La Comisaria de Igualdad de Malta, Helena Dalli, recomienda dejar de decir «Feliz Navidad» y sustituirlo por «Felices Fiestas”

Parece ser, que en este pedazo de tierra baldío llamado Europa a lo largo de la historia, no han ocurrido suficientes eventos ligados a la extinción humana como para que sus políticos bien pagados y mejor bebidos, consumidores de prostitución de lujo, se dediquen a destruir sus propias tradiciones y cultura europeas en post de un buenismo sangrante, irracional y criminoso.

Hecho propio es que tenemos los nuevos Nerones campando a sus anchas por los diferentes lupanares representativos que hay en Bruselas y demás parlamentos, decidiendo el devenir de ese termón yermo de cultura, historia y valores, que es Europa.

La Comisión Europea ha publicado unas páginas con las «Directrices para una comunicación inclusiva» que enseña a los funcionarios europeos a comunicarse de forma más inclusiva

Es por esto, que la Comisaria de Igualdad de Malta, Helena Dalli, recomienda, entre otras cosas dejar de decir «Feliz Navidad» y sustituirlo por «Felices Fiestas”. Si los caballeros templarios enterrados en la concatedral de la Valleta levantasen la cabeza, ¡qué pelo le iba a correr a esta!

Recordarle a este bulto sospechoso, que su capital fue cuidadosamente pensada y erigida por los caballeros de San Juan, la orden más antigua del mundo.

Se pide evitar «considerar que alguien es cristiano» y dejar de hacer referencias de ese tipo en esta época festiva, porque es necesario «ser sensible al hecho de que las personas en Europa tienen tradiciones religiosas diferentes», como, por ejemplo: lapidar adulteras, ahorcar a homosexuales, decapitar a infieles, prohibir la educación de las mujeres, mutilar genitales a niñas, obligar a desposar a niñas con adultos y un largo etc de tradiciones más acordes con estos tiempos bruselenses.

Por ello, expresiones como «el período navideño» deberán ser sustituidas por «período de vacaciones»

Una señora con nombre de colonia, Ursula Van der Leyen, dijo “debemos ofrecer siempre una comunicación inclusiva” independientemente de su sexo, religión u origen étnico«.

Escribo esta carta sin saber la contestación del guía espiritual de Occidente, no quiero esperar a ello ya que me embarga de emoción su diatriba ante tan manido hecho.

Como dice Mafalda, «que se pare el mundo, que yo me bajo»

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