La extrema izquierda quiere repetir la Guerra Civil | Parte I

La transición española de 1978 nos trajo la paz, la concordia y el perdón entre dos bandos que habían estado enfrentados en los años más oscuros, luctuosos y sangrientos que vivió España desde prácticamente el inicio de la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931.

Incluso, desde la misma fundación del PSOE, en 1879, partido que desde sus comienzos fue marxista, golpista, totalitario y violento, donde su fundador, Pablo Iglesias Posse, hacia proclamas contra la iglesia, como:

“Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía y de los ricos; Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros”.  

O en 1910, con la amenaza de muerte de Pablo Iglesias a la oposición, más concretamente a Antonio Maura, que había sido cinco veces presidente del consejo de ministros y a Juan de la Cierva, exclamándoles: “para evitar que Maura llegue al poder debe llegarse hasta el atentado personal”.

Esta amenaza de muerte fue en el mismo Congreso de los Diputados. O aquella frase lapidaria de: el PSOE estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones.

Más tarde, en 1917, Largo Caballero ya intentó dar un “golpe de mano”, a través de una huelga general revolucionaria.

Desde aquellos años, se venía gestando cada vez más un enfrentamiento civil, como así fue con el inicio de la guerra civil española en 1936, donde la extrema izquierda de la época estaba tan radicalizada que buscó esa guerra civil hasta conseguirla, después de múltiples asesinatos, atentados de muerte, revoluciones con estallido social, con más de mil muertos, como en la revolución obrera de Asturias, en 1934, que ocasionó entre 1500 y 2000 muertos y cerca de 30.000 detenidos.

El incumplimiento flagrante de la ley, con una Constitución que menospreciaba a la mitad de los ciudadanos españoles y les privaba de los derechos más fundamentales, con una tensión cada vez más beligerante en todos los ámbitos de la sociedad, en los pueblos, en las ciudades, en las calles, en el parlamento.

El Frente Popular

Al final, todo aquello concluyó con la unión de todas las izquierdas, radicalizadas en mayor o en menor grado, pero dispuestas en alcanzar el poder al precio que fuere, con la formación de El Frente Popular, compuesto, en su mayoría, por la extrema izquierda comunista, marxista, stalinista y violenta, es decir, una parte de los partidos republicanistas, como la unión republicana, la Unión General de Trabajadores, (UGT), la Federación General de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Obrero de Unificación Marxista y diversos grupúsculos de extrema izquierda de todo pelaje.

Por otra parte, los ya por entonces separatistas, se presentaron en una coalición llamada Front d’Esquerres cuyo principal partido fue ERC. El principal partido de aquel frente popular, los socialistas del PSOE, convertidos en un partido marxista, liderados por el siniestro y criminal, apodado el Lenin español, Francisco Largo Caballero, consiguieron después de tanta violencia, asesinatos, atentados y múltiples actos criminales, enervar a la parte decente y patriota del ejército español, que aún estaba dispuesto en salvar a España evitando que se convirtiera en una república de la órbita soviética.

Por lo cual, no tuvieron más opciones que alzarse contra el ejército rojo, iniciándose la guerra civil española, donde se enfrentaron hermanos contra hermanos, en una de las guerras más incruentas y dolorosas de la era moderna de nuestra historia.

Puede ser opinable si la actuación del ejército de Franco podría haber tomado otras iniciativas, yo no lo sé, los historiadores podrán discernir sobre aquellos hechos, la mayoría de los historiadores asépticos y decentes ya lo han hecho y ahí están los libros de historia para atestiguarlo. En mi opinión, Franco se vio obligado por las circunstancias, enormemente graves, sobre todo en lo que concernía a la destrucción de España.

De no haber intervenido Franco y el ejército que le fue leal, hubiera sido catastrófico para varias décadas, pues él no quería aquella guerra, venía de luchar en el frente de África, concretamente en Marruecos, donde en una de sus más famosas batallas, la Batalla de El Biutz, el 28 y el 29 de junio de 1916, el mundo empezó a conocer a Francisco Franco, en aquel entonces un joven capitán de regulares. Por todo aquello él sabía de los sacrificios de entrar en una guerra fratricida, máxime, un enfrentamiento entre hermanos, entre padres e hijos, entre vecinos, entre amigos.

¿Pero qué opciones tenía Franco teniendo a un gobierno compuesto por seguidores de Stalin, como Largo Caballero o Negrín, o a un frente popular que buscaba con ahínco el enfrentamiento civil?

Los asesinatos de Calvo Sotelo y el teniente Castillo

Además de estar infiltrados agentes de la Unión Soviética en todos los estamentos gubernamentales del estado y del gobierno. Hasta el punto, que España era un satélite de la U.R.S.S. Pero el detonante para que Franco se decidiera a intervenir, pese a sus reticencias, fue el asesinato de José Calvo Sotelo el 14 de julio de 1936 por la “motorizada” con un tiro en la cabeza, atentado ejecutado despiadadamente por Luis Cuenca, guardaespaldas socialista de Indalecio Prieto. Que, además, lo que más enfureció a Franco es que las autoridades se negaran a investigar dichos asesinatos. Como también se negaron a investigar el del día anterior, donde asesinaban al teniente Castillo. La misma noche del asesinato de Calvo Sotelo, quisieron atentar también contra la vida de Jose María Gil-Robles, pero este no estaba en su domicilio y se salvó.

Desde mi modesta opinión como liberal, defensor a ultranza de la monarquía parlamentaria, por ende, de la democracia y nuestro régimen Constitucional, por ello, amo la libertad profundamente, considerándola como uno de los derechos fundamentales del hombre.

Y a pesar de ello, no puedo por menos que defender la decisión de Franco y su intervención providencial para defender a España de las garras del comunismo. De no haber intervenido Francisco Franco con el ejército al servicio de la defensa de España, hubiéramos claudicado convirtiéndonos en una unión de repúblicas ibéricas.

Hay que tener muy en cuenta, que ya no había legalidad, ni orden Constitucional, las autonomías estaban en rebeldía, como Cataluña, donde incluso se llegó a declarar la independencia, proclamándose el estado catalán el día 6 de octubre de 1934, dentro de una supuesta “República Federal Española”.

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