Kontxa, Enar Y Ermozo de Mendotza

La gran “virtud” de la izquierda es la capacidad de pactar sin pudor ninguno con todo aquel que quiere desintegrar España. Es proactiva para negociar con terroristas, con dictadores, con independentistas y con supremacistas, pero en cambio es incapaz de negociar con un ciudadano de a pie, que se siente cómodo siendo español y que comulga con valores liberales o conservadores. No digamos ya si, además, el pobre desgraciado, va a misa.

La historia es terca. Muchas de las predicciones pesimistas que parecen que nunca van a llegar, acaban ocurriendo. Pensemos en Cataluña, años 80 del siglo pasado. Pocos visionarios imaginaban que en el año 2.021 no iba a existir la educación en español en sus aulas o que se iba a perseguir a quien solicitase el cumplimiento de la ley para la impartición en castellano de un paupérrimo 25% de la totalidad de horas lectivas.

En aquellos momentos, apenas nadie era capaz de vaticinar semejante desvarío del sistema educativo en el transcurso del siglo XXI. En los tiempos actuales está llegándose a considerar normal que se señale como sectarios o fascistas a quienes estudian o hablan español en ciertas regiones de España

Nos referimos al español. El español es el segundo idioma del mundo con más hablantes nativos (480 millones de hablantes), después del chino mandarín (918 millones) y muy por encima del inglés (379 millones) o el hindú (341 millones). Basta decir que el 6,3% de la población mundial habla español como lengua materna.

Y mientras el español es fuente de riqueza y de comunicación entre culturas a nivel mundial, en España no solo tenemos a independentistas sino también a socialistas y comunistas empeñados en denigrar nuestra lengua y en no criticar las continuas ofensas que sufrimos los castellanoparlantes en muchas comunidades de España.

¿Se podría considerar como normal que a La Rioja puedan venir a trabajar en la administración pública personas provenientes de la Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña o Islas Baleares? La respuesta claramente sería que sí. Todos pertenecemos al mismo país, con iguales derechos y libertades.

Pero ¿y al contrario? ¿Se podría considerar como normal que a la Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña o Islas Baleares no puedan ir a trabajar en la administración pública personas provenientes de La Rioja por no saber sus lenguas regionales? La respuesta de socialistas y comunistas, aunque debería ser negativa, parece ser claramente afirmativa. Todos pertenecemos al mismo país, pero con distintos derechos y libertades

Hablamos de socialistas y comunistas, aunque también hay que recordar que el Partido Popular ha cometido innumerables torpezas en esta materia para satisfacer a sus barones, autonómicos o estatales, necesitados de pactos con nacionalistas para gobernar. Estos acuerdos significaron la traición a España más rastrera y condenable que puede existir, por provenir de aquellos que proclamaban su defensa y en los que se depositó una confianza inquebrantable. El origen del problema en Galicia, Comunidad Valenciana y Baleares trae el sello del Partido Popular.

Debemos preocuparnos. Y mucho. Lo que en un principio significó una imposición lingüística en País Vasco pronto se trasladó a Cataluña y demás territorios, siendo actualmente una gran epidemia segregacionista extendida a regiones impensables en semejante desvarío como pueden ser Asturias, Extremadura o Canarias.

El olor del dinero es siempre la principal fuente de motor de un político mediocre, y de los sindicatos y las asociaciones que se montan a su alrededor, al querer emular a los antiguos reinos de taifas en los que se dividió el Califato de Córdoba a principios del siglo XI con el fin de mantener su parcela de autoridad frente a la debilidad del poder central.

Por eso, no nos extrañe que, una vez se agoten las prebendas a dar a los nacionalistas vascos en territorio vascongado y navarro, el siguiente paso sea la expansión territorial más allá del río Ebro y nos afecte de lleno a La Rioja. Aún quedan años, pero todo es posible

Nadie puede asegurar que en las próximas borracheras políticas los futuros Concha, Henar y Hermoso de Mendoza habrán vendido La Rioja por el poder, o habrá sido vendida por sus jefes, arrastrándonos a todos nosotros.

Por increíble que parezca, nada puede ser descartado cuando gobiernan socialistas y comunistas. Tampoco cuando en frente, como actualmente ocurre en La Rioja, tienen liberales o conservadores del PP o de Vox con escaso peso político ni liderazgo.

Estemos alerta y vigilemos a nuestros políticos. Nadie puede asegurar que en unos años no serán ya Kontxa, Enar y Ermozo de Mendotza.

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