Gonzalo Capellán. Una gran oportunidad, una gran responsabilidad

El centroderecha riojano está sumido en una crisis sin precedentes cuando, paradójicamente, se encuentra frente al rival más débil, en los aspectos ético e ideológico, que ha tenido en los últimos años.

Que la izquierda, socialista y comunista, está arruinando España y La Rioja lo dicen los datos

A pesar de incrementar un alrededor del 20% la recaudación mediante impuestos sobre el ciudadano no solo no está reduciendo la deuda pública, o destinando lo recaudado a la mejora productiva del modelo económico, sino que ha elevado la misma hasta el impagable 116% sobre PIB a través de sus distintas fórmulas de dilapidación.

Los Pedro Sánchez o Concha Andreu de turno maquillan la creación de empleo entre algoritmos ininteligibles que incorporan fijos discontinuos en el paro y montones de interinos en la administración pública. No atraen empresas, no potencian al autónomo, distorsionan la igualdad entre hombres y mujeres, favorecen al malversador, vilipendian al agricultor y al ganadero, se ponen la capa ecológica desde su “Falcon” o sus excesos de velocidad automovilísticos, consienten la desvertebración de un país, sucumben a las minorías intransigentes, negocian con envilecedores de terroristas, hacen malabarismos ante la ruptura de la Denominación de Origen Rioja y desperdician los fondos Next Generation al más puro estilo “ZP” con su Plan “E”.

A pesar de esta vorágine, Vox ha tocado fondo. No está acertado, ni en España ni en La Rioja

En España Vox confunde los momentos y las formas. Su valentía al tratar ciertos temas en ocasiones le lleva a cometer fallos incomprensibles.

Así, la semana pasada, tuvo un gravísimo error de cálculo al atacar a Irene Montero por sus veleidades con Pablo Iglesias cuando en estos momentos Vox, al igual que el PP, debe centrarse en proclamar su opinión frente a la disminución de penas a violadores, a las cesiones presupuestarias a independentistas, a los desprecios a la Guardia Civil, a la desaparición del delito de sedición y a la rebaja del delito de malversación. Han dado un balón de oxígeno a un Gobierno y a una Ministra que estaban acorralados por sus propios desvaríos.

En La Rioja, Vox ha sufrido su enésima dimisión, esta vez Muskilda Espinosa, renuncia ya pronosticada desde el mismo momento de su nombramiento. Es un partido que se empeña en autodestruirse. Sin carisma, sin organización, sin propuestas y sin expectativas de concejales y diputados en La Rioja, que hace las delicias de Concha Andreu para que, en su favor, unos cuantos ilusos arrojen a la basura su voto de castigo al socialcomunismo para afianzar la mayoría parlamentaria de la Presidenta socialista.

Ante esto, el adormilado Partido Popular ha pasado a ser la única esperanza frente a la pérdida de sentido común y de dignidad de nuestra izquierda.

El tiempo apremia y Gonzalo Capellán no debe perder ni un solo día para reafirmar su liderazgo

Es una persona con experiencia política pero que también ha demostrado su capacidad profesional fuera de la misma. Buen orador, paciente y estratega, ha sabido aprovechar la oportunidad que se le ha presentado para coger las riendas del Partido Popular en La Rioja.

Del candidato a la presidencia de La Rioja se espera que logre la transición entre los tiempos pasados (aún presentes) y los tiempos futuros de los populares riojanos. Su mandato lleva implícito relevar progresivamente a algunos históricos figurantes populares que, una vez cumplido su cometido, representan para el actual Partido Popular un lastre y una pérdida sustancial de votantes.

Por otro lado, Capellán tiene que lograr atraer a la política y al Partido Popular nuevo talento, ajeno a las disputas y mandatos anteriores, capaz de ilusionar no solo a la masa de populares sino también a socialistas desencantandos, a riveristas abandonados, a voxeros desengañados y a regionalistas con mayores miras, que vean en los nuevos nombres una verdadera renovación acompañada de capacidad de trabajo, confianza y buena gestión.

Capellán tiene una gran responsabilidad

Combinar la experiencia con el relevo político. Ni mucho menos es fácil la encomienda, pero sí muy necesaria. No solo para el Partido Popular, también para La Rioja.

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