La madrastra

Los cuentos narran aventuras, historias, deseos, conflictos, amor, traiciones… Y en la mayor parte de ocasiones tienen un final feliz para el lector, aunque no debemos de olvidar que para que haya un triunfo, por otro lado, alguno de los protagonistas debe de sufrir una derrota o un sin sabor frente al lado ganador.

El socialismo riojano, también el comunismo, quiere escribir una trayectoria política de gloria, de riqueza, de ecología, de transformación y de futuro. Concha Andreu ha asumido el papel de madre de todos los riojanos y nos trata como si fuésemos sus hijos, pero no como sus hijos adultos sino como sus hijos pequeños a los que puede engañar y manipular a cambio de promesas de chucherías.

Y en esas estamos. Es la dificultad de ser socialista o comunista en los momentos actuales. La dulce mamá se ha tenido que transformar en madrastra y utilizar todas las artimañas que están en sus manos para lograr convencer que ser socialista es sinónimo de ser una persona de entrañables valores y principios frente a los malos, los fascistas y opresores de la derecha, que tan solo quieren explotar al currela.

Sin embargo, a nuestra Presidenta se le olvida que una cosa es tratar al ciudadano como un infante y otra cosa es que realmente lo sea. Al riojano hay que cuidarlo, atenderlo, tener en cuenta sus reclamaciones y presentar soluciones a sus problemas. El futuro de La Rioja se debería escribir en clave de éxito, no en clave de fábula.

Ecología no es llenar nuestros campos de placas y molinos sin ton ni son, sino fomentar el uso correcto de la energía, implantar políticas reales de reciclaje y no despreciar aquellas fórmulas de generación eléctrica no contaminantes y complementarias de las energías renovables.

Tampoco se puede tener todo el día en la boca el proyecto estafa de la Ciudad del Envase y el Embalaje, al que se va a destinar unos 40 millones de euros provenientes de los fondos europeos como si fuese la panacea para el futuro de nuestra región. Es un proyecto que no va a generar riqueza, ni turismo, ni creación de empleo, sino que simplemente será una agencia de colocación de los enchufados de su partido.

Algún día tocará hablar de la Ciudad del Envase y Embalaje con más profundidad, si es que la idea sigue adelante, porque tendrá que explicar Concha que no va a suponer la atracción de nuevas empresas y que ni siquiera ha sido solicitado por las factorías riojanas que se dedican a ese sector, las cuales o bien guardan silencio o bien hacen algún halago ocasional por el simple hecho de no entrar en discusión sobre algo que realmente les importa un carajo, siempre y cuando no les pidan ni les cueste dinero.

Y, mientras tanto, seguimos a la espera de que realmente se afronte el problema del tan necesario tren de alta velocidad. Estamos en la situación socialistamente perfecta, con Pedro Sánchez de responsable supremo de la España idílica y con Concha de duquesa mayor de La Rioja, con una sintonía directa entre ambos que debería facilitar avances en este asunto. De vez en cuando, como esta semana, Concha expresa como reclamo algún titular sobre avances en el tema, pero sin ninguna plasmación concreta.

Y el trabajador de a pie está cansado. Si Cenicienta tenía a su madrastra, los riojanos tenemos a Concha Andreu para, cada vez, contar con menor capacidad económica, sufrir una mayor presión fiscal y vilipendiar a la empresa privada, a los autónomos y al comercio. La tergiversación está a la orden del día en toda declaración de la Presidenta. Busca enfrentamientos ficticios en la sociedad y utiliza sus medios de comunicación afines para que se consideren enemigos a quienes pueden acabar con su mandato.

Intenta parecer la bondadosa madre que protege a sus retoños, mientras urde planes siniestros que tan solo buscan perpetuar su jefatura. La mentira se ha convertido en su arma más utilizada y pretende envenenar a la población para que se eternice su adormilamiento ofreciendo unas manzanas resplandecientes que en realidad llevan el veneno dentro.

Retomemos el inicio de la columna. Lo que la gente quiere son finales felices y eso solo puede conseguirse con la caída de quien es compañera del mal. Sus enemigos, PP y Vox, son quienes deberán liderar la insurrección electoral frente a la mala del cuento ya que ellos son los únicos que pueden retomar la senda del progreso y propiciar que el cambio sea posible.

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