La Rioja acogerá el mayor vertedero del Norte de España

Los riojanos estamos contemplando, en estos momentos, el desolador futuro que nos espera en esta tierra en la que vivimos. El Gobierno de La Rioja anuncia, machaconamente, un futuro de prosperidad, pero los datos no engañan.

Simplemente somos una región que va a menos, que está de capa caída. Desde los últimos años de Pedro Sanz en la Presidencia de Gobierno el desmantelamiento económico de La Rioja avanza imparable. Ni el mandato anterior de José Ignacio Ceniceros, ni el mandato actual de Concha Andreu, han conseguido revertir la situación.

Esta semana, la Cámara de Comercio de La Rioja ha realizado unas reveladoras advertencias sobre la fuga de empresas de La Rioja, con la pérdida de 27 empresas en los primeros 9 meses de 2.021, así como sobre el pesimismo de los empresarios, pues 7 de cada 10 encuestados declaran que no confían que en 2.022 se produzca una recuperación tras la crisis.

Todo ello desbarata las previsiones del Gobierno Regional ya que, en el caso de La Rioja, ocupamos posiciones de cola con crecimientos por debajo de la media nacional. No hay confianza en que realmente lleguen a las PYMES los prometidos fondos europeos “Next Generation”. Tampoco ayudan las subidas del Salario Mínimo Interprofesional o el incremento de la presión fiscal y de las cotizaciones sociales.

No favorece tampoco para la atracción de nuevas empresas el desastre de infraestructuras que tenemos en esta Comunidad. Alejados del tren de alta velocidad. Sin conexión gratuita por autovías con Madrid, Barcelona o Bilbao. Un aeropuerto pensado para usos esporádicos en San Mateo y puentes festivos en lugar de intentar reconvertirlo en un aeropuerto de carácter comercial.

Así es imposible que La Rioja mantenga el tejido empresarial que se merece. Multitud de empresas se están vendiendo a fondos de inversión y multinacionales, lo cual en los próximos años traerán como consecuencia su deslocalización y cierre. Por el contrario, hay muy pocos emprendedores que se atrevan a poner en marcha sus proyectos. La burocracia administrativa, el encarecimiento del personal contratado y las tasas abusivas hacen que actualmente montar una empresa sea una aventura de alto riesgo.

Mientras tanto, tenemos que padecer que las Comunidades limítrofes, principalmente País Vasco y Navarra, presenten una competencia desleal frente a La Rioja por sus bondades fiscales y privilegios presupuestarios, a lo cual hay que añadir la incapacidad suprema del gobierno de Concha Andreu para compensar nuestras desventajas frente a los “vecinos”.

El ocaso de nuestra industria tiene su reflejo en el permanente engaño con el que nos quiere hacer comulgar el Gobierno de La Rioja, quien parece estar empeñado en que todo el territorio riojano se convierta en un huerto solar y eólico. Nos quiere interiorizar la idea de que La Rioja se industrializa al apostar por las energías renovables. Pero eso no es industrializar.

La colocación de placas y molinos de viento no supone la creación de nuevas empresas. Ni siquiera supone la creación de nuevo empleo, salvo en el momento inicial y esporádico del montaje. Sin embargo, sí que supone acabar con el paisaje de viñedo y su atractivo turístico. Cabe preguntarse si hay diferencia, por ejemplo, entre instalar paneles solares en la zona de Rioja Alta de Bañares y Hervías, como acaban de anunciar, a hacerlo en la zona de Labastida.

¿Hay menos sol en Labastida que en los alrededores de Haro? No, apenas hay diferencia. Pero el Gobierno Vasco aleja de Rioja Alavesa este tipo de infraestructuras, conscientes de su impacto negativo en el enoturismo. Mientras en Álava cuidan su industria y su paisaje, en La Rioja apostamos por lo fácil e inmediato, pero sin recorrido futuro.

Está muy claro que el PNV es mucho mejor gestor, y tiene más destreza, que el PSOE Riojano. Otro ejemplo lo tenemos en la línea de alta tensión que unirá Tauste (Zaragoza) con Júndiz (Álava). El resumen de la misma es que una línea de alta tensión que beneficiará a los alaveses pretende que se instale atravesando todo el territorio riojano pero dejando inmaculado y virginal el de la propia Rioja Alavesa, cuando Álava es la mayor beneficiaria y destinataria de la citada línea.

También está muy reciente el pacto que cerca ha estado de cerrar el socialista Pedro Sánchez con sus socios nacionalistas respecto a la escisión de Rioja Alavesa de la DOC Rioja, que supondría que el Gobierno Vasco controlase y gestionase directamente la zona vinícola alavesa. No se sabe aún si triunfará o no esta propuesta a medio plazo, debido a que los propios viticultores alaveses en su mayoría se han mostrado contrarios, pero el mero hecho de intentarlo es otra muestra de la debilidad de nuestra región y de la servidumbre de nuestra Presidenta a Pedro Sánchez y, a su vez, de Pedro Sánchez a los nacionalistas o “aprovechateguis”.

Mientras tanto, Concha Andreu vende humo a los riojanos. Ni se genera industria, ni se atraen empresas, ni se crea empleo, ni se retiene el talento, ni se vislumbra un futuro más allá de ir asumiendo como vamos cediendo y empequeñeciéndonos con el claro destino de que el principal vertedero de escombros y chatarra del norte de España, o del sur de las vascongadas, ocupe los terrenos de La Rioja.

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