La gran estafa del Black Lives Matter

Por Redacción

Sus fundadoras, marxistas reconocidas, defensoras de dictaduras y supremacistas negras, son ahora millonarias.

Son muchos los particulares y multinacionales que, desde el principio, se posicionaron con el Black Lives Matter sin tener muy claro de donde venía, qué significaba, qué intereses había detrás y si las demandas del movimiento tienen alguna lógica.

Detrás de las fundadoras del BLM hay neomarxistas adineradas muy ligadas también a movimientos extremos como el antifa, la dictadura castrista, la ideología queer o el supremacismo negro, entre muchos otros.

Uno de los hechos más flagrantes es que las activistas son grandes seguidores de la terrorista y asesina Assata Shakur. Asimismo, algunas no ocultan su supremacismo racial, afirmando en Twitter cosas en la línea «los negros son superiores».

Más allá de sus terribles declaraciones ideológicas o políticas, en los últimos años se han encargado de instigar revueltas violentas apelando a falsos mantras como el del racismo institucional que, simplemente, no se sostienen en el EEUU de 2021.

Un pozo oscuro de dinero.

Incluso asociaciones adheridas al BLM, han terminado por denunciar la opacidad de las recaudaciones e inversiones.

Tras la muerte de George Floyd, las donaciones al movimiento crecieron hasta los 90 millones de dólares. Ha sido la primera vez que las fundadoras de BLM han hecho públicos sus registros financieros.

Cuantos más brotes de violencia callejera se han producido, más ha crecido la recaudación del BLM, que ha llegado a recibir donaciones de personalidades famosas (Beyonce, Jay-Z o Prince entre muchos otros) e incluso multinacionales que quisieron subirse al carro de los falsos «derechos sociales» tras la muerte de George Floyd.

BLM tiene asociaciones, entidades asociadas y ramificaciones por todos los EEUU. Se ha convertido en una especie de gran corporación que no produce nada más allá de violencia callejera, conflictividad social y victimismo.

El grupo #BLM10, por ejemplo, ha denunciado la falta de ayudas del BLM para su «labor social», en la misma línea ideológica que el movimiento.

La mayor parte del dinero recaudado se queda en las fundadoras y activistas principales de la organización o va a grupos muy concretos (un poco para lo mismo que en el BLM, mantener a activistas político-sociales).

Son muchas las «víctimas» de violencia policial o que realmente tienen familiares fallecidos a causa de accidentes en detenciones difíciles, que se quejan de no haber recibido un solo dólar del BLM y otras entidades que supuestamente nacieron para recaudar dinero para estas personas, entre otras cosas.

La solidaridad con los «hermanos» está bien, pero primero con una misma.

Patrisse Khan-Cullors, cofundadora del grupo Black Lives Matter y reconocida comunista, ha decidido dar un destino un tanto controvertido a buena parte de los muchos millones de dólares que recaudó en los últimos años a través de su organización BLM.

La activista se ha comprado varias propiedades inmobiliarias-al menos 4 que se conozcan-, destacando entre ellas una pequeña mansión de 1,4 millones de dólares.

Esta está situada en un barrio rico de California con un 88% de población blanca. Tpanga Canyon, que así se llama el distrito, se encuentra a 30 minutos del súper exclusivo Malibú.

Aunque la reacción en Twitter fue muy negativa, la propia red social, muy comprometida con el activismo de izquierda y en ocasiones, extrema izquierda, se procuró borrar gran parte de las críticas vertidas contra la polémica personalidad.

Las fundadoras y principales beneficiaras del BLM reconocen poca claridad en sus finanzas, aunque echan balones fuera echando la culpa al anterior administrador de sus finanzas, sin entrar a comentar lo de su particular y repentino enriquecimiento personal.

Lo cierto es que sus ingresos, superan casi por 10 veces a sus gastos. En 2020 tuvieron un beneficio de neto de, al menos, 60 millones de dólares.

Desde el principio, la web del movimiento no ha tenido un plan claro de actuación, lo que no ha evitado que les lluevan las ayudas de todo tipo. Desde la fundación ActBlu, próxima al Partido Demócrata, a una fundación de americanos con ascendencia china, Asociación Progresista China (CPA) , vinculada desde sus orígenes al Partido Comunista Chino.

De esta forma, las que lo dirigen, tienen las manos libres para gastar todo lo recaudado cómo quieran y en lo que quieran, quedándose para ellas decenas de millones de dólares.

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