La feria de Vistalegre con un Juli excelso y el triunfo absoluto de Ginés Marín

Al final primó la cordura entre la empresa gestora de Vistalegre y el canal temático taurino.

El primer ciclo continuado de esta nueva normalidad, una feria donde se han lidiado tres festejos, los cuales destacan por la buena presentación de los astados, como parte positiva, pero que en lo negativo cabe destacar el escaso juego visto y la poca presencia de público en los tendidos.

Algo que se debe reflexionar

Precios caros con aforos reducidos, con los mismos toreros anunciados con los hierros de siempre, no es de recibo.

La tauromaquia debe regenerarse, se deben abrir carteles, dar cabida a toreros emergentes y hacer un espectáculo, donde calidad-precio y televisión deben de caminar juntos.

La feria comenzó con una corrida con el hierro del Pilar, corrida seria con trapío, pero a la que le faltó clase en sus embestidas, corrida molesta para ponerse delante de ella.

Abrió tarde y feria, Alberto López Simón, el cual tuvo como primer oponente, a un toro noble con cierta clase, pero venido a menos. Como segundo oponente, Lopez Simón tuvo un astado áspero, bronco, el cual lo volteó feamente, afortunadamente sin consecuencias graves.

No está en un buen momento este torero de Barajas, aburre en demasía

Álvaro Lorenzo pecho con un deslucido lote del Pilar, aún así cortó una oreja en el quinto, segundo de su lote. Una oreja de plaza de pueblo sin valor alguno, tras realizar un largo trasteo ante un astado sin fuerza, y venido a menos. Álvaro Lorenzo debe de aprender a dosificar los tiempos en sus faenas, más aún con toros que dicen poco o nada.

Como dato a considerar, debería no torear tanto de perfil y cruzarse más al pitón contrario

Cerraba esta primera terna, Ginés Marín, el cual si demostró por el buen momento que atraviesa, cortó una oreja al sexto y último astado, en una faena llena de emoción, ante un astado, áspero, duro y nada fácil. Pero cuando un torero está en buen momento, no ve dificultades ante los toros. Gines Marin, se mostró variado en el recibo capotero, para luego hacer un trasteo lleno de valor, dejando una estocada hasta los gavilanes, que le valió el apéndice.

En la segunda corrida, se lidió un encierro de Juan pedro Domecq, extraordinaria en presentación, serio, cuajado, bien hecho, con trapío y seriedad, pero vacío de casta, sin raza y podrido. A la corrida de Juan Pedro, le faltó de todo, y le sobró descastamiento.

Con una asistencia por debajo de lo que se esperaba, hicieron el paseíllo, Ponce, Morante, y Pablo Aguado, cartel rematado.

Ponce, sigue con su mala suerte en los sorteos, quizás es momento de cambiar de ganadería, porque este binomio, ya aburre. O quizás es momento de pensar en una retirada, honrosa y respetada después de más de 30 años de alternativa. Lo que está claro es que Ponce, no atraviesa por el mejor momento de su dilatada trayectoria profesional.

Morante cortó una oreja al segundo toro de la tarde, un toro noblote, que dejó estar al de la Puebla a gusto, donde Morante, dejó patente de su toreo artístico, tanto con capote, como muleta. Con su segundo toro, un sobrero de Daniel Ruiz, sin opciones, Morante tiró por la calle de en medio.

Y Pablo Aguado, dejó momentos álgidos, en el saludo capotero y el quite por verónicas que le hizo al tercer Juan Pedro otro noble toro, donde Aguado dejó detalles toreros con la muleta, cabe destacar un torerísimo cambio de mano. Marró con los aceros, y se esfumó la posibilidad de cortar oreja, con el cierra plaza, Aguado no tuvo la mínima opción.

En la tercera de feria, se lidió una corrida de Alcurrucen, bien presentada y de interesante juego, encierro encastado, con matices, y seriedad en sus embestidas.

Se pudo haber abierto por fin la puerta grande, si a Juli la espada hubiera viajado más certera, porque el torero de Velilla dio una gran tarde de toros.

Faena perfectamente técnica a su primer Alcurrucen y faena de menos a más con su segundo toro, pero el mal uso de la tizona, lo dejó todo, en sendas ovaciones.

Manzanares pechó con un lote muy encastado y complicado. Su primer toro lo llegó a voltear sin consecuencias y con su segundo Alcurrucen, un toro exigente, que pidió el carnet al torero alicantino.

Y cerraba terna Ureña, al cual se le vio, demasiado apático sobre todo en su primer astado, tercero de la tarde, con un trasteo que nunca tomó vuelo.

Resumiendo, hasta el momento nos quedamos, con la actuación tanto de Juli, como de Ginés Marín, con la buena presentación de las corridas hasta el momento lidiadas. Por delante tenemos una semana intensa de toros, con carteles rematados y toreros que apetecen ver, vamos a ser positivos.

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