La Eurocámara denuncia a la Comisión Europea por no castigar a Hungría y Polonia

La mayoría de consenso de la cámara, lleva a la ya de por sí enemiga del eje de Visegrado, Ursula von der Leyen, a los tribunales por no activar el mecanismo de condicionalidad y congelar sus fondos ante lo que considera «flagrantes violaciones del Estado de Derecho».

La Comisión es la guardiana de los tratados, la que vela por su cumplimiento. Y claro, todos los grandes partidos europarlamentarios a la derecha del de Conservadores y Reformistas, consideran que al menos los dos mencionados países de visegrado están incumpliendo uno o varios tratados.

Aunque los distintos jefes de estado europeos y la presidente de la Comisión pedían paciencia, los europarlamentarios de izquierda y también los socioliberales (populares y liberaldemócratas «euroentusiastas» en comunión con la agenda cultura de las izquierdas), han decidido que ya es hora de decir basta a los países nacional-conservadores de Europa centro oriental.

Antecedentes.

En el verano de 2020, los líderes de los 27 pactaron un Fondo de Recuperación de hasta 800.000 millones de euros. Tenía como objetivo hacer frente a las consecuencias de la pandemia.

En una cumbre ardua de cinco días también desbloquearon el Marco Financiero Plurianual 2021-2027, el Presupuesto de la UE, que por su complejidad no se negocia anualmente, sino cada seis años.

Si de por sí, negociar el Presupuesto es algo dificilísimo, esta vez fue peor. No solo por el Covid, sino porque se introdujo también en el paquete un elemento nuevo al que se aspiraba desde hace tiempo: un mecanismo de condicionalidad para el cumplimiento del Estado de Derecho.

La UE tiene un botón nuclear para hacer la vida imposible a un socio que incumpla, a ojos del gran consenso, los tratados de la Unión. Esto es activar el Artículo 7 y dejar sin derecho a voto al país en cuestión. El tema es que Hungría y Polonia, entre otros, se protegen entre sí, por lo que no es viable actuar contra ellos tomando esta radical decisión.

Polonia y Hungría no podían vetar ese mecanismo, este no exigía unanimidad en el Consejo, sino mayoría cualificada.

Pero lo que sí podían hacer era bloquear la puesta en marcha de todo el Fondo de Recuperación, dejando a los 27 sin las emisiones conjuntas de deuda para financiar la reactivación económica sin que se acumule deuda y déficit (esto es muy discutible viendo en qué han decidido gastarse el dinero muchos países).

Hubo un parón durante meses y el Fondo estuvo en verdadero peligro. En diciembre de 2020, Varsovia y Budapest cedieron, pero no lo hicieron gratis.

Rebajaron la letra del mecanismo para hacerlo menos poderoso. Además, llegaron a un acuerdo con el resto de líderes, y la Comisión, para que ese mecanismo de condicionalidad no fuera activado de forma inmediata.

Hacia una guerra política interna en la UE.

El Europarlamento está mucho más radicalizado en sus posturas que el Ministerio de Exteriores de los 27 países de la Unión Europea. El cruce de acusaciones e insultos de las últimas semanas en la Eurocámara, ha llevado a que la mayoría de la misma abogue por declararle la guerra a Polonia y exigir a las instituciones acciones contra ella.

Las resoluciones definitivas de la denuncia pueden demorarse meses, pero serán meses marcados por la tensión. Polonia no se quedará de brazos cruzados y sus acciones pueden poner en riesgo la política del día a día en la UE.

Ni qué decir tiene, que a medio plazo, una salida de alguno de los países de Visegrado de la UE podría resultar fatal para el proyecto europeo. Este se ha visto ya debilitado tras el brexit y el crecimiento del euroescepticismo.

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