Introducción al Comunismo | Parte I

Un virus ideológico asesino

No pretendo escribir un artículo histórico sobre el comunismo y sus orígenes, ¡Dios me libre!, pues hay fantásticos historiadores, intelectuales, periodistas, escritores y bibliografía suficiente con obras tan magnánimas, instructivas y veraces que no es menester reescribirlas. Tan solo me he servido de alguna de ellas como enciclopedia, investigación, consulta y recopilación de información para desarrollar este escrito.

He querido dar mi punto de vista personal por la preocupación que me suscita y viendo el desarrollo de los acontecimientos debido a la pretensión o instauración de un cambio de régimen en España, desde que este gobierno social-comunista “asaltara el poder” con aquella moción de censura presuntamente “amañada” entre el propio PSOE (en esos momentos en la oposición) y jueces de las “cloacas del estado”, donde en una sentencia, uno de esos jueces, José Ricardo De Prada, se atrevió, presuntamente a prevaricar, introduciendo una frase despectiva, arrogante y fuera de lugar contra el presidente de gobierno Mariano Rajoy, donde se decía del presidente que: “éste no era fiable, que su palabra no tenía credibilidad“, o sobre el PP: “se creó en paralelo un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”.

Las frases, que incluían valoraciones políticas, destruía el principio de imparcialidad de un tribunal de justicia, según la Audiencia Nacional en su sentencia sobre el recurso recurrido. Frases que finalmente tuvieron que ser eliminadas de aquella sentencia “por improcedentes” según la misma Audiencia, pero que permitió a Pedro Sánchezmontar” su estrategia para derrocar por la vía de los votos y de los hechos en aquella moción de censura a Mariano Rajoy.

Para ese propósito, se le unieron todos aquellos que se quisieron apuntar a “darle palos al muñeco”, es decir, a echar de la Moncloa a la derecha, con los votos de bilduetarras, secesionistas, separatistas, comunistas de todas las tendencias (si es que existe alguna) y toda la banda que conformaría el nuevo “frente popular” del siglo XXI, pero tan nocivo, destructivo y extremista que su antecesor en el 36.

O como dijo Pablo Iglesias, “la derecha no volverá a gobernar España durante una larga temporada”, y añado yo, si por él fuera no lo haría jamás.

Después de todo aquel aquelarre monclovita, no tardaron en aprobarse, por la vía de urgencia, decretos leyes que hacen temblar los cimientos de nuestra monarquía parlamentaria, nuestro sistema de libertades y de nuestra democracia.

O como diría Pilar Ruiz, la madre del asesinado por la Eta, Joseba Pagazaurtundua, a Patxi Lopez (Psoe) “Haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre”. Dicho y hecho, pues pusieron en marcha “la máquina de picar carne” y empezaron a sacar las leyes “habilitantes” que han ido aprobando y que afectan y afectarán a la convivencia de nuestra sociedad y a nuestra propia libertad.

El desconocimiento y la ignorancia sobre el comunismo en nuestra sociedad

Me preguntaba, cómo exponer con total clarividencia lo que representa un régimen comunista en una sociedad (en una parte de ella), que carece de sentido histórico, de cultura histórica y de lógica cognitiva para saber la verdad de su propia historia y del falso relato que se ha hecho de la misma, bien por ignorancia, bien por estupidez cretinoide, o bien por un afán de ocultar la verdad de hechos históricos que no favorecían en nada a la izquierda española. Pero es ridículo pensar que esa historia se dejaría de escribir, o quedaría en el olvido de los historiadores que solo buscan la verdad y dejarían de contarla porque esa historia perjudicara a una de las partes implicadas, nada más lejos de la realidad. Como era imposible borrar de esa historia los hechos, trataron de borrarlos de la memoria de los españoles, de su educación primaria, secundaria y universitaria, como si estos no tuvieran el libre albedrío para querer saber, para necesitar saber la verdad.

Estoy seguro que de haberse estudiado de forma veraz, ese tramo de la historia en las escuelas, institutos y universidades, todo lo acontecido desde abril de 1931 hasta abril de 1939 en España (no hace falta irse más lejos), todo lo concerniente a la historia condensada en esos años, hubiera bastado para que hoy día la sinrazón, la ignorancia y la estulticia de esa parte de la sociedad española, no sería tan sectaria, tan voluble y con tampoco sentido común y patriótico, para comprender la realidad, la raíz y el origen de esta peste que nació de la mano de Vladimir Ilyich Lenin, en Rusia, pero que se extendió como un virus, sobre todo en lo que afectó a España en los años 30 que fue la semilla de lo que hoy día vivimos y sufrimos.

Lenin, fue el que puso en práctica por primera vez toda la doctrina marxista y filosófica de Karl Heinrich Marx y de Friedrich Engels, ambos fueron los padres filosóficos del socialismo científico, del comunismo, tal y como lo desarrolló Lenin, aunque éste aplicó su propia “medicina” filosófica: el leninismo, cuya tesis se denominó, marxismo-leninismo. Como así lo hizo también Stalin, aplicando su Estalinismo. Es decir, su sociopatía irredenta y criminal de poder absoluto, como también lo hizo Lenin, el primero en poner esa semilla criminal del comunismo.

La revolución de octubre

“El día 7 de octubre estallaba la insurrección y las masas asaltaban el palacio de invierno. Según escribe Trotski, Lenin se dio cuenta entonces de que la revolución había vencido, y sonriendo le dijo: «El paso de la clandestinidad, con su eterno vagabundeo, al poder es demasiado brusco, te marea».”

