración conjunta son muy esclarecedoras y dan fe del endurecimiento del discurso de la Unión en materia migratoria.

En función de las lecciones aprendidas, la UE y los Estados miembros están determinados a aunar fuerzas para prevenir los movimientos ilegales masivos que afrontamos en el pasado. Hay que evitar los incentivos a la migración ilegal.

Nadie en la UE habla ya de cuotas obligatorias como se hizo, fallidamente, en 2015.

De la cita no sale ningún compromiso formal. La UE se insta a apoyar a los países fronterizos, aunque de momento celebra que no se están detectando grandes movimientos migratorios en las fronteras afganas.

Lo cierto es que las condiciones actuales hacen casi imposible abandonar el país.

Financial Times recoge que Bruselas estaría preparando un paquete financiero de 600 millones de euros para apoyar a países vecinos como Pakistán, Irán, Uzbekistán o Turkmenistán. La cifra es insignificante si la comparamos con los 6.000 millones de euros transferidos a Turquía por el acuerdo migratorio.

La frase que ha pronunciado un diputado esloveno es bastante sintomática de cuál es el sentir general en Europa oriental y buena parte de la occidental:

“La UE no puede ayudar y pagar a todos los que huyen del mundo”.

Ylva Johansson, comisaria de Interior de la UE ha dado a entender que Bruselas quiere estar preparada para escenarios imprevisibles:

Tenemos que evitar una crisis humanitaria, una crisis migratoria y una amenaza a nuestra seguridad. El momento de actuar es ahora. No podemos esperar a tener grandes flujos en nuestras fronteras ni a que las organizaciones terroristas se hagan más fuertes.

La operación de evacuación finaliza hoy con unos 10.000 europeos y afganos repatriados a suelo europeo desde el advenimiento talibán y la toma de Kabul. A partir de mañana, comienza una segunda etapa. Los talibanes han asegurado que permitirán a quienes lo deseen abandonar el país, aunque suena una promesa poco creíble.

Alemania, Reino Unido o España son algunos de los países que se han comprometido a hacer lo que puedan para seguir «evacuando» afganos.

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