La falacia de la España “multinivel”

La España “multinivel” favorece en exclusiva a las dos comunidades más pedigüeñas, chantajistas e insolidarias del Estado español.

Hace poco hablábamos en este mismo medio de que las comunidades, sobre todo las del PP, no estaban de acuerdo con el sistema de reuniones de la Conferencia sectorial ni con el modelo que propugnaba el Gobierno. Con el turismo todos han tenido que claudicar para no quedarse sin fondos, dadas las amenazas e imposiciones del subdirector general de Cooperación y competitividad Turística. Vamos a ver por dónde sale la Unión Europea cuando conozca las denuncias que se han cursado hoy mismo contra el Gobierno español y su burlesca actuación, más propia de un dictadorzuelo en ciernes que del representante de una democracia desarrollada.

No me sorprende que el director general de Turismo de Murcia exigiera al secretario de Estado que le “confirmara que si votaba en contra no llegarían fondos a la comunidad de Murcia”, cuestión que volvió a ser refrendada. ¿Qué se va a hacer con los fondos que corresponden a Cataluña ya que no asistió? ¿Se repartirán entre los demás? Al menos es lo que dice el absurdo artículo 13 del reglamento de la Conferencia sectorial.

Ahí tenemos el reflejo de la mafia que tiene montada el Gobierno y la torpeza y cobardía de las comunidades que siguen sus amenazas cual perritos falderos. Hay que tener confianza y esperar a que la Comisión Europea encargue una investigación al respecto. Stalin ya murió y Europa no debe consentir que su gallina desplumada aún aterrorice a los mediocres políticos de esta hornada.

Esa mafia se extiende a dos comunidades ‘hambrientas’ e insaciables, egoístas e insolidarias. La comunidad vascongada sólo suele asistir si hay tajada económica. Esta vez el maestro, Íñigo Urkullu, se lleva tres nuevos impuestos con los que el Gobierno vasco recaudará cientos de millones, gracias a las gestiones del consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu.

Tan pronto como Íñigo Urkullu vio llena la cesta de huevos de oro se apresuró a garantizar su asistencia a la Conferencia de presidentes en Salamanca. Empiezo a advertir esa insensatez que Pedro Sánchez se ha sacado de la manga y que Iván Redondo llamaba “España multinivel”, justamente la fórmula con la que se “clasificará a los españoles como de primera y de segunda”, en palabras del presidente andaluz, señor Moreno.

Es urgente cortar esa actitud insaciable antes de que el circo acabe mal. De momento, Díaz Ayuso ya ha dicho que Madrid no volverá a asistir a la Conferencia sectorial y menos para que se haga la foto el ‘narciso’ desprestigiado de presidente que tenemos. En la misma línea van otros presidentes si continúa habiendo un trato disparejo y caprichoso, a la vez que se eliminan las reuniones bilaterales con Cataluña, donde el ocultismo y el trágala no se deben ni se pueden consentir.

Respecto a Cataluña, es inadmisible que el teledirigido y desnortado Pere Aragonés desprecie a las demás comunidades, huyendo de la Conferencia de presidentes. Se siente el “primus inter pares”, cuando no es más que el presidente por accidente de una simple comunidad autónoma con serios problemas de gobierno, estruendosos casos de corrupción, llamativos sucesos de malversación, tristes lances de atrabiliario golpismo y agudos episodios empresariales y de deslocalización. A Pedro Sánchez, la necesidad de la que pretende hacer virtud, le lleva a arrodillarse ante golpistas,  independentistas y proterroristas.

Los gobernantes catalanes han demostrado torpeza desde que Puigdemont huyó escondido en el maletero de un automóvil y se instaló en Bruselas con intención de ‘reinar’ en Tabarnia desde Waterloo. Y ahora con el Tribunal de Cuentas pisando los talones a 34 malversadores de fondos públicos, pretenden que sea el erario público quien pague sus fechorías, sus juergas, chiringuitos, su golpe de Estado, su “todo por el 3%” y hasta la independencia en la que no creen ni ellos mismos.  

Los gobernantes, primero, y la chapucera inmersión lingüística, después, han hecho de Cataluña un territorio hostil, donde la división de la ciudadanía es el denominador común y posiblemente el problema más grave de esa comunidad autónoma, que no nación y menos aún Estado.

Tal vez de esa incapacidad catalana viene lo de intentar dañar a Madrid y acusar a la comunidad de ser un paraíso fiscal. Desde mi punto de vista, no será tal paraíso fiscal por cuanto la ministra de Defensa, Margarita Robles, ni siquiera se ha dignado depositar sus presuntos y oscuros fondos en él, habiéndose ocupado y preocupado presuntamente de ponerlos en otros más atractivos y productivos.

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