La Reconquista de Eric Zemmour. Una revolución para Francia

Después de semanas de dudas, rumores y tensión, mucha tensión, el 30 de noviembre Eric Zemmour anunció su candidatura a las elecciones presidenciales francesas del próximo mes de abril. Lo hizo a través de un vídeo colgado en las redes sociales en el que llamaba al pueblo francés a parar el proceso de destrucción económica, social y cultural que, según su punto de vista, ha sido provocado por la renuncia a la soberanía nacional y la inmigración masiva extra-europea que ha llegado a Francia durante las últimas décadas.

En su polémico vídeo el candidato llamaba a salvar el país, retomando el control sobre las fronteras y protegiendo la cultura e identidad de Francia con constantes alusiones a lo largo del vídeo a iconos nacionales como la Catedral de Nôtre Dame, Versalles, la Sainte Chapelle o las figuras de Juana de Arco, Luís XIV, Napoleón, el general De Gaulle, Víctor Hugo, Descartes y Pasteur.

El vídeo llegaba tras días de constantes bajadas en los sondeos y un creciente acoso por parte de organizaciones de ultraizquierda como el grupo extremista “Antifa” durante sus desplazamientos por Francia, desde Nantes en la región de Bretaña hasta Burdeos en la región de Aquitania, pasando por Marsella y París.

Y finalmente, ayer, domingo 5 de diciembre, Éric Zemmour realizó su primer gran mitin en el área de París, en el municipio de Villepinte, lugar escogido por Sarkozy para celebrar uno de sus discursos más vibrantes de la campaña presidencial de 2012.

Con una hora de retraso y después de una mañana marcada por las protestas en París de detractores del candidato soberanista, Zemmour entró en una enorme sala con miles de asistentes, la organización habla de más de 13.000 personas, ondeando la enseña nacional y al grito de “Zemmour Presidente”, “Vamos a ganar” y “Estamos en nuestra casa”. En medio de un ambiente eufórico y con un público de todas las edades, especialmente de jóvenes y gente de mediana edad, Zemmour ha subido al estrado visiblemente emocionado y con el rostro serio propio de las grandes ocasiones.

El candidato ha llamado a los cargos electos a no poner en riesgo su candidatura y a garantizar con sus avales que las elecciones presidenciales sean libres, justas y representativas.

Recordemos que en Francia para ser candidato es necesario reunir 500 firmas/avales de cargos electos

Posteriormente, ha desgranado los motivos de su trascendental decisión, ha cargado contra las manipulaciones y ataques personales de los medios de comunicación y ha dirigido su principal crítica contra el Presidente de la República Emmanuel Macron, a quien ha acusado de ser el mejor representante de los que quieren enterrar a Francia. En su arenga contra Macron lo ha tildado de eterno adolescente, de Nada Absoluta, de Abismo y de Presidente del Vacío existencial.

Sus diatribas se han dirigido también hacia el centro-derecha, acusándolo de haber estado traicionando durante 40 años  a sus electores. Ha recordado, además, que todo el centro-derecha defendía antes lo que Zemmour está proponiendo ahora en materia de inmigración.

Sus ataques también se han dirigido contra la izquierda a la que ha acusado de haber destruido la educación nacional con su ingeniería social y métodos pedagógicos. Se ha comprometido a expulsar la ideología de género de la escuela, restaurar la meritocracia, la autoridad del profesorado y a impulsar de nuevo las matemáticas y las humanidades (historia, filosofía, literatura y lenguas clásicas). También ha insistido en la cultura del esfuerzo y en la expulsión del igualitarismo vacío de las aulas.

En economía, Zemmour ha apostado por la industrialización de Francia con el objetivo de transformar a la nación gala en una gran potencia industrial. Sus recetas pasan por reducir las cargas sociales a las medianas y pequeñas empresas, reducir los impuestos sobre las rentas del trabajo a las clases bajas y medias y priorizar en la contratación pública a las empresas industriales francesas.

En política migratoria, Zemmour ha prometido un referéndum para fijar en la constitución sus reformas, que pasan por la expulsión de todos los inmigrantes ilegales del país; la eliminación de la doble nacionalidad y la asignación automática de la nacionalidad francesa a los hijos de inmigrantes; la supresión de la política de reagrupamiento familiar; la expulsión de los delincuentes inmigrantes residentes en Francia y la prioridad nacional en la asistencia social y el trabajo, expulsando a los inmigrantes legales que al cabo de seis meses no encuentren trabajo.

En política exterior ha vuelto a insistir en la soberanía de Francia y en su salida del comando integrado de la OTAN, constatando que el rol de Francia debe ser el de potencia de equilibrio entre los gigantes chino, americano y ruso.

Zemmour se ha estrenado en su primer mitin como un presidenciable serio, determinado, seguro y muy ambicioso, a la vez que próximo a su público, más cercano al papel de futuro Presidente que a su anterior rol de polemista y “Casandra”.

Prueba de su ambición está en la organización de un nuevo partido “La reconquista” que integrará al partido cristiano demócrata de Poisson y al movimiento conservador de Laurence Trochu, líder del movimiento contra el matrimonio para personas homosexuales. El nombre de su partido es una clara alusión al proceso de Reconquista por parte de los Reyes hispánicos medievales contra la ocupación islámica.

El flamante candidato acelera su campaña el mismo día que las primarias del partido republicano francés arrojan como candidata la figura de Valérie Pécresse, ex ministra de Sarkozy, conocida por sus posiciones moderadas en cuestiones sociales e identitarias. Su programa político casi indistinguible del de Macron la convierte en palabras de Zemmour y sus detractores en la doble femenina del actual inquilino del Elíseo.

Ante este escenario es más posible que nunca que el proceso de implosión del centro-derecha se acelere con la consolidación de Zemmour como referente de toda el ala derecha de los republicanos.

De hecho, tanto Laurence Trochu como Jean-Frédéric Poisson vienen del entorno republicano, la vieja UMP de Nicolás Sarkozy

Según los últimos sondeos Valérie Pécresse tendría serias dificultades para superar la barrera del 10% y la agregación de todo el voto de derecha nacionalista se acercaría al 36%. La gran incógnita es saber hasta qué punto Zemmour será capaz de convertirse en el referente de toda la derecha nacional frente a Marine Le Pen, que hasta ahora conserva la preminencia en el voto obrero y más modesto económicamente.

Pase lo que pase, lo que parece ya claro es que estas elecciones presidenciales no van a ser sólo trepidantes, sino que, además, van a ser decisivas en la reorganización de toda la derecha francesa y, quizás, de la política europea.

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