La cruzada islámica contra los cristianos

El odio al diferente tiene su origen en la debilidad propia del ser humano, de su inseguridad, del miedo y de la maldad de la naturaleza humana. 

Por poner un ejemplo, Largo Caballero propuso matar a la mitad de España que no era socialista en 1936, además de tener una estatua lamentable a semejante ser.

Hoy lo imita y reivindica el presidente del Gobierno y el PSOE, ambos dos han heredado la misma visión utilitarista que tenía ese energúmeno, ideólogo de sangre y sufrimiento, culpable sin más debate de la guerra civil que arrasó con la vida de cientos de miles de inocentes, todos españoles.

Es más, a mayor poder para provocar sufrimiento, más grande se hace la sed sangre, ejemplos claros los tenemos en grandes genocidas de la historia, como Stalin, Pol Pot, Santiago Carrillo o Hitler.

Ayer vi en un periódico de tirada nacional como se despachó la noticia de lo ocurrido en Nigeria en una columna, sin más, es lo que pasa al ser los asesinados cristianos, ¡para qué gastar tinta! ¿verdad?

Aunque algunos iletrados se empeñen en blanquear al Islam con medias verdades, en sus páginas es imposible encontrar una sola idea que no se salga del sectarismo atroz que caracteriza el integrismo radical propio de las sectas. Ejemplo claro son los guetos europeos islamizados hasta el tuétano, donde la Sharia se aplica sin más ley que la del Corán, y Sant Denis, las detenciones realizadas, las nacionalidades de los mismos y su cultura, lo demuestran de manera fehaciente.

50 cristianos masacrados en la iglesia de San Francisco, en el estado nigeriano de Ondo, el pasado domingo mientras celebraban pentecostés, se suma a una larga e incesante lista de masacres del mismo signo en el África negra y profunda

Nigeria tiene 200 millones de habitantes, de los que casi la mitad son cristianos, viven su fe como si fuesen una minoría, por la salvaje y enloquecida sed de sangre de los musulmanes.

Las autoridades mundiales, españolas, asociaciones de banderas coloreadas financiadas con dinero público, los medios periodísticos, la jerarquía eclesiástica, purpurados de todo signo sexual y el Santo Padre, como máximo exponente del sectarismo católico, callan como fariseos, callan como lo que son, estómagos agradecidos y mudos, condenados por su colaboración callada con el asesinato, vil, cobarde y sectario, ¡menos condenas exculpatorias y más acciones aclaratorias!

Sant Denis lo tenemos mas cerca de lo que creemos y luego ya será tarde

Al Altísimo encomiendo con humildad el espíritu y la sangre de estos mártires nigerianos. Francisco Bergoglio solo hablará, lo que queda vigente, es que el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, está más actual que nunca.

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