La CUP propone un tipo único del IRPF del 49% y un impuesto del 100% a las grandes fortunas, para sufragar una renta universal

A una semana de las elecciones catalanas y con la mayor parte de partidos instalados en la más absoluta vacuidad e indeterminación, la CUP, partido a medio camino del comunismo y del anarquismo y firme defensor a la vez de la independencia de Cataluña y de la apertura total de fronteras, ha vuelto a sorprender a la sociedad con su programa económico.

Esta vez la formación anticapitalista ha superado todas las previsiones y el más elemental sentido común económico proponiendo instaurar una renta universal de ciudadanía de 735 euros.

Esta prestación estaría abierta a toda la población residente en Cataluña, incluyendo a la inmigración ilegal, y se sufragaría mediante un tipo único del IRPF del 49% y un impuesto del 100% a las grandes fortunas

Lo más interesante de la propuesta es que algunos de sus aspectos como el tipo único en el IRPF del 49% ni siquiera se han llevado a cabo en los países comunistas más convencidos. Incluso en la URSS de Stalin existía un impuesto sobre la renta de carácter progresivo y, por supuesto, no había ninguna renda universal de ciudadanía.

En lo que respecta al tipo impositivo del 100% para las grandes fortunas, se trata de una expropiación directa del ahorro y una eliminación por la puerta de atrás de la propiedad privada. ¿Cuánto tardarían todas las grandes y medias fortunas en huir de Cataluña? ¿Cuánto tardaría Cataluña en llenarse de millones de inmigrantes ilegales? ¿Cuánto tardaría Cataluña en entrar en suspensión de pagos?

Sólo tratando de responder de forma lógica a estas preguntas el lector puede calibrar el nivel de despropósito del programa en cuestión.

Recordemos que la CUP apoya abiertamente las ocupaciones de viviendas, incluso en caso de tratarse del domicilio habitual y que defiende legalizar esta práctica amparándose en el real problema de vivienda que enfrenta una parte significativa de la población catalana en las grandes ciudades.

Lo más grave de este programa económico no es el surrealismo y analfabetismo que destila sino el riesgo de que muchos inversores nacionales e internacionales se tomen en serio estas palabras, que se añaden al desamparo legal que el gobierno de PSOE y Podemos está creando a nivel nacional con su política de vivienda, y dejen de invertir en la construcción y alquiler provocando una auténtica carestía habitacional y agravando aún más el problema.

La historia nos enseña que la aplicación de este tipo de programas es una garantía inmediata de pobreza, violencia y sufrimiento generalizado.

En la Rusia acabada de conquistar por Lenin la expropiación y eliminación de la propiedad provocaron en tres años una contracción económica del 70% y la casi desaparición del intercambio monetario.

Si la Rusia de principios del siglo XX, la cuarta potencia industrial de la época, se hundió en poco más de dos años vayan haciendo las cuentas de cuánto tardaría la pequeña y endeudada Cataluña en volver al trueque.

En toda sociedad ha habido iluminados, lo peligroso es que estos cuenten con el apoyo de centenares de miles de votantes. Parece ser el caso de nuestra amada Cataluña.

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