Europa será capaz de producir sus propios chips en 2023 sin recurrir a las fábricas chinas

La crisis asociada a la pandemia y a decisiones comerciales de los países emergentes, así como la crisis política en torno a Taiwán en los tiempos recientes, han propiciado que la Unión Europea y EEUU empiecen a abrir los ojos en relación a China.

Los excesos en la globalización han traído consigo una creciente deslocalización de empresas que ha desprovisto a Europa de la capacidad de ser medianamente autosuficiente en sectores clave para la economía y el desarrollo diario de las sociedades del siglo XXI.

Desde hace décadas, la dependencia de los países desarrollados con respecto al gigante asiático ha venido siendo cada vez mayor. Producir en China era barato y libre de muchos de los problemas sindicales y de normativas ecológicas que han sido un quebradero de cabeza para las multinacionales occidentales en el mismo periodo de tiempo.

Aunque Europa o sus aliados norteamericanos siguen liderando la investigación y la mayor parte de sectores relacionados con ingeniería-con China reduciendo cada vez más las distancias- es en los países en vías de desarrollo de Asia- especialmente en China- donde se fabrican la mayor parte de los semi conductores y microchips que todos los aparatos tecnológicos necesitan para funcionar.

Vuelta a la soberanía productiva y tecnológica

La Iniciativa Europea de Procesadores (EPI) ha concluido la primera fase de su plan para crear chips fabricados en Europa, esperando así que se reduzca la dependencia de las importaciones y mejore la soberanía del viejo continente.

La mayor parte del trabajo del EPI se realiza en la arquitectura RISC-V, a menudo denominada el Linux de los chips, con ingenieros que colaboran en el diseño, la configuración y la mejora de la arquitectura. Esta fue creada por investigadores en 2010 y su licencia es gratuita.

Afirman desde el EPI:

El uso de arquitecturas de conjuntos de instrucciones de código abierto garantiza la ausencia de licencias propietarias y de restricciones a la exportación.

EPI ha publicado un informe que recoge los mayores logros de desarrollo que han llevado a cabo este 2021.

Destacan las especificaciones que han facilitado sobre Rhea, un chip que fue diseñado por la empresa francesa SiPearl, que se asoció con Atos para diseñar el silicio. 

Este está basado en la arquitectura de procesador Neoverse V1 de Arm, pero también cuenta con 29 núcleos RISC-V desplegados como controladores. Está previsto que Rhea se despliegue en una superescala en 2023.

El desarrollo del chip de prueba del Acelerador Europeo de Procesadores (EPAC) fue un nuevo logro de la primera fase. Tiene como principales desarrolladores, el Centro de Supercomputación de Barcelona y la Universidad de Zagreb (Croacia).

Actualmente, esta iniciativa cuenta con 28 socios que colaboran en el diseño de chips en 10 países europeos. La primera fase de la iniciativa contó con un presupuesto de 79 millones de euros, con fondos destinados a startups, empresas e investigadores con sede en Europa.

Con todo esto en juego, se espera que el proyecto refuerce las cadenas de suministro mediante la construcción de más fábricas en toda la zona de Europa, para desarrollar una autosuficiencia y hacer frente a la escasez de semiconductores que ha ralentizado la producción de todo tipo de dispositivos durante el último año y medio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.