La extrema izquierda quiere repetir la Guerra Civil | Parte II

El “guerracivilismo” de Zapatero

Hasta que entró en escena uno de los presidentes más criminales y abyectos de la democracia, José Luis Rodríguez Zapatero, que ganó las elecciones, junto a Rubalcaba, manipulando a la opinión pública tras haber estado entre bambalinas (¡o vaya Ud. a saber!) de los atentados del 11M en Madrid, que produjo 193 asesinatos, más de 1000 heridos, mutilados, afectados y damnificados de por vida.

Autor y responsable de la herencia que hoy sacude a nuestra patria. El que abrió, de nuevo, el guerracivilismo. Autor de las primeras leyes inconstitucionales que abrieron la puerta a un sinfín de atrocidades, el inicio de un cambio de régimen abrupto que hoy día continúa con la llegada al poder, de forma ilegítima, de otro psicópata, aunque más bien diría sociópata, ávido de poder, con una «chulería» arrogante, prepotente y carente de cualquier empatía humana que le haga reaccionar al dolor, al sufrimiento de millones de personas en nuestro país, la prueba es la indolencia demostrada después de la pandemia que nos azota, con más de 150.000 muertos, por supuesto seguimos sin saber a ciencia cierta cuantos muertos reales hay en España como consecuencia de dicha pandemia.

El pasado 14 de abril, donde los republicanos celebran la proclamación de la segunda república, Pedro Sanchez, desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados sostuvo que existe «un vínculo luminoso» entre la actual etapa política y la II República, y citó su proclamación como una de las tres fechas «gracias a las cuales España es un gran país»

Pedro Sanchez y su asalto al poder

Que un presidente de un régimen democrático, más concretamente de una monarquía parlamentaria, ensalce de esa manera tan nauseabunda y repugnante a la segunda república, habiéndose derramado tanta sangre en aquel periodo, que hubo más de mil quinientos muertos entre atentados, asesinatos, golpes de estado, sublevaciones, revoluciones, pero, además, fue una de las épocas más negras de la historia de España, es de una gravedad que pone los pelos de punta y encoge el corazón.

El saber que este individuo, falsario, embustero, falaz y ante todo, criminal, sea el presidente de España, demuestra que una parte de la sociedad española está muy enferma, pues la enorme responsabilidad que recae en nuestras manos a la hora de votar, debe de ser ejemplar e intentar dar el apoyo a personas cabales, honradas, sensatas y con total entrega hacia los ciudadanos como un servicio público, nunca un asalto al poder como lo ha hecho este individuo, engañando desde el primer minuto de su mandato, hasta el último segundo del día de hoy, incluso antes de ser presidente, pues prometió que no formaría gobierno con los comunistas y tardó solo horas en firmar un acuerdo de gobierno con ellos. O que nunca negociaría con los asesinos de la eta y les ha dejado entrar en el gobierno, o peor aún, en el organigrama del estado.

Es un mentiroso compulsivo, un sátrapa indolente, un sociópata carente de sentimientos que no puede seguir gobernando un solo minuto más, pues cada día que pasa se va estrechando el cerco a nuestra democracia, nuestros derechos constitucionales, nuestra libertad, que hoy corre un peligro extremo de involución totalitaria.

90 años después hemos vuelto sobre nuestros pasos, estamos a punto de tropezar, por segunda vez, en la misma piedra, repitiendo y emulando los peores momentos de nuestra historia reciente, calcando hasta los más ínfimos detalles de todo aquello.

Somos animales de costumbres, la extrema izquierda en España está buscando la guerra civil, como lo hizo en el año 36 y anteriores

Pedro Sánchez al reivindicar la segunda república, está reivindicando la guerra civil, pues la segunda república fue el germen y el “hilo conductor” para el enfrentamiento que acabó en aquella tragedia. Por esa razón vital y desesperada, hay que echar lo antes posible a este gobierno criminal que tan solo busca el enfrentamiento para acabar con la democracia y la libertad, para perpetuarse en el poder en España.

Si no entendemos lo que está pasando, difícilmente se podrá revertir todo el daño causado o las consecuencias de seguir votando sin la más mínima información, sin el más mínimo reproche a todo lo que ha ocasionado durante la historia los regímenes comunistas.

Cada vez estoy más convencido de que en España se debería exigir un test psicológico cognitivo, sencillo, pero ayudaría mucho a filtrar quién puede y quién no puede votar con responsabilidad en unas elecciones libres.

No pueden valer todos los votos, no se pueden aceptar votos de asesinos etarras, o criminales desalmados, por ejemplo, o irresponsables que votan por despecho, odio o venganza. No se puede permitir el voto cuando se desconoce a quien se vota o ni se ha tomado la molestia de leerse su programa. En este país se vota por el mero hecho de ser de un partido X, menos si es el partido de “violadores por la libertad”, o de “atracadores de bancos”.

Se debería de exigir una mínima formación intelectual para permitir depositar el voto y ser responsable con la democracia y evitar que bandas de criminales lleguen al poder por las “rendijas” de la democracia.

Si se niega que el comunismo ha aniquilado a más de 120 millones de vidas, o se niega que los 140 años de la existencia del PSOE, jamás respetó el orden y la ley, jamás respetó la democracia, tan solo cuando les convino, entonces sus votantes seguirán votando y contribuyendo a que nos sigan gobernando una banda de delincuentes o de malhechores. Todos ellos respaldados por una parte de la sociedad, que, bajo un estado de idiocia y adoctrinamiento, les siguen votando sin descubrir, ni discutir, ni tan siquiera plantearse que quien les gobierna tan solo los utiliza para alcanzar el poder.

Si se niega la historia, a pesar de haber sufrido una guerra civil, estamos condenados a repetirla, pues negar esa historia es negar la verdad

Los españoles hemos pasado por mucho sufrimiento hasta alcanzar la libertad, no crean ni por un segundo que estamos dispuestos a perderla, como tampoco estamos dispuestos a perder nuestra patria por mucho que se empeñen nuestros enemigos.

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