España siempre primero

Cuando todos estábamos empezando a saborear las mieles de la victoria en Andalucía, supuestamente iba a ser importante, con la mejor candidata posible, Macarena Olona Choclan, nos dimos de bruces con la realidad al saber el resultado final. Acababa aquella jornada electoral y no alcanzábamos a vislumbrar lo que tan solo unas semanas después se produciría: la salida de Macarena Olona de la política. Al parecer, a Macarena le saltaron todas las alarmas sobre su salud por un problema en sus tiroides, agravado por su repentina pérdida de peso durante la campaña, unos 11 kg. Aquello la asustó —La pobre es humana—, como no podía ser de otra manera, por lo que se puso en manos de los médicos. Por supuesto, al lado de su familia; para ello lo abandonó todo, consensuó con Santiago Abascal su salida lo más digna posible, que evidentemente era más que razonable. Los motivos de salud no se discuten ni se ponen en tela de juicio, ni se deben utilizar de forma torticera y retorcida. O eso creíamos casi todos, pero al parecer, “los poderes ocultos de Vox”, aquellos que hasta ahora habían permanecido en un segundo plano, aquellos que pareciese no ostentar a penas poder, no podían permitir que una vez que se les había «aparecido la virgen» con la posible enfermedad de Macarena, enfermedad que G.A.D. fue una falsa alarma motivada por el sobre esfuerzo, la sobre exposición y el terrible cansancio acumulado, no podían permitir dejarla «viva«. Así que apretaron los dientes y comenzaron su campaña de «acoso y derribo«, «una máquina de picar carne y de soltar porquería«, digámoslo finamente, pues no me gusta nada la escatología.

Pero quién la iba a decir a la pobre Macarena que aquello de… «el que se fue a Sevilla perdió la silla«, o en este caso a Granada, iba a ser tan real como la vida misma. Solo ha bastado tener esta desgracia momentánea de salud, para darse cuenta que había gente en su propio partido que lo que querían era moverla esa silla, aunque más que moverla, lo que quería Javier Ortega Smith, secretario general del partido, no era movérsela, sino destrozarla la silla para que jamás volviera a sentarse en ella. Incluso, si le hubiera hecho falta hubiera pedido un tanque prestado al ejército, o un carro blindado para pasar por encima de la silla de Macarena. Pero no nos vamos a engañar, la figura política de Macarena dista una enormidad de Smith y eso que considero que «las comparaciones son odiosas«, pero la gran Macarena era un activo imprescindible en Vox y por lo tanto para España.  

Estos días estoy oyendo a supuestos seguidores de Vox decir aquello de…que si los personalismos, que si dan igual las personas, que si lo importante es Vox y su proyecto político etc. Y yo les digo que todo eso está muy bien, que por supuesto que sí, pero los partidos los forman personas, que incluso Vox, aun siendo un movimiento social, político, patriótico y superfragilisticoespialidoso, todo ello se va conformando por las aportaciones de las personas, su ideario político, su personalidad, su inteligencia, y lo fundamental, su vocación de servicio a los ciudadanos y a España. Y hasta donde yo sé, Macarena ha dado tanto que necesitaría varios artículos para expresar con detalles la inmensa aportación al partido y por ende a su patria, no sólo a nivel jurídico, que junto con su equipo lograron que el T.C. declarara los dos estados de alarmas del gobierno sátrapa como ilegales, a parte, los innumerables recursos que Macarena y su equipo interpuso en varios tribunales.  

Pero parece que ya se les ha olvidado a los supuestos voxeros-memoriadepez aquellas amenas y divertidas sesiones de control al gobierno que, tanto Macarena como Iván Espinosa, junto con otros valerosos parlamentarios incluidos dentro de los 52 de Vox, como daban la batalla en el parlamento y ponían «bajo las cuerdas», un día tras otro, a los miembros del gobierno, a sus socios, y en definitiva, a todos los enemigos de España. Ya se os ha olvidado como vitoreabais a Macarena por sus «faenas» en el «ruedo político» del parlamento. Ahora resulta que lo único que me falta por oír es que Macarena nunca existió, que nunca hizo aquellas decenas de recursos al T.C. y a otros tribunales de justicia, así como otros muchos logros. Está es una deleznable e injustificada, a la vez que repugnante campaña contra Macarena Olona Choclan ─ “la verdad es la verdad dígala Agamenón o su porquero” ─, pergeñada desde los círculos de poder de la mayoría de los partidos que quieren romper al único partido de derechas que existe en España.

