La reforma educativa pone patas arriba la educación en España: Habrá comunidades con notas numéricas y otras sin ellas

Alegría ha quitado la escala del 1 al 10, pero las Comunidades Autónomas de la oposición la rescatan y refuerzan los conocimientos en Lengua, Matemáticas e Historia

Madrid, Galicia, Castilla y León, Murcia y Andalucía se han desmarcado del Gobierno y mantendrán en la enseñanza obligatoria las calificaciones numéricas como forma de «poner en valor el esfuerzo de los alumnos». Mientras tanto, regiones como Navarra o Castilla-La Mancha las quitarán y se regirán por criterios subjetivos.

Según los primeros decretos autonómicos de Primaria y ESO, las CCAA se han dividido en dos grupos al interpretar los criterios estatales. Uno seguirá al pie de la letra a la ministra Pilar Alegría. Otro, integrado por las regiones gobernadas por el PP, ha ampliado mucho los contenidos, ha apostado por no bajar el listón y ha seguido dando más importancia al conocimiento que a las actitudes y valores, utilizando todos los resquicios legales para organizar una enseñanza alternativa a la del Gobierno.

El Ministerio de Educación ha quitado las calificaciones numéricas en Primaria y la ESO y las ha dejado en Bachiller.

Ya sólo se podrá hablar de Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable o Sobresaliente. Es el sistema que han seguido los decretos de Navarra o Castilla-La Mancha. Pero muchos profesores y padres prefieren las notas numéricas porque no es lo mismo un 1 que un 4 o un 7 que un 8,9.

Madrid, Galicia, Murcia, Castilla y León y Andalucía conservarán la escala tradicional del 1 al 10, lo que permitirá preservar también las matrículas de honor y las menciones honoríficas, que Alegría ha eliminado igualmente.

Para que el Ministerio de Educación no impugne sus normas, estás regiones vincularán, por ejemplo, el 8 y el 9 al Sobresaliente.

«En las actas de evaluación y cualquier otro documento oficial no puede figurar una nota», recuerdan en el equipo de Alegría, que ya ha advertido de que «el Gobierno actuará si alguna cuestión contraviene la ley».

La destrucción de la Historia como asignatura

El decreto de la ESO de Madrid recupera en Historia todo lo que ha desaparecido en el estatal: la Hispania romana, la Edad Media en la Península Ibérica, Al-Andalus, la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, los Reyes Católicos, el descubrimiento de América, los Austrias, Carlos V, Felipe II, La Guerra de los 30 Años, los Habsburgo, la Guerra de la Independencia, Isabel II, La Restauración, Alfonso XIII…

Galicia va a recuperar también en el Bachillerato los contenidos de la Historia de España anteriores a 1812, mientras que Murcia pone en valor la identidad nacional española, justo lo contrario que hace Cataluña.

Navarra huye del planteamiento cronológico y tiene «un enfoque basado en problemas sociales relevantes» que pretenden «despertar» la «conciencia del alumno». No se citan hechos concretos, sino que se aborda el «mínimo vital», las «actitudes y comportamientos sexistas» o la «alianza entre civilizaciones». Los alumnos tendrán que estudiar, por ejemplo, la «desigualdad social y la disputa por el poder» o la «interpretación del sistema capitalista desde sus orígenes hasta la actualidad».

Para «evitar el adoctrinamiento», Madrid ha quitado términos como «ecofeminismo», «perspectiva de género», «ecosocial» o «ecodependencia». En su currículo no aparece la mención al polémico «sentido socioafectivo» de las Matemáticas, aunque las emociones sí se abordarán en esta asignatura.

Repetir con X número de suspensos

Madrid no obligará al alumno a repetir si suspende cuatro asignaturas, como si ha hecho Murcia.

El artículo 22 del texto madrileño se limita a recomendar a los profesores: «Para facilitar la toma de decisiones sobre la promoción de los alumnos por parte de los equipos docentes, éstos podrán tomar en consideración que un alumno repetirá curso cuando tenga evaluación negativa en tres o más materias». Se podrá pasar de curso con tres suspensos si no son a la vez Lengua y Matemáticas.

Eso sí, introduce una novedad que no aparece en el currículo estatal: para dejar pasar a un alumno de curso con muchos suspensos tendrán que estar de acuerdo dos tercios de los miembros del equipo docente. Murcia recoge una fórmula parecida pero habla de una mayoría de tres cuartos. Esta exigencia de que haya consenso entre los profesores es una de las cuestiones que probablemente generará conflictos legales, en tanto que el Ministerio sostiene que «no se puede limitar la autonomía de los docentes».

En Lengua Castellana y Literatura de la ESO, Madrid pone más gramática, el Siglo de Oro y la Generación del 98.

En Matemáticas, ha añadido los logaritmos en 4º, la jerarquía de las operaciones, la raíz cuadrada, sucesiones, la regla de Ruffini… Incorpora también el valor absoluto de un número entero; la obtención, a partir de su descomposición factorial, del máximo común divisor y del mínimo común múltiplo de dos números; las progresiones aritméticas y geométricas, y la división y factorización de polinomios.

Alternativa a religión

Galicia pone una alternativa concreta a Religión: quienes no la cursen en la ESO harán un proyecto para desarrollar competencias clave. Es una fórmula parecida a la que utiliza Madrid, que «ha minimizado» en el horario los Valores Cívicos y Éticos hasta dejarlos en la hora semanal.

Ambas regiones recuperan la Filosofía como optativa en 4º de la ESO, como han hecho casi todas las CCAA ante la desaparición de la materia en el currículo estatal.

Murcia no pone asignatura de Filosofía como tal, pero dentro del Proyecto de Investigación, los alumnos podrán escoger entre varios temas y uno es la retórica y la argumentación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.