Kim Jong-un considera que el K-Pop es un «cáncer vicioso» y le alienta a luchar contra toda influencia cultural surcoreana

El líder vitalicio norcoreano considera que el K-Pop (pop coreano) es un cáncer. El estado juche no va a permitir que permee en la hermética sociedad norcoreana.

Kim Jong-un, calificó al popular género musical surcoreano k-pop como un «cáncer vicioso» que corrompe los «atuendos, peinados, discursos y comportamientos».

Corea del Norte ha promulgado recientemente una ley que busca luchar contra cualquier influencia de las películas, videojuegos, música o libros del exterior. Todo el que distribuya materiales de este tipo, será condenado.

Medios de comunicación estatales norcoreanos advirtieron en mayo de que, si no se controla, podría provocar que Corea del Norte «se derrumbe como un muro húmedo»; así lo recoge The New York Times.

Paradójicamente, el mismísimo líder supremo Kim Jon Un es seguidor de un par de grupos de K-Pop de su país vecino. No obstante, este tipo de hipocresía no es algo nuevo en las castas dominantes de las dictaduras totalitarias.

Leyes contra el South Korean «Way of Life».

La legislación norcoreana lucha contra el modo de vida surcoreana. Prevé penas de entre 5 y 15 años para la posesión de este tipo de «propaganda» extranjera.

Aquellos involucrados en su distribución pueden ser sentenciados a cadena perpetua o incluso la muerte.

Existen penas de hasta dos años de trabajos forzados para aquellos que «hablen, escriban o canten al estilo surcoreano».

Un país sumido en el subdesarrollo.

Más allá de su potente ejército y sus misiles balísticos intercontinentales, Corea del Norte es un país subdesarrollado a muchos niveles. Gran parte de la población no podría disfrutar de música o películas del exterior aunque quisiera.

La mayor parte de la población norcoreana no tiene coche propio, equipos de música, ordenadores con internet etc…

Solo la mitad de los refugiados que consiguen escapar de Corea del Norte admiten haber consumido productos audiovisuales- surcoreanos u occidentales- en su país.

Pese a que la influencia surcoreana y occidental todavía es débil, el líder norcoreano ha ordenado a todas las provincias, ciudades y condados que erradicaran «despiadadamente» las crecientes tendencias capitalistas.

El pasado mes de abril, Kim Jon Un advirtió que «se estaba produciendo un cambio serio» en el «estado ideológico y mental» de los jóvenes norcoreanos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *