La UE apoya, hipócritamente, la nueva valla que Lituania está construyendo en su frontera con Bielorrusia

El dictador Alexander Lukashenko lleva meses dejando que los iraquíes y otros asiáticos que llegan a Bielorrusia como turistas en avión traspasen ilegalmente las fronteras de la UE.

En lo que va de 2021 más de 4.000 asiáticos, procedentes en su mayor parte de países de oriente medio y Asia central, han penetrado en Lituania y otros países bálticos desde Bielorrusia.

La inmigración ilegal es favorecida totalmente por Lukashenko, quien ha reconocido alentarla como venganza por las sanciones que la UE ha impuesto a su país. El dictador ha aprovechado algunas intervenciones públicas para culpar a Europa y EEUU de la pobreza en el tercer mundo.

Diariamente las autoridades de las repúblicas bálticas detienen a inmigrantes cruzando ilegalmente. Letonia decretó la emergencia nacional hace un par de días.

Cambio de discurso en la Unión.

Si hace 6 años a los dirigentes de la UE se les llenaba la boca hablando de solidaridad con los migrantes, ahora el discurso ha cambiado radicalmente.

Lejos quedan ya los tiempos en los que la valla de Hungría se usaba para demonizar a su principal promotor, el primer ministro húngaro Viktor Orbán.

Tras constatar que vallas como las construidas en Bulgaria o Hungría ayudaron a frenar la invasión migratoria en su momento, y después de entender que la UE no puede convertir sus fronteras en un colador ni dar refugio a todo el mundo, la Unión ya no se opone a la construcción de nuevas barreras.

Sin embargo, el apoyo a este tipo de barreras migratorias se mantiene discreto. La Comisión ha dejado caer que no recomienda el uso de fondos europeos para este tipo de infraestructuras.

Siempre hemos sido claros al decir que la Comisión no financia verjas o barreras. Tenemos cuidado en que los fondos (europeos) sean usados donde tienen un mayor valor añadido.

El portavoz de la UE considera que «no existe contradicción» en el hecho de que la Comisión diga que «puede ser una buena idea» poner una barrera para frenar la inmigración ilegal, pero que no destine financiación europea a ese tipo de conceptos.

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