Con la revolución de octubre en Rusia en 1917, con Lenin como líder supremo, de la mano de los bolcheviques, con Trotski a la cabeza y el “terror rojo” se inició una de las ideologías más criminales y abyectas que el hombre haya conocido “(bolchevique hace referencia al conjunto de detenciones y ejecuciones realizadas por el bando bolchevique tras la Revolución Rusa)”.

Si Alexander Kerensky hubiera tomado la determinación de detener a Lenin, sospechando como sospechaba, o más bien, con las pruebas que tenía sobre él, que según todas las informaciones era un espía o colaborador de los espías del Káiser de Alemania, donde además se estaba financiando con cantidades ingentes de oro procedente de aquel país para hacer la revolución en Rusia y desestabilizarla para, también, “asaltar el poder”. Pero Kerennsky no asumió dicha responsabilidad, por cobardía, o por falta de coraje, de cualquier forma, cuando quiso detener a Lenin ya era demasiado tarde pues huyó a Finlandia disfrazado con una peluca y de fogonero en una locomotora del ferrocarril.

Como decía, de haberle detenido, hoy día el comunismo, posiblemente no existiría, pues aquella incipiente democracia rusa, se hubiera consolidado y hecho fuerte ante sus enemigos convirtiéndose en una gran nación libre y moderna. De no haber sido por Lenin, es fácil comprender que la historia hubiera derivado por otros derroteros menos traumáticos y dolorosos para el mundo. Sin embargo, Kerennski no lo hizo y permitió que el monstruo de Lenin, con Trotski a la cabeza tomara el Palacio de Invierno a penas sin resistencia, tan solo unos 450 cadetes y un batallón de mujeres ciclistas opusieron resistencia a los bolcheviques, que en un principio retrocedieron, hasta que Kerennski ordenó a sus tropas la rendición para evitar un derramamiento de sangre.

Kerennski huyó despavorido, aunque pensando que podría recuperar la incipiente democracia y viendo las terribles salvajadas que estaban perpetrando los bolcheviques, asesinatos, violaciones, experimentos de tortura y formas de matar, con todo tipo de experimentos, incluso, utilizando escorpiones, gusanos, arañas, tambien virus, bacterias etc. fue a pedir ayuda a Francia a entrevistarse con el socialismo francés, donde fue recibido como jefe de estado. Pero ya era demasiado tarde, la revolución de Lenin había triunfado. Más tarde se sabría que a todos los que participaron en la defensa del palacio de Invierno, fueron fusilados, a las mujeres, primero las violaron, para después fusilarlas.

“Kerensky fue nombrado en junio de 1917 jefe del gobierno, de una incipiente democracia, una vez abdicó el 15 de marzo el Zar Nicolás II, de la dinastía de los Romanov, emperador de todas las Rusias. Kerensky desempeñó el cargo hasta el triunfo de la revolución bolchevique en noviembre de ese año.”

El comunismo en el mundo

Pero por desgracia para el mundo, ese virus se extendió por todos los rincones. En Rusia nació con Lenin, en ese momento presidente de Rusia, más tarde, en 1922 se convirtió en el primer presidente de La Unión Soviética, o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, donde tuvo su continuidad con Iósif Stalin, desde 1929 (año que se erigió sucesor de Lenin), el mayor genocida que ha existido desde que el mundo es mundo. Se calcula que durante su dictadura sangrienta exterminó a cerca de 42 millones de almas, entre hambrunas (solo en la hambruna de 1932-1933 pudieron morir unos 11 millones de soviéticos, sobre todo en las repúblicas de Ucrania y Kazajistán), fusilamientos masivos, campos de concentración, de trabajos forzados, o innumerables formas de matar.

“El verdadero móvil de Stalin era la ambición de poder: una vez apartado Trotsky (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940), se quitó de en medio también a la «izquierda» del partido (Zinoviev y Kámenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales».

Jamás se intentó procesar por crímenes de lesa humanidad y genocidio a este asesino de masas, tampoco a Lenin, ni Pol Pot, ni a Nicolae Ceaușescu, ni a Mao, ni a Castro, ni a Maduro. A ningún dictador comunista se le hicieron los juicios de Núremberg como a Hitler, donde el mundo tuvo la oportunidad de seguir por los medios de la época aquel juicio al nacismo y su incruento genocidio a los judíos.

Tan solo hace muy poco, la Unión Europea aprobaba una resolución histórica donde condenaba públicamente al nacismo y al comunismo.

4 comentarios en «Introducción al Comunismo | Parte I»

  • el enero 4, 2021 a las 2:24 pm
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    Me ha gustado mucho el artículo. Soy un enamorado de la historia y conocer más sobre el asesino comunismo, aunque muy duro y cruel, reconozco que ayuda a tener aún más claro qué es y por qué debe ser extinguido esta lacra. Enhorabuena Fran.

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  • el enero 4, 2021 a las 10:29 pm
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    Como se aprende con tus columnas, a algunos nos lo refrescas, la historia esta para no repetir los errores. Un dato sobre crimenes del PSOE que no quieres contar y que no tiene que ver con el comunismo (hasta donde yo se) esta el asesinato de Jose Calvo Sotelo a manos de militantes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) amparados por la policia de la epoca, 4 días después empezó lo guerra civil española, lógicamente hoy no tendrían el amparo de la policia.

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  • el enero 5, 2021 a las 8:59 pm
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    Mi estimado lector, D Javier Orihuela, siga Ud. la segunda parte y, por supuesto, la tercera y ultima entrega y verá como no se me ha olvidado ese capitulo, aunque comprenda que no lo haya expuesto con mas detalle, seria imposible en tan solo tres artículos largos, como mi querido director así los ha publicado, con muy buen criterio, por cierto.
    Muchas gracias de todas formas D. Javier por su puntualización y por leer mis artículos y los de Nuestra Rioja

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