La existencia del alma y sus evidencias científicas

¿Cómo sabemos si las almas realmente existen? Una serie de nuevos experimentos científicos ayuda a responder a esta antigua pregunta.

La idea del alma está ligada a la idea de una vida futura y nuestra creencia en la continuación de la existencia después de la muerte, es más muchos infieren su existencia sin análisis científico o reflexión. De hecho, los misterios del nacimiento y la muerte, el papel conciencia durante los sueños e incluso las operaciones mentales más comunes, como la imaginación y la memoria, sugieren la existencia de una fuerza vital, independiente del cuerpo.

Sin embargo, el paradigma científico actual no reconoce esta dimensión espiritual de la vida

Nos dice que solo somos la actividad del carbono y algunas proteínas; vivimos un rato y morimos, en todas las direcciones, este paradigma obsoleto conduce a enigmas insolubles, a ideas que en última instancia son irracionales.

Por supuesto, la mayoría de las personas espirituales ven el alma enfáticamente como algo más definitivo que el concepto científico. Pero cuando los científicos hablan del alma (si lo hacen), generalmente es en un contexto materialista.

Tradicionalmente, la ciencia ha descartado el alma como un objeto de creencia humana, o la ha reducido a un concepto psicológico que da forma a nuestra cognición del mundo natural observable. Los términos «vida» y «muerte» no son más que los conceptos comunes de «vida biológica» y «muerte biológica», de hecho, nunca se ha observado un alma bajo un microscopio electrónico, ni ha sido centrifugada en el laboratorio en un tubo de ensayo o una ultra-centrífuga.

Nuestra visión del mundo actual, el mundo de la objetividad y el realismo ingenuo, están comenzando a mostrar grietas fatales. Por supuesto, esto no sorprenderá a muchos. Platón, Sócrates, Kant, Buda y otros grandes maestros espirituales, lo llevan haciendo desde la antigüedad.

El biocentrismo y otras teorías científicas también han comenzado a desafiar el viejo paradigma fisicoquímico, y a hacer algunas de las preguntas difíciles sobre la vida: ¿Existe el alma? ¿Existe algo que soporta los estragos del tiempo?

Se cree que la vida es solo la actividad de átomos y partículas, que giran por un tiempo y luego se disipan en la nada. Pero, si agregamos vida a la ecuación, podemos explicar algunos principios.

Esto está siendo desafiado por investigadores de todo el mundo

Es importante destacar que esto tiene una relación directa con la cuestión de si los humanos y otras criaturas vivientes tienen almas. Como señaló Kant hace más de 200 años, todo lo que experimentamos, incluidos todos los colores, sensaciones y objetos que percibimos, no son más que representaciones en nuestra mente.

El espacio y el tiempo son simplemente las herramientas de la mente para ponerlo todo junto, de hecho, los experimentos anteriores sugieren que los objetos solo existen con propiedades reales si se observan. Los resultados no solo desafían nuestra intuición clásica, sino que sugieren que una parte de la mente, -el alma- es inmortal y existe fuera del espacio y el tiempo.

El Popol Bu, el Bardo Thodol o El Libro de los muertos egipcio era parte de una tradición de textos funerarios iniciada por los más antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los sarcófagos, estos escritos ayudan a comprender, no a creer.

En una sociedad como la nuestra, estos textos pueden servir para tener una visión más amplia de la vida y de la muerte, no hemos de quedarnos en la lectura simple, pongamos nuestra mente a trabajar. Es posible que nos estemos ayudando, no solo a nosotros mismos, sino a nuestro entorno.

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