Ingeniería social en la Cultura pop. Reboot de la serie ‘Rugrats’. La madre de Phil y Lil será abiertamente homosexual en la nueva serie

Muchos millenials nacidos en los 90 guardarán un grato recuerdo de la serie de animación ‘Rugrats’. Paramount prepara un renacimiento de la misma y ve oportuno introducir en ella cierto nuevos tipos de familia, aunque esto sea a costa de borrar personajes de la serie original.

Que a estas alturas uno de los protagonistas de una historia sea homosexual o tenga X característica o condición biológica no debería ser noticia.

Sin embargo, que las compañías de la industria norteamericana del entretenimiento, parezcan obcecadas en reescribir todas las series, películas y hasta animaciones infantiles preexistentes, para introducir en ellas una diversidad sobreexpuesta y metida con calzador, me resulta un tanto desagradable.

Para más INRI, la actriz que dará voz a Betty es una conocida activista queer, feminista radical y anti Trump, que ha dicho cosas como que los cubanos que han votado por Trump tienen un 10.000% de lavado de cerebro.

Sin duda, toda una declaración de intenciones- y provocación- por parte de los productores.

La actriz de doblaje de Betty, Natalie Morales, ha expresado su satisfacción por los cambios introducidos con el reboot y ha celebrado que en la nueva serie habrá ahora más «diversidad racial» que en la versión de los 90.

Rugrats, una hilarante e ingeniosa serie de dibujos enfocada al público infantil.

Como ocurre con otras series de animación infantiles tales como Garfield, Agallas o Shin Chan, muchas de sus bromas y sátiras sociales divierten a muchos adultos que ven la serie con sus hijos.

Podríamos añadir sin exagerar que, algunas de las analogías y referencias de la serie, están más enfocadas al público pubescente, e incluso adulto, que al infantil (su principal target).

En la España de los años 90 y principios de la década del 2000 Rugrats se emitía de lunes a viernes en La 2 de TVE.

Terminó retransmitiéndose también en multitud de televisiones por cable/satélite y en el canal de Nickelodeon/Paramount en español.

La serie nos metía en la vida de un grupo de bebés casi recién nacidos, criados en el seno de varias familias judías de clase media que residen en un acomodado suburbio neoyorkino.

Buena parte de los capítulos transcurren en las propias viviendas y jardines de los protagonistas. Lugares ordinarios que, llegado el momento, se transforman, a ojos de los pequeños, en castillos, barcos pirata o selvas frondosas. Todo ello a partir de la imaginación sin límites de los pequeños y la inevitable falta de entendimiento de lo que ocurre a su alrededor.

Enésimo reboot en una época en la que escasea la originalidad.

Ahora, en 2021, la compañía Paramount quiere hacer un reboot de la mítica serie.

Como dictan los nuevos tiempos, la nueva serie no tendrá un estilo de dibujo tipo «cartoon» clásico o caricaturesco, sino más parecido al que tienen películas de animación 3D como Toy Story o Shreek.

Se ha optado por recrear la serie mediante tecnología de animación 3D, mucho más barata que los tradicionales dibujos animados del siglo XX y con muchas más posibilidades cinemáticas con mucho menos trabajo- aunque sin tanto encanto visual como los dibujos tradicionales- en opinión de muchos.

Los encargados de relanzar la serie se están asegurando de introducir nuevos enfoques ideológicos dentro de la animación.

Esto incluye introducir a los menores nuevos tipos de familia, diversidad racial-que ya hubo en la serie original pero parece que no en suficiente grado-, diversidad sexual, etc…

Como crear nuevos personajes no parece ser una opción, si es menester, se reescriben y reestructuran personajes y tramas de antaño.

¿Se veía venir?

Curiosamente, en la serie original Betty ya era una mujer con una forma de ser muy peculiar, un temperamento fuerte, y una forma de ser bastante «poco femenina» para lo que era la mujer/esposa estadounidense promedio en los años 90.

