La columna negra de ACNUR. Una ONG española que mueve millones de euros

Todos los lectores nos encogemos cuando en las noticias aparecen refugiados por diferentes causas, nos ponemos en su piel desde el salón de nuestra casa, mientras vemos a políticos de toda índole hacerse fotografías con ellos.

Vemos como comercian las diferentes ONGs con su dolor, y sabemos que es un negocio muy rentable, siendo la ONU la reina de la fiesta

Jean Pierre Hocke, de esto hace ya muchos años, para que veáis que esto viene de lejos, fue reelegido alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados por un período de más de tres años. No obstante muchos gobiernos le habían dado ya un toque serio sobre el control de gastos de ACNUR.

La ONU les amenazó con reducir sus poderes, misiones, programas, personal y extras, pero ACNUR nunca ha estado dispuesta a recortar en su bienestar

De hecho solo redujo de un 30 a un 27% su personal, y de ese 3% reducido, casi la totalidad estaba destacado en misiones en el extranjero y no en su sede central en Ginebra. Es lo que tiene la pasta, una vez la pruebas, te vuelves un adicto a ella, y más si es con el sufrimiento ajeno.

Los EEUU, que es quien pone la pasta allí en gran medida, le impuso un ultimátum y ACNUR consiguió recortar 70 millones de dólares de su presupuesto, pero aun así su deuda ascendía a más de 40 millones de dólares, en aquel entonces.

The Sunday Times filtró un informe hace tiempo en el que se detallaban que los mayores despilfarros y fraudes sucedían en las agencias de la ONU encargadas de ayudar a los más necesitados. Caso destacado es el del Comité Financiero de la ONU cuando señaló en el último año de la Administración Pérez de Cuéllar:

«La gravedad y la incidencia de los casos de fraude o de presunto fraude. Señalando que el personal del Alto Comisionado ha malversado grandes cantidades de dinero destinado a las personas sin hogar de países azotados por desastres, hambrunas o guerras»

Hocke presentó su dimisión en octubre de 1989 y Pérez de Cuéllar envió a Ginebra a su chico fiel para controlar más de cerca ACNUR. Ese chico se llamaba Kofi Annan, es bueno meter al zorro en el gallinero.

Annan destapó porque le interesaba en su investigación, que Jean Pierre Hocke desvió 379.000 euros y que este dinero procedía de una partida «clasificada» como «Fondos de la ONU para diversiones y billetes de avión».

El dinero había sido gastado principalmente en billetes de primera clase y vuelos en el exclusivo Concorde por el propio alto comisionado y su esposa

Tras su rápida dimisión, Jean Pierre Hocke mantuvo su pensión de la ONU, calculada en unos 120.000 euros anuales, sabía demasiado como para no ser comprado.

Podríamos hablar también a modo de ejemplo de una partida de alimentos básicos valorada en 300.000 euros que  desapareció misteriosamente de un almacén bajo vigilancia de ACNUR, un día antes de ser distribuida a los más necesitados.

O de los  vehículos que “volaron” hasta la frontera entre Uganda y el Zaire, país natal de Shinga, en donde varios hombres que trabajaban para este los recogían, cargaban y trasladaban hasta Kinshasa y Kisangani, y desde ahí, una vez vendidos y pintados de otro color, los enviaban por toda de África.

El monto total de los vehículos que volaron fue de 378.000 euros, pero es que además de esto casi 541.000 euros desaparecieron de los fondos en efectivo de la ONU en Uganda.

Solo en esta misión de ACNUR habían desaparecido 1.411.000 euros. Una astrológica cifra que debería haber ido a los más podres y desfavorecidos del mundo

Esos que nos muestran en los telediarios de todo el mundo para que nuestros corazoncitos se ablanden y soltemos más euros para estos pájaros.

Y para terminar por hoy, otro caso como el de grandes partidas de alimentos destinadas al campo de refugiados somalí de Dolo, que habían desaparecido de los almacenes y fueron desviadas al mercado negro.

Teniendo en cuenta que en Dolo morían cada día cerca de medio centenar de personas por inanición, mientras las mafias locales controladas por funcionarios de ACNUR vendían a las mismas puertas del campo los alimentos robados en los almacenes pocos días antes.

Para más oprobio, en Dolo se podía ver cómo miembros locales de ACNUR vendían sin ningún problema bolsas de leche en polvo o gachas aún en los envoltorios blancos con las letras azules UNHCR.

La maldad no tiene límites, ni letras, ni colores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.