La peor República bananera

Las características social comunistas de este desgobierno desea que los ciudadanos estén pendientes de sus subsidios, de mendigar una limosna en subvenciones.

Recientemente lo hemos visto en el asunto de la rebaja de carburantes, en vez de disminuir la cifra del 60% que los mismos soportan en impuestos y haber, por ejemplo, hecho una rebaja en los mismos de un 3, 4 o 5 %, que hubiera repercutido inmediatamente en el bolsillo de los ciudadanos, ha preferido montar un engrudo complicado y absurdo, donde esa bajada de 20 céntimos sale del dinero que previamente ya nos han cobrado.

Así se explica claramente esta noticia: España ingresa 223.382 millones de € por impuestos en 2021, la mayor recaudación de la historia. 

Erigiéndose de esta forma esta clase política en la magnánima otorgadora de dádivas y “privilegios” que pueden venir en forma de subsidios varios, en acceder a ofrecernos unas migajas, procedentes del capital ingente que anteriormente nos ha sido expoliado y recaudado de forma confiscatoria, y que constituyen, a día de hoy, la verdadera ruina de la nación.

No les entra en la cabeza que los españoles no quieren migajas, ni dádivas “gratuitas”, simplemente con que nos descargaran del pesado lastre que a todos, industrias,  pequeños y medianos empresarios, y clase media en general nos ahogan, nos darían un pequeño respiro.

Vemos con enojo cómo se dilapidan verdaderas fortunas en mantener chiringuitos absolutamente prescindibles y, al mismo tiempo, se rebajan los presupuestos en sanidad y educación;  en sobornar medios de comunicación; en atiborrar de subvenciones a unos sindicatos amarillos comprados y siempre mudos a la hora de defender el derecho de los trabajadores.

Unos líderes sindicales que claman para que no se bajen impuestos, con la mentira de que así se repartirán mejor los recursos y riquezas y a los que vemos demasiadas veces al lado de los verdugos en Vascongadas, y junto a golpistas y separatistas en Cataluña.

Se atreven a decir, en sus acostumbradas mentiras y falsedades, y como único argumento baldío y falsario, que aquellos que nos negamos a la subida de los mismos, no queremos que se mejoren la sanidad y la enseñanza.

No les entra en la cabeza que la mayor eficacia social – eso tan traído y llevado del “no dejar atrás a nadie”, reside en la creación de puestos de trabajo, que esos mismos puestos de trabajo normalmente provienen de la pequeña y mediana empresa, como resultado de contar con suficientes recursos privados que se invierten creando y formando industrias diversas que generan al mismo tiempo mayor riqueza y, por tanto, mayor cantidad de ingresos a la Agencia Tributaria, al multiplicarse los sujetos contribuyentes. ¿Tan difícil es entender esto?

Piensan sólo en la inmediatez y en sus intereses caciquiles

La rueda dinámica creciente que se produce bajando impuestos no la entienden.

Pretenden ignorar que si esos recursos se quedan en manos privadas aumentan las empresas, y a la vez crecen más los puestos de trabajo, que a su vez contribuyen a aumentar cotizantes, convirtiéndose en un activo que no deja de producir bienes y servicios, al mismo tiempo que un mayor bienestar social.

Hace muy pocos días la ministra de Trabajo prohíbe por decreto los despidos,  – y ésta es la lista – algo que constituye en sí mismo una expropiación, y que a la vez genera una desconfianza brutal en los futuros emprendedores, frenando y paralizando cualquier tipo de inversión que estuviera programa.

¿Quién va a arriesgar en un negocio y a contratar trabajadores si, posteriormente en el caso de que el mismo no vaya como se había planificado, no se puede prescindir de una parte de los operarios? ¿Qué pasará entonces, tendrá el Estado que quedarse con la empresa para poder abonar las nominas de los trabajadores?

Estamos ya en la peor republica bananera. El ejemplo de la antigua URSS  se viene a la cabeza. Un imperio, el soviético, donde no había paro, tampoco trabajo, por eso el sueldo base no llegaba ni para comer.

El social-comunismo ha creído siempre que la riqueza  y los puestos de trabajo se creaban por decreto, ignorando cuál es la dinámica de la economía de mercado, y que a través de ese dinamismo se ha llegado a una forma de vida que ha supuesto, con diferencia, la que ha creado mayor bienestar social y ha conseguido más derechos a todos los ciudadanos, gracias a ello se ha llegado al tan manido Estado del Bienestar, el mismo que agoniza por emplear políticas suicidas y sin sentido alguno de la realidad.

No entienden que favoreciendo y equilibrando ese mecanismo, además del individuo, el que se beneficia también es el Estado, ya que en poco tiempo recauda mucho más que si se va obstruyendo la creación de puestos de trabajo y los medios de producción de riqueza.

Los ejemplos más claros y meridianos los tenemos actualmente en las comunidades que gobierna la derecha, siendo Madrid y Andalucía los ejemplos a seguir, algo que la izquierda se empeña en no querer ver y en ocultar.

La izquierda  ha conseguido en tiempo récord mandarnos al abismo de la inflación desbocada, al déficit impagable, a cifras paro juvenil insoportable, a la escasez, al frío por el precio de la luz y a la desconfianza.

Corintios II 4:7-15

“Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados;   perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados”

Me he permitido hacer referencia a estos versículos de la Segunda Carta del apóstol  San Pablo a los Corintios, porque reflejan de algún modo la tribulación del ciudadano medio español actual, inmerso en un caos y en una crisis tan grave como nunca jamás se había vivido en nuestra historia reciente. Y, a la esperanza cierta de que este mismo pueblo, hoy atribulado y sobrecogido, siempre ha sabido sobreponerse y salir delante de cualquier hoyo en el que le han sumido los diferentes avatares históricos y políticos.

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