Pero esta campaña también ha sido propiciada, supuestamente, desde dentro del partido por un sector del mismo que se siente más a gusto y confortable desde posiciones radicales. Pero levantar falsos testimonios, bulos o falsedades sobre Macarena, os hace parecer más a aquellos a los que tanto criticáis. Sin embargo, no os escucho ni una sola crítica a quienes han impuesto su criterio un tanto totalitario, incluso, tratando a los miembros de Vox como reclutas al son de la voz de mando, ¡firrr…mes, derechaaaa, aaarrr!.

Quizás esto lo explique todo: con 17 años firmó en el boletín «Así», de FE de las JONS de Ciudad Lineal, el artículo «No olvidar», donde Ortega Smith ensalzaba la figura de José Antonio Primo de Rivera. Que no pasa nada, puede que Ud. haya evolucionado, como la mayoría. No es lo mismo lo que uno piensa de muy joven, a cuando se va llegando a la mediana edad o a la madurez. No sé cuál será su caso, pero señor Ortega Smith, Vox no son las G.O.E.S., ni tampoco un cuartel, ni debiera Ud. estar tan pendiente de la Fundación Nacional Francisco Franco, por mucho que yo agradezca al generalísimo que derrotara a las hordas marxistas en la guerra civil. Se supone que tendría que estar organizando su partido Vox, con lealtad a España, pues por encima de Ud., de Vox, de Macarena de Santiago Abascal o de cualquier otro, siempre estará España.  

Vox es el único partido que puede dar la batalla para defenderla de sus enemigos y no iniciar luchas de poder contra miembros de su partido. Puedo hasta comprender que Ud. aspire, incluso, a desbancar a Santiago Abascal, pero no a base de sacar de su armario la «trituradora de carne«, pues le puedo asegurar que destruyendo no se construye nuestro futuro ni se derrota a nuestros enemigos, todo lo contrario, “la carne” que Ud. tritura, les sirve de comida para las pirañas del gobierno, para toda la patulea infecta de sus acólitos y sobre todo para el partido que más se beneficia, el PP. No quiero pensar que Ud. lo hace para beneficiar al PP, más bien creo que es un daño colateral, pero lo que si sospecho es que Ud. quiere crear la nueva falange de las Jons, o quizás, mejor dicho, la falange de Ortega Smith del siglo XXI, pues que le aproveche, pero conmigo no cuente.

Me produce una enorme tristeza contemplar como desde las propias filas de Vox se alimenta la idea de que Macarena se ha ido y punto, o que ha abandonado a los andaluces, que les ha dejado tirados y bla, bla, bla. O que se le diga que deje de hablar para no perjudicar al partido, cuando se lo hemos pedido desde muchos foros. O cuando cuenta lo de su enfermedad de las tiroides para que parezca que se lo está inventando. O cuando desea «encarar el problema» con Santiago Abascal en una reunión con él para saber a qué atenerse y los estatutos no lo permiten, ¿Unos estatutos que prohíben una reunión informal entre la nada menos Macarena Olona y Santiago Abascal? Ahora resulta que en Vox también hay «máquina de picar carne» y se llama Ortega Smith y su colaborador más estrecho, Tomás Fernández Ríos, responsable de la organización territorial del partido, que no han dudado ni un segundo en romper las negociaciones que mantenía el bueno de Iván Espinosa con Macarena y supuestamente con Smith para un posible regreso de ésta al partido. Yo no estaba en esas negociaciones, pero me apuesto a que Smith nunca permitiría su regreso porque seguramente Macarena habrá pedido, justamente, «su cabeza». Y se preguntarán ¿por qué la cabeza de Smith?, bueno, este señor es el encargado de organizar el partido a nivel nacional, es decir, a quien pone y a quien quita. Me imagino que en ese poner y quitar van también los candidatos y las listas para las próximas elecciones municipales y autonómicas. Ni que decir tiene, que la organización del partido es paupérrima, pero si queremos seguir diciendo que en Vox no existe un problema de organización, pues seguir diciéndolo, que a lo mejor se arregla por arte de magia. Por cierto, con «manu militari» de Smith, donde han tenido que poner gestoras en varias regiones.  

