Félix Caperos, el secretario de Memoria Democrática del PSOE de La Rioja que juega con memes de Franco

Ayer la cota de hiperlegitimidad decadente de la izquierda la copó Félix Caperos. La inversión moral de la oposición. En esa debacle del complejo psicológico tardofranquista nos encontramos con el tuit: una forma de expresión viva y asentante de la más rabiosa actualidad.

En el caso que nos trae, la que nos ofrece el Secretario de Memoria Democrática del PSOE de La Rioja porque, claro, uno tiene que avivar el rescoldo que da sentido al cargo; visibilizar, hacer vívido el argumento más fecal para causar el impacto deseado. Lo que viene siendo sacar a flote el contenido de la cloaca creada, mentar a los muertos y ponerlos a disposición de la comparativa más sectaria, atroz y fuera de argumento conceptual que seamos capaces de parir en nuestra cortedad.

No es la primera vez que se le llama la atención a este señor por descontextualizar de forma obscena la percepción de la realidad en esta vorágine desesperada por ganar el combate a los puntos, pegando poco pero muchas veces, a ver si así damos por vencida, con ayuda del árbitro, a esta obcecada realidad que tiende a no asistirnos ayuda nunca. Ese rincón del sótano sectario donde en el pensamiento marxista todo es aceptable excepto lo que venga de otra ideología. Poner la solución, pero no mucho, que se nos acaba el carbón. Yo te digo con quien puedo pactar, qué es lo bueno y qué es lo malo, yo defino las reglas, cómo se juega a este juego.

No descarto cambiar las reglas a mitad de partida sin decírtelo, y pitarte falta: tanto odio de la derecha es insoportable

No es la primera vez, no; bajo la chaqueta progresista de aquel licenciado en Historia con libertad de cátedra en el IES de Haro y paraca en Casalarreina -más preocupado de que aquellas tumbas junto a la carretera no sean medievales sino republicanas porque necesitamos propaganda fresca traída de ayer para alimentar  el brasero que nos calienta…- como decía, bajo esa chaqueta de entretiempo, hay un arsenal radical de odio que vamos escupiendo según el día. Hay que alimentar a la masa que nos vota y la de al lado por si las moscas. Somos sanchistas con la escasa honra que podamos rescatarle al mismísimo Sánchez, pero eso da igual mientras nos den coba los de siempre.

Y en ese fragor belicista chusco que dicen aborrecer, nos abren una y otra vez el melón de los bandos, atribuyéndose el mérito de ubicarse en el correcto. La gayola mirando a la grada que espera atenta el amago, la finta, el skill con tiro a puerta. La marabunta que nos va a ofrecer la división esperada jaleando. Si me pitan fuera de juego en mi ridícula impostura es que son todos unos fascistas, y lo sabes. El clic más fotogénico, el de no tener perfil para poder ponerse de perfil. El comentario más afilado, pero de una sola cara porque el resto no es ni siquiera evaluable. El meme sin puta gracia. El bloqueo sin argumento, porque ahí no hay nada; pero nada de nada. El cargo público impúdico, lo que me permite salir palante, estas son las cartas; este es el mus al que le hemos cambiado las reglas, a lo peor es que, amigo mío, no te gusta jugar al mus.

Aquí en La Rioja, señores, no cabe un tonto más.  Tenemos el cupo completo.

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