Empate técnico en una segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales Peruanas bajo la amenaza del comunismo

Con el recuento de la segunda vuelta de las elecciones de Perú todavía en marcha, el país se debate entre dos candidatos fuertemente ideológicos.

Parecía que Keiko se terminaría imponiendo a su rival, aunque no está nada claro.

Recuento en curso.

Con un 90% de voto escrutado, la situación es, prácticamente, de empate técnico. Ahora bien es Keiko quien sigue unas décimas por delante y a quien, en teoría, favorece el voto exterior en proporción de casi 7 a 3.

Un Perú polarizado, empobrecido, fanatizado y fragmentado.

Por un lado, tenemos el nacionalismo de derecha dura de Keiko Fujimori, hija del autoritario Alberto Fujimori.

A su padre se le acusa, entre otras cosas, de esterilizar mujeres indígenas para frenar la desbordada natalidad del Perú de su época.

Esta líder, que ya es veterana y ha alcanzado el poder anteriormente, ha tenido que hacer acopio de populismo para revertir los resultados vaticinados por las encuestas. Ha llegado incluso a prometer a los peruanos ‘nacionalizar’ parte de las riquezas generadas por la minería.

Keiko ha tenido que hacer este tipo de promesas para poder competir con su gran enemigo en las elecciones, el comunista-populista Pedro Castillo, quien se ha pasado toda la campaña diciéndole a las masas depauperadas lo que quieren oír.

Por otro lado, tenemos al mencionado Castillo, un mediocre maestro de escuela reconvertido en candidato presidencial. No es particularmente carismático, no tiene las ideas nada claras, ni tampoco sabe debatir. Pero Castillo tiene un discurso «pobrista» que cala, en mayor o menor medida, entre las clases bajas peruanas (la mayor parte de la población).

Si bien Fujimori tiene mayores apoyos en las ciudades y la costa oceánica, Castillo se impone en zonas rurales, montañosas y selváticas del interior de El Perú.

Castillo ofrece una mezcla de leninismo gradual y chavismo, socialmente conservador, como fórmula de gobierno. ¿Qué Podría salir mal?

Incluso un liberal-progresista de fama internacional como el hispano-peruano Vargas Llosa, ha tenido que salir a pedir el voto para Keiko considerándola el «mal menor» llegados a este punto. Eso a pesar de lo crítico que ha sido históricamente tanto con su padre como con ella.

Castillo, por su parte, ha recibido el apoyo del ex presidente de Uruguay, José Mújica. También es, como no, el candidato preferente de Maduro en Venezuela, de Kirchner en Argentina o de la dictadura comunista en Cuba.

Vuelve el fantasma del comunismo.

Parece que después de décadas de desengaño y miedo al comunismo, una parte grande la sociedad peruana vuelve a coquetear con utopías y promesas marxistas.

A pesar de las riquezas naturales del país y del crecimiento experimentado durante muchos años, la sociedad peruana sigue siendo pobre de solemnidad.

La existencia de un sistema electoral de segunda vuelta ha coincidido ahora con la victoria relativa (ningún partido llegó al 20%) de los dos candidatos más radicales a izquierda y derecha. El resultado puede ser fatal para el futuro de Perú.

En los años 90 el rechazo al comunismo en Perú era generalizado. Después de que la sociedad peruana sufriera miles de muertos y torturados por el grupo terrorista Sendero Luminoso, la fuerza del marxismo era bastante reducida.

Ahora, Castillo y sus partidarios están rozando la presidencia. Esto a pesar de haber prometido cosas tan dudosamente democráticas como clausurar el parlamento si este se opone a las reformas que planea Castillo.

Actualización.

Con el 98% escrutado, Castillo se adelanta ligeramente gracias al voto rural. La bolsa de Perú cae y el sol peruano pasa de 3,55 dólares a 4 en pocas horas. La situación en el país andino tiene en vilo a líderes internacionales.

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