Ha estallado el globalismo en el Vaticano

Con la renuncia del Papa Benedicto XVI y el advenimiento de Francisco, el apoyo a la Agenda 2030 por parte del Vaticano ha vencido cualquier reticencia. No entraré en teorías que apuntan a una supuesta “primavera católica”, y que forzó la renuncia de Ratzinger. El arzobispo Viganó, así lo apuntaba al sostener que existe «una religión universal deseada por la ideología globalista, cuyo líder espiritual es Bergoglio”.

La sumisión de Bergoglio a la agenda globalista es evidente, apoyó activamente la elección del presidente demócrata, Joe Biden, para impulsar el gran reinicio que se auspicia desde el Foro de Davos y otras instancias.

Sabemos que Benedicto XVI rechazó cualquier “teoría de la conspiración” sobre las razones que le llevaron a renunciar al pontificado en 2013, bastante tenía ya, aunque lo cierto es que nadie tiene claro del por qué se convirtió en el primer Papa en renunciar en más de 600 años.

El caso es que la postura del Vaticano hacía la Agenda 2030 es la siguiente,“los Objetivos de Desarrollo Sostenible proporcionan un marco para enfrentar los problemas globales, de los que podemos mencionar algunos: pobreza, hambre, educación para todos, destrucción del medio ambiente e injusticia social”.

El Papa Francisco ha pedido a los católicos que sepamos leer entre las líneas de esos objetivos y soluciones sostenibles: «solo haciéndolo no fallaremos a la humanidad« y desde su entronización lo dejó meridianante claro, aunque ellos no se lo aplican en ninguno de sus puntos.

Además de esto la Iglesia Católica que siempre ha apoyado al poder establecido, (debo de recordar el apoyo a jerarcas nazis antes, durante y después del nazismo, sin importarle ni lo humano de esos poderes y sus consecuencia para las sociedades) se pone a la orden de quien cree que gobernará los designios del mundo en las próximas décadas, pero ¿es seguro que ellos ganarán?, ¿es seguro que las sociedades no se revelarán?

En su primera encíclica Laudato si, Francisco asume todos y cada uno de los postulados de la ONU sobre cambio climático, de hecho en el Sínodo de la Amazonia, celebrado en 2019, la Iglesia Católica da alas al culto a la madre-tierra del indigenismo hablando de la “casa común” en términos cuasi-panteístas. Además critica el antropocentrismo en un tono que recuerda al movimiento de ecología profunda ¿éste es el que ocupa la silla de Pedro?

Su discurso en el Sínodo para analizar la explotación de la Amazonía es el mismo empleado por los partidos verdes/marxistas, las conclusiones son idénticas.

Lo que sí tengo claro es que la curia vaticana, una vez más se cobija sobre el árbol frondoso de multimillonarios y agentes del futuro. Sabemos de las andanzas de los capelos y su elegido, y sabemos que las ovejas ya no tienen pastor. Un pastor que debería protegerlas sobre todo de los carroñeros que harán todo lo posible por someterlos.

¿Y esta es la cabeza de la Iglesia Católica?

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