La postura del papa emérito Benedicto XVI sobre el comunismo: «En la dictadura comunista no había acción que fuese considerada mala o inmoral»

En 2009 el Papa Benedicto XVI llamó al Muro de Berlín «frontera de muerte» y dijo que todas las acciones de la dictadura comunista fueron «siempre inmorales» y que el «partido» consideraba «bueno» todo lo que le servía, «por muy inhumano que fuera».

El Papa Ratzinger hizo estas manifestaciones en el discurso que pronunció tras el concierto que le ofreció en la Capilla Sixtina del Vaticano el presidente de la República Federal de Alemania, Horst Kohler, con motivo del 60 aniversario de la fundación de ese país y el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín.

El Obispo de Roma recordó esos dos eventos y en referencia al Muro de Berlín dijo que fue una «frontera de muerte que durante muchos años dividió nuestra patria y separó por la fuerza a hombres, familias, vecinos y amigos».

El Pontífice señaló que ya muchas personas se dieron cuenta de que los sucesos del 9 de noviembre de 1989 (la caída del muro) eran el principio inesperado de la libertad «tras una larga y sufrida noche de violencia y opresión de un régimen totalitarios que conducía a un nihilismo, un vaciado de las almas».

«En la dictadura comunista no había acción que fuese considerada mala o inmoral. Lo que servía a los objetivos del partido era bueno, por más inhumano que pudiera ser»

Benedicto XVI agregó que la actual República Federal Alemana es la prueba de que el orden social occidental es mejor y más humanitario y ello es gracia a su constitución.

El Papa abogó por el respeto de la dignidad de la persona y pidió respetar el matrimonio y la familia, como bases de cualquier sociedad.

En otra ocasión, allá por 2011, el papa Ratzinger aseguró que en la RDA (Alemania Comunista) tuvieron que «soportar una dictadura negra, el nazismo, y una roja, el comunismo, que para la fe cristiana tuvieron el efecto que tiene la lluvia ácida».

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