La extrema izquierda da la sorpresa en las parlamentarias peruanas. Segunda vuelta entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori

Aunque la suma de los dos principales candidatos de izquierda solo suma una cuarta parte de los votos, el primer lugar de las elecciones parlamentarias lo ocuparía el maestro de extrema izquierda Pedro Castillo.

Esta es solo la primera vuelta de las parlamentarias. Es en unas segundas elecciones donde los dos primeros candidatos se disputarán la presidencia del atomizado y dividido Perú.

La derechista radical Keiko Fujimori (Fuerza Popular, una versión descafeinada del partido de su padre), el nacionalcatólico liberal-conservador Rafael López (Renovación Popular), el centroderechista liberal Hernando de Soto (Avanza País) y el centroderechista Yonhi Lescano (acción popular) se disputan el segundo puesto.

Después de varios comicios y encuestas en los que la izquierda era irrelevante en Perú, un inesperado candidato de extrema izquierda ha conseguido abrirse paso con el partido de inspiración chavista Perú Libre.

Pedro Castillo está alejado de la izquierda más o menos democrática y moderada que representaba Ollanta Humala en su momento. Izquierda que, aunque terminó desintegrándose con el último giro derechista del país, llegó a cosechar un 30% de los votos en las primeras vueltas y a ganar elecciones gracias a su discurso unitario.

Castillo ha conseguido relevancia con un discurso «pobrista», bolivariano de izquierdas y rebelde, que cala en ciertos sectores de la depauperada población peruana, especialmente en las grandes áreas chabolistas y en regiones atrasadas como la Amazonía.

En principio, Castillo tiene complicado hacerse con la presidencia en la segunda vuelta.

Ha conseguido el primer puesto, sí, pero en un fragmentado parlamento en el que ninguna fuerza llega siquiera a rozar el 20% de los sufragios.

La sociedad peruana es bastante conservadora en general.

A pesar de la fuerza que en Latinoamérica tienen las izquierdas y de la pobreza y extrema pobreza que aqueja a amplias capas sociales de la sociedad peruana, Perú fue un país muy escorado a la derecha dentro de la región.

El discurso marxista patrocinado por potencias extranjeras, no terminó de calar excesivamente en su conservadora y católica sociedad andina. Todo a pesar de la pobreza absoluta en la que vivía la mayor parte de los peruanos.

A esto hay que sumarle el rechazo de la sociedad peruana a todo lo que el grupo terrorista comunista Sendero Luminoso representó en su momento.

Ni siquiera la pseudodictadura de Fujimori despertó tanto rechazo entre los peruanos en su última etapa, como aquellos sanguinarios paramilitares peruanos que actuaban al estilo de las FARC en Colombia.

Importante aclarar que, aunque el «ganador» relativo de estos comicios haya sido Castillo, los otros principales candidatos son, por lo general, liberales, socialcristianos, conservadores o muy conservadores.

Con la excepción de Verónika Mendoza, claro. La candidata marxista-leninista que consigue también destacar con casi un 9% del total de votos.

Mendoza logra esos buenos resultados a pesar de formar parte de un partido aún más extremista que el de Castillo y socialmente mucho más feminista y menos conservador que el del primero, que vendría a representar una especie de nacionalismo chavista alejado de lo que en occidente entendemos como nueva izquierda.

Lo cierto es que incluso las fuerzas indigenistas, son bastante incompatibles con los partidos de izquierda en muchos aspectos.

El primer factor que juega en contra de Pedro Castillo es su propio radicalismo. El maestro de escuela no se corta a la hora de alabar dictaduras como la cubana o la venezolana, a las que considera regímenes democráticos.

Es algo insólito que esto haya sucedido en un país donde el anti comunismo está bastante extendido y cada día llegan miles de refugiados venezolanos huyendo de la miseria.

Cuesta creer, por tanto, que Castillo vaya a hacerse con el poder, aunque no tampoco es algo imposible de suceder.

Perú parece seguir la estela de La India, donde a pesar del conservadurismo y tradicionalismo reinantes a nivel ideológico y social, un importante porcentaje de parte más extremadamente pobre de la sociedad urbana, que se siente desamparada, decide nadar contra corriente.

Esa sociedad que no tiene nada que perder y que, como con el proceso de industrialización-urbanización ha perdido el arraigo y contacto con su modo de vida tradicional rural, ha decidido refugiarse en el Partido Comunista. El único que dice las cosas que un pobre desarraigado y olvidado por los políticos quiere oír.

Actualización.

Con el 100% del voto escrutado, Castillo obtiene el 18,1% de voto frente al 14,5% de Keiko Fujimori (la segunda en liza).

Este escenario complica mucho la situación de Perú de cara a la segunda vuelta. La sociedad tendrá que elegir entre un chavista que lleva el antiamericanismo por bandera y un partido de derecha dura que causa fuerte rechazo en la población indigenista.

Castillo ha dejado caer que cerrará el congreso si, llegado el momento, este le impide nacionalizar grandes empresas privadas.

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