Inmigrantes ilegales retienen a trabajadores de una ONG que son rescatados por la Policía

La situación en las Islas Canarias es cada vez peor, la llegada de inmigrantes ilegales en masa y los consiguientes incidentes violentos que han causado desde su llegada cada vez son más graves. La saturación de ilegales que está sufriendo Canarias está colapsando la isla. Las autoridades, en el mejor de los casos, deportan a un número ínfimo de éstos en comparación con las masivas entradas al país.

El último caso ha incluido retención ilegal. Este lunes a las 10:30 una llamada de emergencia a la Policía de Fuerteventura realizada por un trabajados de la Nave del Queso informaba de que una persona necesitaba asistencia sanitaria.

La Nave del Queso, se encuentra en un polígono industrial de Fuerteventura en las afueras de la ciudad de Puerto del Rosario y desde el mes de junio de 2020 como mínimo es donde las autoridades han decidido alojar a los ilegales confinados por COVID.

Es una de las instalaciones que el Ministerio de Migraciones ha decidido usar para inmigrantes ilegales, además la gestión de ésta en concreto fue adjudicada a La Iglesia Moderna, una evangélica. Además de ellos, también hay vigilantes de seguridad privada que se encargan de velar por la seguridad de los inmigrantes (214 en estos momentos), fue de hecho uno de ellos quien llamó a la policía.

Dos horas más tarde, la llamada volvió a repetirse. La voz al otro lado del teléfono sonaba notablemente más nerviosa. Los ilegales se estaban comportando violentamente. No querían estar en cuarentena y buscaban abandonar el recinto; ante la negativa por motivos sanitarios, decidieron retener a los trabajadores que cuidaban de ellos hasta que les dieran lo que exigían.

La violencia en las instalaciones, sobre la que también informó la primera patrulla de policía que se acercó tenía atemorizados a los cuidadores. Esta patrulla pudo ver que cuando los trabajadores intentaron introducir comida en la nave los internos impidieron su apertura: «Desde fuera escuchamos lo que parecía una fuerte reyerta, con muchos gritos y sonido de destrozos de mobiliario».

Los responsables de cuidar a los internos recibieron también en ese momento, una llamada del interior de la nave realizada por uno de los trabajadores que habían sido retenidos contra su voluntad en la que afirmaba que los inmigrantes ilegales se mostraban violentos y que temían por su integridad física.

La situación era preocupante y estaba descontrolada, los pocos efectivos en la escena se encontraron con una retención ilegal de trabajadores y debían entrar en una nave con 214 personas posiblemente infectadas de Covid y además violentas.

Otra llamada más de otro de los trabajadores informó a la Policía de que había explicado la situación al subdelegado del Gobierno. Debió de ser suficientemente convincente como para que el representante de Interior en Fuerteventura ordenara la presencia de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios).

Los agentes llegaron vestidos con trajes anti Covid y entraron en la nave; primero asistieron a un interno que estaba en el suelo, luego localizaron a los tres trabajadores retenidos y gracias a su ayuda consiguieron identificar y detener a los sujetos que los habían retenido contra su voluntad.

Los detenidos son senegaleses, de entre 21 y 40 años, y están acusados de provocar desórdenes públicos y detención ilegal.

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