España no está como para tener que soportar que el único partido que puede salvarla, se autodestruya por una gestión pésima de unos egos machocabriles, o machoibericos, incluso, desde un “new falangismo posmoderno”. Diría más, Vox jamás hubiera llegado a conseguir cerca de 4 millones de votos sin la aportación y la valía de Macarena, lo que no tengo tan claro, si con Ortega Smith conseguirán subir tan solo un escaño más de los que se consiguieron en las últimas elecciones cuando aún estaba Macarena. Aquel lema de que «Solo Queda Vox«, si me lo permiten, ¿será Vox lo mismo sin la participación de Macarena Olona? Solo hay que esperar a ver las primeras encuestas fiables, pero ya les anticipo que me consta que muchos votos volverán a dormir el sueño de los justos, o en este caso, muchos nos quedaremos en casa antes que votar a un partido que no ha sido capaz de resolver su primera y única crisis.  

Viendo con retrospectiva todo lo ocurrido en la campaña de las elecciones andaluzas, pareciese ser un plan diseñado para cargarse a Macarena desde dentro, a sabiendas que sería muy complicado desbancar al PP allí, agravado por una campaña que no diseñó Macarena, sino el equipo que tenía asignado por Ortega Smith.  

Fue una campaña pésima diseñada para perder; en todas las TVs se tildó a Vox como el partido de la extrema derecha, que muy pocos rebatieron dejando la sensación en aquellos que se informan por las TVs generalistas y autonómicas que efectivamente Vox era los ultras de los ultras más atroces. Vamos, la campaña del dóberman fue el cuento de Caperucita Roja comparada con la repugnante falsedad de la inmensa mayoría de medios de comunicación. Esta circunstancia, Vox no la combatió en los medios, y con un formato de debate segmentado por periodos de tiempo de 5 minutos, se hacía imposible explicar nada. A Macarena la llevaron a hacer decenas de kilómetros para reventarla de cansancio, con decenas de mítines que daban una sensación falsa de triunfalismo, pues nada como 10 minutos en una TV para llegar a millones, «pero donde hay patrón no manda marinero«. Se supone que Ortega Smith era, es, el secretario general del partido, al margen del director de campaña de turno, es el que lo supervisaba todo. No se debió dar cuenta que nos estaban llamando día sí, día también, fascistas, ultras, extrema derecha, etc. Una de dos, o quiso que quedara en la subconsciente colectiva esa idea, o es que no se enteró que estaban insultando a cerca de 4 millones de votantes. Que no digo yo que alguno del partido se sintiera cómodo con todo esto, pero la inmensa mayoría, no.

O mucho cambian las cosas dentro del organigrama de Vox, es decir, predicar con el ejemplo sobre aquello de la lucha por la libertad, o la historia la escribirán los otros, los mismos que quieren que Vox se hunda, es decir, todos los enemigos de España, que lo que quieren es que pierda escaños y que no superen los 50 para no poder presentar recursos de inconstitucionalidad, y así, planificar su ilegalización para tener a su alcance la última y definitiva «estocada» contra España. De cualquier forma, ahora mas que nunca, lo que debemos tener es lealtad a España, pues siempre y antes que nada está España.

2 comentarios en «España siempre primero»

  • el septiembre 29, 2022 a las 4:53 am
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    Qué mala es la envidia acompañada de soberbia y narcisismo, en vox lo podrían solucionar, o habrá más casos cómo el de Macarena.

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