La contraofensiva para democratizar Afganistán también tiene sello riojano

Demagogia es una palabra proveniente del griego, “demos”-pueblo y “ago”-dirigir. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), presenta 2 acepciones:

  1. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular
  • Degeneración de la democracia consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

El Partido Socialista Obrero Español y el partido comunista Podemos – Izquierda Unida son auténticos maestros en el arte de la demagogia, y sus filiales en La Rioja son alumnos aventajados en esta disciplina tan propia de la “progresía”.

La situación política en Afganistán y la toma del poder por parte de los talibanes parece que ahora hacen elevar los lamentos por la situación de este remoto país en los partidos de izquierdas, aunándose todos ellos en un plañidero baño de lágrimas de cocodrilo y azotando las conciencias de los españoles y de los riojanos para espantar cualquier culpa que pueda perseguirles.

Que bonito es, Concha Andreu, ir orgullosa por la calle, por la ciudad y por el mundo con la medalla del “No a la guerra” que tanta gente como las de su partido predicaba a los cuatro vientos, como grandes héroes de la humanidad frente a las injusticias del mundo que se producían, entre otros países, en Irak y Afganistán. Predique ahora en estos estados fallidos sus enseñanzas del “No a la guerra”. Y dicho sea de paso, a nadie le gustan las guerras, pero, por desgracia, a veces son inevitables para preservar la democracia.

Que honorable es, Pablo Hermoso de Mendoza, ondear banderas del colectivo LGTBI con entusiasmo inaudito y realizar proclamas feministas como las que se pueden escuchar en el partido en el que usted milita, mientras la cobardía del PSOE le impide reproducir, ni tan siquiera mínimamente, ese mismo discurso cuando mantienen encuentros con ciertos países que atentan directamente contra dichos colectivos.

Que valiente es, Henar Moreno, atacar continuamente la religión católica y los valores cristianos que tantos españoles y riojanos profesan, mientras no hay crítica ninguna a las discriminaciones y asesinatos que directamente proclaman los líderes de otras confesiones religiosas. Que valiente es, Henar Moreno, escudarse en el dictador Francisco Franco como origen de todos los males cuando estás orgullosa de estrechar la mano al tirano venezolano Nicolás Maduro.

Tenemos “suerte” de contar con esta hornada de políticos riojanos que juegan a superhéroes en tiempos de paz. Que fácil es escurrir el bulto y echar la culpa a Estados Unidos, a Donald Trump, a José María Aznar… de todos los males que acontecen en el mundo. Mientras tanto ponen cara de indignación, miran compungidos a la cámara, muestran su irascibilidad con la “derecha” y como no, presentan su propuesta estrella y mágica: el diálogo.

La palabra diálogo es fundamental en el contubernio demagogo progresista: aquella comunicación verbal o escrita en la que se comunican dos o más personas para intercambiarse información.

Que sería de nuestra izquierda sin la palabra diálogo… Pero lo que más me preocupa es que por mucho que usan la palabra diálogo, y más allá de la ridícula intentona de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero que es mejor no recordar, aún no se han planteado enviar una delegación a Herat o a Kandahar para mantener un dialogo fluido con los talibanes más recalcitrantes. La verdad es que casi, por no plantearse, no se han planteado ni una rápida evacuación de nuestro personal destinado en Afganistán.

A pesar de todo, la demagogia de nuestros gobernantes riojanos creo que podrá hacer realidad la obtención de la paz frente a los señores de la guerra afganos. Posiblemente en nuestro Palacete de Gobierno Riojano ya se han puesto manos a la obra y están preparando un equipo de acción rápida para desplegar en Afganistán, provisto de un discurso dialogante, con fuerte influencia ecologista, LGTBI y feminista, para despegar desde la base de Agoncillo con rumbo a Kabul y lograr pacificar el país mientras cientos de pétalos de rosa, que no de opio, vuelan por el cielo bajo un precioso arco iris sin haber disparado una bala.

Y si no es así, da igual. El Ayuntamiento de Logroño, a través de la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Logroño ya ha convocado una concentración para “condenar la situación de las mujeres de Afganistán”. Sí como lo leen, solo por las mujeres de Afganistán. Los hombres no importan, que no está de moda la masculinidad y da igual que mueran o les torturen. Es mejor no mencionar a aquellos hombres afganos que colaboraron con las fuerzas occidentales para democratizar Afganistán y a los que ahora se abandona vilmente en Afganistán para que los talibanes les pasen por el cuchillo o por la horca.

Desde Izquierda Unida también han pedido eliminar el requisito de visado para las mujeres afganas que entren en territorio Schengen, así como acoger a refugiados que huyen del fundamentalismo, especialmente mujeres y niñas. Si son niños, a los que también asesinan o abusan y además convierten en niños soldado, pues que se vayan a otro país, que aquí no valen para la foto progre…

Por lo tanto, no lo olvidemos, no lo escondamos y no lo obviemos. La demagogia está en el ADN de la mayor parte de políticos de corte socialcomunista, que utilizan la práctica totalidad de su tiempo laboral para desarrollar y presentar discursos de contenido buenista con el fin de engañar a los votantes en lugar de aprovecharlo para realizar propuestas y estrategias que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

En mi caso, lo siento, yo ya estoy más que aburrido de tanta parafernalia e hipocresía.

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