La dictadura bielorrusa se recrudece

Aleksander Lukashenko, último dictador de Europa, intensifica su represión contra cualquier disidencia. El autócrata contesta a las sanciones europeas con más sanciones y avalanchas de inmigrantes en las fronteras bálticas.

El último gran escándalo del régimen ha sido la condena de 14 años al banquero y opositor Victor Babariko, de 57 años.

Babariko se postuló en mayo del año pasado para la presidencia y registró la segunda candidatura opositora de mayor envergadura. Solo un mes después, fue detenido.

La Corte Suprema de Bielorrusia sentenció hoy a 14 años de prisión a Babariko sin posibilidad de apelación. La condena deberá cumplirse en una prisión de alta seguridad. Además, deberá abonar una multa y estará inhabilitado para ejercer cargos de gestión y administrativos.

Acusado de blanqueo de capitales, evasión fiscal y cohecho pasivo, Babariko negó todos las acusaciones en el juicio.

Lo cierto es que prácticamente todos los candidatos opositores al régimen de Lukashenko han tenido serios problemas legales. El dictador ni siquiera se esfuerza apenas en disfrazar su régimen haciéndolo pasar por un estado democrático.

En 2018 Babariko financió la publicación de 15.000 ejemplares de la premio Nobel Svetlana Alexevich y los donó a bibliotecas bielorrusas. El opositor encabezó durante dos décadas uno de los bancos más importantes de Bielorrusia, Belgazprombank. En mayo del año pasado anunció que se postulaba para la presidencia. El 20 de mayo registró la segunda candidatura más grande que incluyó a 8.904 apoyos (el presidente Lukashenko tuvo 11.000).

Una vez a Babariko se le impidió postularse, Maria Kolesnikova, una de sus aliadas, unió fuerzas con otras dos mujeres, Svetlana Tijanovskaya y Veronika Tsepkalo. Las tres lideraron la campaña de la oposición y las posteriores revueltas anti gubernamentales después del claro pucherazo de 2020.

Mientras que Tijanovskaya y Tsepkalo se encuentran en el exilio, Kolesnikova rompió su pasaporte renunciando a el exilio. Ahora es Tijanovskaya el rostro internacional de la oposición al dictador bielorruso.

Según la relatora de la ONU, Anaïs Marin, durante el pasado año en Bielorrusia fueron detenidas arbitrariamente más de 35.000 por motivos políticos. Miles de personas más fueron maltratadas, golpeadas, humilladas e intimidadas por los agentes del orden público.

Sanciones como respuesta a las sanciones.

Desde hace unos años la Unión Europea castiga al régimen de Lukashenko con fuertes sanciones. La contestación del dictador ha sido sancionar en respuesta a los distintos países europeos.

 Hoy mismo, Lukashenko ha ordenado restringir el tránsito de mercancías desde Alemania a través de Bielorrusia hacia Rusia y China.

Hace unos días, cientos de inmigrantes de distintos lugares de Asia y oriente medio se agolpaban junto a las fronteras de Bielorrusia con los países bálticos. Lukashenko hizo acopio de un gran cinismo y alegó que sus medios para hacer frente a la presión migratoria son pocos debido a las muchas sanciones.

Además, el dictador acusó a los países de la UE de crear malestar y conflictos políticos y sociales en los países de origen de dichos inmigrantes, haciendo de algún modo referencia también a su propio país.

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