Autogolpe de Estado en Perú. Castillo disuelve arbitrariamente el parlamento y establece un «Gobierno de excepción»

Con la excusa de «reestablecer el Estado de Derecho y la democracia» el actual presidente electo, el comunista Pedro Castillo, decreta un Gobierno de excepción justo unas horas antes del ‘impeachment’ que seguramente iba a acabar con su accidentado gobierno.

El mandatario, que ya es considerado el presidente más corrupto de la Historia de Perú tras menos de dos años de Gobierno, ha sido abandonado incluso por varios de sus ministros, que ya han presentado su renuncia irrevocable. En estos momentos, Castillo se encuentra con una minoría parlamentaria de 40 diputados, insuficiente para garantizarse un Gobierno estable.

El Congreso se encuentra reunido en estos momentos (19:45 hora española) y parece que ya ha votado mayoritariamente (101) a favor de la «vacación» del presidente de la República (destitución inmediata de Castillo) frente a 10 votos en contra y dos abstenciones. Asimismo, la Policía y el Ejército nacionales ya han aclarado en una declaración conjunta que condenan el golpe de Estado.

Dina Boluarte recibe ahora el encargo de hacerse con el control temporal de la Presidencia de la República de Perú para conducir al país a unas nuevas elecciones democráticas.

Castillo no solo deberá hacer frente ahora, previsiblemente, a decenas de procesos penales contra él por corrupción, sino también a desacato, inhabilitación por una década y a una denuncia por anticonstitucionalidad por haber pisoteado el artículo 117.

20:04 (hora española). La PNP anuncia que procede a la detención de Pedro Castillo.

Viejas estrategias para nuevos dictadores

Castillo ha decidido disolver el Congreso peruano cuando sólo faltaban tres horas para que comenzara en el Parlamento el debate sobre su posible destitución. Esta acción evoca al autogolpe de Estado ejecutado por el dictador Alberto Fujimori en 1992. Minutos antes se había hecho pública la dimisión del comandante general del Ejército, Walter Córdoba Alemán, tras las presiones sufridas por el nuevo ministro de Defensa. El comandante ha aducido «movidos personales».

El primer mandatario ha aprovechado un mensaje a la nación para anunciar su decisión, que incluye un gobierno de excepción y la suspensión de amplios derechos. «En atención al reclamo ciudadano, a lo largo y ancho del país, tomamos la decisión de establecer un gobierno de excepción orientado a restablecer el Estado de Derecho y la democracia», subrayó el presidente.

Las primeras medidas son «disolver temporalmente el Congreso de la República e instaurar un gobierno de emergencia excepcional«, además de convocar en el más breve plazo elecciones para un nuevo Congreso con facultades constituyentes para elaborar una nueva Constitución en un plazo no mayor de nueve meses. El mandatario ha anunciado que gobernará a través de decretos.

La imposición de una nueva Constitución fue una de las promesas de la campaña del partido marxista Perú Libre (PL), que acogió como su abanderado al polémico maestro de Cajamarca. Al frente de PL permanece Vladimir Cerrón, principal aliado de las dictaduras revolucionarias en Perú.

El autogolpe de Castillo se produce también en medio de un rosario de escándalos de corrupción, que le señalan a él mismo, a su familia y a sus colaboradores, en definitiva a su círculo más íntimo. Sabedor de sus escasos apoyos, el maestro de Cajamarca llamó a asociaciones, rondas campesinas y sectores sociales a respaldar su decisión.

La decisión de Castillo provocó una oleada de rechazo como pocas veces en el país andino. El primero en salir del gabinete fue el canciller, César Landa, quien comunicó en sus redes sociales que «en estricto apego a mis convicciones y valores democráticos y constitucionales, he decidido renunciar irrevocablemente al cargo de ministro de Relaciones Exteriores, ante la decisión del presidente Castillo de cerrar el Congreso, violando la Constitución».

Tras Landa fue el ministro de Justicia, Félix Chero, hasta hoy mismo recalcitrante defensor de Castillo, quien decidió dimitir de forma irrevocable ante «el anuncio del cierre del Congreso y la conformación de un gobierno de emergencia nacional». Chero había anunciado previamente que su jefe en el gobierno estaba dispuesto a no cumplir en el caso de destitución.

Son muchos los que no se sorprenden después de meses de conflictividad social, violencia y auge del autoritarismo de corte marxista en el actual Gobierno de Perú.

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