Lo que en jerga popular se conoce como un «Tomboy», vaya.

A decir verdad, Rugrats siempre estuvo llena de mujeres «fuertes e independientes», como se solía decir hace unos años. Parece que ahora el «feminismo» noventero ha quedado en algo muy light y toca ir «más allá» o, ¿por qué no? mucho más allá.

Conviene recordar que Betty estaba casada a su vez con Howard, un hombre de carácter débil y bastante poco masculino-entendiendo «masculino» y «femenino» en un sentido tradicional, heteronormativo y neurotípico, que parece que todo hay que aclararlo ya para no ofender a nadie-.

A decir verdad, creo que nadie echará de menos al poco carismático Howard.

Eso, mamona! Betty será abiertamente lesbiana en el 'reboot' de Rugrats
Las camisetas feministas con el símbolo de Venus eran habituales ya en la Betty de los 90.

Teniendo en cuenta como están las cosas a día de hoy y que el personaje de Betty ya apuntaba maneras cuando fue creado hace 30 años, casi parece inevitable que se haya producido esta transformación.

Viendo el panorama, si la nueva Betty solo es feminista, lesbiana, queer y anti Trump, los más «tradicionales» casi nos podemos dar con un canto en los dientes.

En sí no es que haya nada de malo en su lesbianismo pero uno no deja de preguntarse por qué esta necesidad de trastocar absolutamente todos los viejos productos audiovisuales para mostrar a las nuevas generaciones una nueva visión del mundo que no, no necesariamente es mejor que la que había hace 20 o 30 años.

Hoy en día no se está tratando de representar proporcionalmente a minorías raciales, sexuales o sexualidades en las distintas ficciones, sino de sobrerrepresentarlas respecto a la proporción que existe de ellas en el mundo real.

Una vieja serie llevada a los «nuevos tiempos».

La noticia no debe sorprendernos, es muy sintomática de cuál es la tendencia actual dentro de la industria de la TV y el cine.

EEUU está mas polarizado e ideologizado que nunca; sus corporaciones de la industria del entretenimiento toman parte- y forman parte nuclear- de la nueva guerra cultural e ideológica que está teniendo lugar en la sociedad norteamericana.

Aunque pueda resultarnos incómodo pensar en ello, pocos vectores de transmisión de ideas y cosmovisión hay tan potentes como una serie de dibujos a la que van a estar expuestos millones de niños de todo el planeta.

Más aún si tenemos en cuenta, en este caso, que el producto en cuestión está enfocado a los más pequeños de la casa, el sector social más inocente y maleable de todos.

Por otra parte, no podemos negar que el modelo de familia occidental ha cambiado mucho en los últimos 30 años.

Sin entrar en si los cambios producidos y la pérdida de importancia de la figura paterna son buenos o malos, a nadie debería extrañarle que las nuevas series reflejen estos cambios sociales. Al fin y al cabo, un producto actual ambientado en la época actual, tiene que reflejar la sociedad en la que nos movemos a día de hoy.

Ahora bien, insisto, se está tratando de sobrerrepresentar a las minorías en una proporción nada verosímil y vendiendo varios packs ideológicos que van más allá de la mera representación de la diversidad.

Además, me gustaría remarcar que cuando se retoma un producto audiovisual del pasado y se transforma de raíz, alguna intencionalidad de tipo sociológico/ideológico hay intrínseca.

Una serie de animación única y muy querida.

En España cientos de miles de niños de los 90 y 2000 crecieron con la serie. Esta ha tenido un papel en la cultura pop y en el desarrollo del imaginario temprano de muchos millenial.

Algunos jóvenes de hoy en día, quizá tuvieron conocimiento de las historias bíblicas por primera vez a partir de esos capítulos de Rugrats en los que los vetustos y estrafalarios abuelos de Tommy- judíos en ambos casos- se las narraban oralmente a los bebés, que a su vez recreaban estas historias en su cabeza siendo ellos los protagonistas.

