España se dispone a acoger refugiados afganos sin poner cifras sobre la mesa

El Gobierno ofrece asilo, en general, a los refugiados afganos que huyen del país tras el regreso de los talibán. De momento, el anuncio general ha venido por parte de Escrivá:

Normalmente, con otras nacionalidades los solicitantes de asilo deben cumplir ciertos criterios y condiciones para que se les acoja. En el caso de los afganos, parece que la llegada al poder de los talibán es una especie de carta blanca, al menos a priori.

Como dato orientativo, en 2020 España rechazó un 95% de las solicitudes presentadas. El Gobierno aprobó solo el 5% de las peticiones que se presentaron, cuando la media europea se sitúa en el 33%.

Según el balance de la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior que referencia CEAR, España recibió 88.762 solicitudes de protección internacional, un 25% menos que el año anterior (118.446). Solo 5.758 fueron favorables de las que 4.360 fueron concesiones de estatuto de refugiado y 1.398 de protección subsidiaria.

Por su posición geográfica, España fue el tercer país de la UE que más solicitudes de asilo atendió el año pasado. Solo Alemania y Francia la superan.

Sin embargo, mantuvo una tasa de reconocimiento de la protección internacional del 5%, lejos de la media comunitaria (33%). Por otra parte, nuestro país concedió la autorización de residencia por razones humanitarias a cerca de 41.000 personas, en un 99% originarias de Venezuela.

Comunidades Autónomas y Ayuntamientos se lanzan de lleno al discurso solidario.

La victoria de los talibán puede suponer la excusa perfecta para que millones de refugiados e inmigrantes económicos soliciten asilo en algún país occidental. Paradójicamente, en Afganistán el 99% de la población apoya la Sharia y el modo de vida, normas y valores previos a los talibán no distaban tanto de los que pueda haber ahora.

España, por el tipo de idiosincrasia y políticos que tiene, puede ser uno de los destinos predilectos en los que solicitar asilo, a pesar de su mala situación económica y social.

La mayoría de las comunidades autónomas y algunos de los principales municipios españoles se han ofrecido al Gobierno en las últimas horas a acoger refugiados. El Ayuntamiento de Madrid fue el primero en dar el paso con 25 plazas. Tan solo la formación Vox ha apuntado a que los refugiados afganos deberían ser acogidos por países de su entorno y religión.

En Europa, políticos como Merkel reconocieron hace unos años que su discurso de puertas abiertas provocó una avalancha difícil de gestionar en ese momento, por lo que esta vez sería de esperar que los 27 y la UE actuaran con un poco más de cautela. Es posible que la poca o mucha generosidad de España vaya a ir en función de lo que hagan otros países europeos.

Mientras que Hungría o Dinamarca ya han dicho que, como mucho, darán asilo al personal que durante años trabajó con sus soldados, otros como España o Suecia tienen un discurso claramente pro acogida.

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