Hola Concha, ¿me puedes hacer funcionario?

El Gobierno de La Rioja anunció la semana pasada que llevará a cabo la estabilización de un total de 299 plazas de empleados públicos interinos de educación en La Rioja, de las que 260 se estabilizarán mediante concurso de méritos, sin oposición y los 39 restantes, lo harán por concurso oposición.  

En el lenguaje común, el significado del citado anuncio es que hay cerca de 300 maestros interinos que nunca han obtenido plaza a través de la oposición, que en muchos casos ni siquiera han aprobado un examen de las pruebas de acceso al cuerpo de maestros pero que, sin embargo, les van a hacer funcionarios.

La sinvergonzonería de Concha Andreu, y del Gobierno de La Rioja en su conjunto, la justifican en el cumplimiento de la Ley 20/2021 de medidas urgentes de la temporalidad en el empleo público, impulsada por el Gobierno de España ante el requerimiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea para estabilizar aquellas plazas de personal interino que durante un largo periodo de tiempo ha estado desempeñando una misma labor en la Administración Pública.

El acuerdo del gobierno riojano, firmado previamente con los sindicatos, para estabilizar el empleo en el sector público tenía el objetivo de reducir la tasa de interinidad al 8% entre el profesorado riojano.

Que se reduzca la tasa de interinidad puede ser un buen propósito, pero lo que es absolutamente rechazable es que para lograr esa reducción de interinidad la misma se realice otorgando la condición de empleados públicos a aquellos que no han sido capaces, algunos durante décadas, de aprobar la oposición correspondiente.

Muchos interinos lo son de forma perpetua porque tuvieron suerte de entrar a trabajar a través de las listas de espera y acumular puntos, lo que les ha permitido posteriormente, con solo firmar el primero de los exámenes de cada convocatoria de oposición, estar por delante de muchos aspirantes que incluso llegaron a aprobar la oposición, pero sin plaza.

Estamos hablando de una situación indignante para los propios maestros, aquellos quienes se esforzaron en los estudios y lograron obtener una plaza de funcionario gracias a su tesón y constancia. Maestros que en la mayor parte de ocasiones tuvieron que trabajar inicialmente en municipios alejados de su lugar de residencia e incluso en otras comunidades autónomas, acumulando puntos para poder regresar a La Rioja. Y ahora se van a encontrar que les van a igualar en cargo, sueldo y derechos con quienes han sido incapaces de aprobar la oposición.

Tampoco podemos olvidar que, mientras lideramos la tasa europea de desempleo juvenil, con esta medida lo que se está consiguiendo es que cientos de jóvenes que acaban de salir de la universidad en los últimos años, que están preparados y adaptados a los nuevos tiempos educativos, se ven directamente abocados a ingresar las listas del desempleo por la imposibilidad de tener ninguna oportunidad de acceder al cuerpo de maestros.

La solución para disminuir el porcentaje de interinidad no debe pasar por el regalo de una plaza a cargo del erario público. Basta con que, por ejemplo, en lugar de convocar 20 plazas por cada especialidad se convoquen 100 plazas, que permitan a los jóvenes optar al tan deseado trabajo y que eviten el alto grado de interinidad. Otra opción podría ser dar preferencia a aquellos que anteriormente consiguieron aprobar la oposición pero no obtuvieron plaza porque otros tenían más puntos por primar la experiencia.

Tan solo espero que, cuando este engaño masivo se lleve a efecto, se investigue quienes son los adjudicatarios de estas plazas de estabilización. Porque no neguemos lo evidente, las decisiones en estos niveles no se toman por casualidad y podemos llevarnos la sorpresa que entre los agraciados con un empleo público de por vida puede haber familiares o parejas de socialistas, comunistas y sindicalistas, que ante su última oportunidad antes de las elecciones de 2.023 han decidido establecer una forma fácil de enchufismo para sus allegados.

Que cada uno se pregunte internamente quien debe reunir los méritos para que sea el profesor de sus hijos o nietos en la educación pública. Que cada uno se pregunte el motivo de por qué no se sacan más plazas en las oposiciones para cubrir los puestos vacantes y, a cambio, montan un sistema de empleo indefinido que beneficia a aquellos interinos que, hasta la fecha, no han reunido méritos para ello.

Queda meridianamente claro. Estamos ante el socialismo y el comunismo en su más pura esencia. La compra de voluntades y, si es posible, la colocación de los suyos en cargos pagados con el dinero de todos nosotros.

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