La serie gozó de no poca popularidad durante más de dos décadas. Se llegaron a producir varios largometrajes, juguetes y hasta videojuegos de la misma.

Con el paso de los años, las nuevas temporadas fueron introduciendo nuevos personajes. Llegado el momento, después de la novena temporada, se canceló la producción de nuevos episodios.

Entre mediados y finales de la década del 2000, Paramount lanzó una nueva serie ambientada 10 años después de la ficción original. En ella, los protagonistas afrontaban el paso de la infancia a la adolescencia. La nueva serie pasó sin demasiada pena ni gloria, pues ni hacía tanta gracia ni tenía ya mucho que ver con la original.

Planteamiento divertido y original en los 90.

El principal hecho diferencial de esta serie infantil es que el marco general es bastante realista teniendo en cuenta que se trata de dibujos para niños.

No obstante, los bebés protagonistas vivían auténticas aventuras. Meras fantasías en realidad, pero reales, de alguna forma, desde su tierno e inocente punto de vista dominado por el pensamiento mágico.

Los Rugrats son bebés que, como no puede ser de otra forma, viven al margen del aburrido mundo lógico y racional de los adultos. Adultos retratados siempre como desorientados padres primerizos que, a su vez, se comportan a veces de forma más infantil que los propios niños.

Personajes difíciles de olvidar.

El principal protagonista del show, el bebé Tommy Pickles, es un pequeño y aventurero explorador con ganas de descubrir el mundo e incapaz de quedarse mucho tiempo quieto en su corralito.

A menudo está acompañado de su fiel sabueso Spike- quien le sirve de vehículo y corcel- y su mejor amigo, el asustadizo pelirrojo Chuckie Finster, que es alérgico a casi todo y tiene miedo hasta de su propia sombra.

Después de las primeras temporadas y tras primer largometraje de la serie, Tommy termina teniendo un hermano aún más pequeño que él, Dil.

Tommy y Dil Pickles tienen a su vez una maliciosa e inteligente prima de 4 años, Angelica Pickles- mujer, o mujercita en este caso, poderosa en su contexto (y bastante mandona)- que a su vez tiene de madre a una ejecutiva archidominante.

Esta madre en cuestión, Charlotte, mantiene en vereda tanto a su subordinado en el trabajo como a su marido en casa. Me pregunto ahora si los productores de la serie en aquel entonces nos trataban también de preparar para un «nuevo modelo» de mujer.

Realmente, da hasta miedo imaginar cómo pueda ser Charlotte ahora en la nueva versión con extra de feminismo.

Esperemos que los muy-liberales productores no se decidan a «normalizar» también el femdom entre los más pequeños… aunque uno a estas alturas puede esperarse cualquier cosa.

En España, con la excusa del Plan Skolae, ya apareció en un colegio un mural «inclusivo» que tenía en el centro de la composición a Wonderwoman en plan «dominatrix» sometiendo a Batman. A nadie en aquel centro le pareció mal. Todo era muy normalizador y diverso.

La joven Angelica- a quien podríamos considerar la segunda gran protagonista de la serie después de Tommy y antagonista recurrente al mismo tiempo- tiene un carácter muy maquiavélico que choca con la edad que tiene.

Como dato curioso de este personaje, está basado en la abusona que martirizó a uno de los creadores de la serie, Paul Germain, cuando este era niño.

Su rol resulta fundamental para el desarrollo de las distintas tramas y del humor característico de Rugrats. Angelica ejerce de nexo entre el mundo de los adultos, incapaces de entender a sus hijos, y los bebés protagonistas, con quienes se puede comunicar de forma ventajosa.

Llegados a este punto, me pregunto si la pequeña seguirá siendo tan canalla como siempre. Quizá, los muy-liberales productores consideren que retratarla como a una niña malvada y sádica resulte pernicioso para la imagen de la mujer actual… vete tú a saber por dónde les da.

En fin, menos mal que hoy en día tenemos internet y el P2P, no digo más.

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