Jeremy Corbyn es expulsado del Partido Laborista británico

Corbyn ha sido una figura muy controvertida dentro del laborismo inglés y británico.

Nunca disfrutó de la simpatía de buena parte de su partido, especialmente dentro del ala centrista y socioliberal del mismo. Desde su última derrota frente al contrincante conservador Boris Johnson, Corbyn ya no es el líder del Partido Laborista y muchos piensan que ha llegado la hora de quitárselo de encima.

Son varios los escándalos, declaraciones y actos que le han condenado a ojos de muchos. Desde hace un tiempo vienen sonando rumores acerca de su posible abandono o expulsión del laborismo y así ha sido.

5 años de liderazgo difícil y accidentado.

Aunque se impuso como líder laborista en 2015 con el 60% de los votos, la oposición interna a él dentro de su propio partido ha sido intensa hasta el punto de llevarse a cabo una fracasada moción contra él.

Ni los sectores centristas y blairistas ni tampoco votantes socialdemócratas de ciertos colectivos estaban contentos con tener a Corbyn al frente de su partido.

En 2015, la victoria de Corbyn supuso un giro izquierdista contundente en el laborismo británico. Durante los 20 años previos el centro-izquierda se había venido caracterizando por su moderantismo (al menos en el aspecto económico y subsidiario) respecto a otros partidos europeos del mismo espectro ideológico.

El carácter pacifista, vegano, anti nuclear y crítico con el legado de Tony Blair y Anthony Guidens le valieron a Corbyn el apoyo de buena parte del laborismo, sobre todo del sector más juvenil de la formación, pero también la enemistad de otros.

El historial de Jeremy no deja lugar a dudas, es muy de izquierdas, puede que demasiado para el votante promedio británico.

La lista es extensa, pero tratemos de condensar su pensamiento en un párrafo.

Corbyn condena la política exterior de RU y la UE, no es muy partidario de seguir en la UE (cuando su partido en teoría sí apuesta firmemente por la unión), siente una mal disimulada simpatía por los terroristas irlandeses del Sinn Féin, es claramente contrario a la existencia del estado de Israel, ha llegado a sacar la cara por polémicas figuras de su partido como Sara Champion (quien reconoció haber maltratado a su ex marido durante el divorcio), no defiende con demasiada vehemencia la pertenencia de Escocia al Reino Unido y reivindica políticas muy izquierdistas y un elevado gasto público a nivel social.

Pero más allá de su escorada a la izquierda posición política, lo que le ha condenado políticamente, aparte de perder varios comicios contra los conservadores en pleno proceso de Brexit, ha sido su marcado antisemitismo.

Los judíos son una importante minoría dentro del Reino Unido, tanto en lo demográfico como en lo intelectual y en lo económico. Tanto es así que algunos de los políticos británicos de los dos últimos siglos, tales como el conservador Benjamin Disraeli en el XIX; o escritores e ideólogos tan reseñables dentro del mundo de la izquierda como Herbert Marcusse en el siglo XX, han sido judíos.

Curiosamente, la minoría judía en Reino Unido siempre ha tendido, y por mucho, a la izquierda. Sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial y su posterior rechazo generalizado a toda forma de nacionalismo en Europa (no tanto así en Israel, pero ese ya es otro tema…).

Aunque desde los años 60, si no antes, la parte más izquierdista del laborismo viene siendo anti sionista y crítica con el estado de Israel y su expansionismo en Palestina, hay fronteras que no son admisibles dentro de la sociedad británica. Tampoco para buena parte de los votantes laboristas ni para la oficialidad del partido.

Sus palabras sobre Israel y algunos deplorables actos suyos como enviar una corona de flores a los terroristas anti judíos de Munich 1976 le han valido una investigación por antisemitismo y la posterior expulsión del Partido Laborista.

La gota que ha colmado el vaso ha sido que estos días se ha publicado un informe independiente de la Comisión británica de Igualdad y Derechos Humanos denunciando las discriminaciones por antisemitismo en la formación durante el mandato de Corbyn.

El ex líder laborista ha llegado a quitar hierro al asunto del anti semitismo en su partido, llegando a decir que «está siendo dramáticamente exagerado por razones políticas».

Lo cierto es que el rechazo al pueblo judío es creciente y cada vez más palpable en muchos votantes y militantes laboristas, sobre todo de los ámbitos más izquierdistas o en los de confesión musulmana.

De poco le han servido sus declaraciones auto declarándose anti racista, este mismo jueves el partido lo expulsaba del grupo parlamentario y le suspendía de militancia.

Parece que la izquierda gauchista, contraria a Israel y nostálgica de la URSS tendrá que buscarse otro partido.

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