Estonia supera a España en renta per cápita

Hace unos meses fue República Checa, después vinieron Eslovenia y Lituania y Chipre, y ahora es Estonia quien supera a España en renta per cápita, al menos en paridad de poder adquisitivo.

Nuestro país es el que peor ha llevado la crisis asociada a la pandemia en toda la Unión Europea, los datos económicos son ya incontestables en este sentido.

Muchos expertos ponen como ejemplo a Estonia de cómo ha habido que hacer las cosas en las últimas décadas. Tras la caída de la Unión Soviética, el entonces depauperado país llevó a cabo una serie de reformas a todos los niveles que le permitieron ingresar en la Unión Europea en pocos años.

Paralelamente, desde finales de los 90 el país báltico se esforzó en adaptarse al máximo nivel a la revoluciones informática y de internet. Como resultado, la hasta entonces asfixiante burocracia soviética dejó paso a un país con una administración reducida y óptimo para los negocios.

En 1997, se lanzó la gobernanza electrónica (e-gobernanza). A día de hoy, Estonia es el único país del mundo donde el 99% de los servicios públicos están disponibles online las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los servicios electrónicos solo tienen como limitación matrimonios, divorcios y transacciones inmobiliarias.

En Estonia, casi todos los trámites burocráticos- que son muchos menos que en países como Francia o España-, se pueden hacer cómodamente por internet. No existe la necesidad de desplazarse ni de hacer colas. Tampoco hay necesidad de que el estado tenga en nómina a un gran número de funcionarios administrativos.

La república báltica ha alcanzado un nivel sin precedentes de transparencia en la gobernanza creando una amplia confianza en su sociedad digital. Como resultado, Estonia ahorra más de 844 años de tiempo de trabajo al año.

Sistema fiscal Estonio.

A la minimización de la burocracia se le suman políticas fiscales amables, pero también de incentivo de la inversión extranjera y el emprendimiento.

No es que en Estonia se paguen pocos impuestos, al fin y al cabo, su modelo de estado está muy influenciado por el de su vecina Finlandia. Pero existe un modelo fiscal único para todos los ciudadanos, que hace que las personas de rentas altas no sientan que están siendo víctimas de la confiscación.

Existe una tasa estándar del impuesto sobre la renta de las personas físicas, siendo del 20% para todo el mundo.

El impuesto sobre sociedades no se calcula sobre los beneficios obtenidos cada año. Este se evalúa mensualmente, pero solo cuando se han distribuido los beneficios (cuando paga dividendos, por ejemplo). El tipo impositivo es generalmente un 20% fijo y, desde 2019, cuando se pagan dividendos regulares se puede aplicar una tasa reducida de solo el 14%.

De la mano de esta efectiva política fiscal, los distintos gobiernos estonios han sabido mantener la estabilidad presupuestaria y no endeudar constantemente al país. Estonia es uno de los países que menos deuda han emitido desde los 90, esto le ha permitido aumentar sus reservas de liquidez.

Si a las buenas políticas económicas le sumamos un auge turístico (muy considerable para un país del tamaño de la república báltica) y las inversiones de la UE, no debiera sorprendernos que su PIB per cápita haya crecido tanto en pocas décadas.

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