La España de Sánchez pensando en el futuro de 2050, mientras olvida la nefasta realidad de su presente

En los últimos meses hemos visto como varios países, como Israel, Inglaterra, o Estados Unidos, avanzaban imparables con la vacunación, algo que desde Europa, muchos vemos con envidia. Porque en estos países se ha retirado la obligatoriedad de la mascarilla, están reabriendo hostelería y comercio, y en definitiva están volviendo a normalidad, no a la patochada de la «nueva normalidad» no, a la normalidad anterior a la pandemia.

Y a la vez que vuelven a sus vidas, vuelve a reactivarse la economía y están creando grandes cantidades de nuevos trabajadores.

¿Y qué ocurre en España? Pues básicamente lo contrario. Tenemos la peor tasa de paro de la zona euro, un 15,6%, esto solo las personas inscritas en el INEM, a los que habría que añadir, como mínimo, las 600.000 personas que siguen en ERTE, es decir. 4.5 millones de personas que quieren trabajar y no pueden.

Hace unos meses hablaba con un pesimismo atroz en esta misma columna sobre ello, No saldremos más fuertes, No saldremos con un robusto escudo social, solo hay eslóganes, no hay más que humo.

Y así está siendo. Por ahora al menos, ya sabemos con certeza, lo terribles que son las cifras macroeconómicas

A las demoledoras cifras de paro, ya que añadir que hemos tenido un déficit del 10.09% en 2020 y en estos momentos tenemos una deuda pública de más del 120% del PIB.
Estamos ya entrando en la mitad del año, y estas cifras están muy lejos de cambiar.

Si es cierto que en los siguientes meses se espera un importante rebote en el PIB, pero este rebote ya está siendo modificado a la baja por todas las partes: desde el Gobierno de España, el FMI, la UE… Mientras gran parte de los países de la OCDE, todo indica que saldrán de la crisis a finales de este año, para España indican que saldremos en 2023, dentro de dos años.

A todos estos malos datos, en las últimas semanas se están uniendo otros malos presagios. El gobierno, muy socialista y muy resiliente y muy eco-sostenible, está preparando una durísima batería de subidas de impuestos, que como siempre afectarán especialmente en las clases medias y trabajadoras. Pero «solo lo pagarán los ricos» recuerden.

Estas subidas de impuestos irían, desde las bebidas azucaradas al Diesel, de los plásticos a los peajes, del IRPF hasta quitar tramos reducidos del I.V.A., impuestos que, como todos sabemos, solo pagan Amancio Ortega, Juan Roig y pocos más.

Estas subidas ya han sido duramente criticadas por economistas, indicando que solo harán que la recuperación económica no sea tan buena y que perjudicará al consumo interno.

Esta semana, además, el presidente del gobierno ha presentado el plan “España 2050”, y la verdad es que tengo sentimientos encontrados. Por una parte, un gobierno que no sabe qué hacer en 2022, no creo que debiera pensar en 2050. Pero por otra parte, siempre he criticado que los gobiernos no sean capaces de mirar más allá de las siguientes elecciones, es decir, no miran nada que esté más lejos que los próximos 4 años.

Este plan, por lo que he podido ir mirando es un despropósito. Para empezar, en la gran mayoría de temas, es absolutamente vago, lleno de generalidades, muy al estilo de Iván Redondo, mucho humo, habla de objetivos genéricos, pero en pocos casos habla de medidas concretas o planes tangibles para conseguir dichos objetivos.

Pero, sorprendentemente no todo es abstracto, hay en un punto en sí que han puesto una cifra concreta ¿Qué punto? los impuestos, por supuesto.

Ya han indicado que quieren que la presión fiscal de España, sea ocho puntos superior a la que es ahora.

Quieren hacer de España un infierno fiscal en toda regla. Yo creo que, entre esto, y los cambios anunciados de IRPF a los autónomos que han anunciado, solo nos llevará a dos cosas, a que los que puedan, los ricos, se sigan marchando a Andorra, Portugal, Irlanda, etc. y que los que no pueden, los autónomos, volverán a recurrir a la frase «¿Quiere factura?». España es uno de los países desarrollados con mayor índice de economía sumergida.

Y parece que este gobierno está firmemente comprometido a disparar esta cifra

Aún estamos en 2021 y esto es solo un esbozo de lo que el gobierno quiere hacer, pero ya sabemos que quiere hacer, luego no digamos que no nos gusta la frase «disfruten de lo votado«, porque esta vez ni siquiera podremos decir que «nos han engañado«.

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