España podría disponer de una reserva de gas para décadas, pero los gobiernos han hecho poco por explotarla

El fracking no ha triunfado en España como lo ha hecho en EEUU. Las presiones por parte de los ambientalistas y los países exportadores luchando por evitarlo, llevó a su prohibició

El fracking es un proceso de perforación de la tierra tras el cual esta se mezcla con agua. El agua es bombeada a alta presión contra la roca para liberar el gas de su interior. El agua, la arena y los productos químicos se inyectan en la roca a alta presión, lo que permite que el gas salga.

La generalización del fracking en Estados Unidos, donde ha revolucionado la industria energética, ha generado preocupaciones medioambientales que se han trasladado a Europa.

En 2014, cuando el Gobierno de Rajoy puso sobre la mesa esta posibilidad, España disponía, en el caso del gas natural, de un nivel de recursos de unas 70 veces su demanda anual.

Los ecologistas afirman que durante la perforación pueden escaparse sustancias químicas potencialmente cancerígenas y contaminar las aguas subterráneas de los alrededores

Una intensiva campaña de bajada de precios por parte de los países de la OPEP facilitó que los partidos europeos- por lo general más radicalmente ecologistas que los norteamericanos- prohibir esta actividad en toda Europa. 

Sin embargo, según varios estudios, en 2014 disponíamos de 70 años de consumo de gas natural, así como unos recursos de petróleo suficientes para cubrir el 20% de las necesidades durante 20 años.

Un estudio de Deloitte estima que a través del fracking España podría tener una base de 2.000 millones de barriles equivalentes de petróleo y de 2.500 bcm (miles de millones de metros cúbicos de gas natural).

Las necesidades energéticas de España quedarían cubiertas para las próximas décadas, y después, las renovables y quizás las nuevas nucleares podrían tomar el relevo.

Actualmente seguimos siendo dependientes de los combustibles fósiles, ya que las renovables solo cubren entre el 20 y 25% de la energía final consumida del país. Esos combustibles fósiles se los compramos a países que en general ni son democracias, ni respetan los Derechos Humanos.

Aunque de momento es poco probable que se el fracking en España se convierta en una realidad, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha destacado recientemente el importante papel que puede desempeñar España para reducir la dependencia de la UE del gas procedente de Rusia. 

La ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, declaró el 9 de marzo que su gobierno está dispuesto a poner en marcha el proyecto en Cataluña, siempre que la UE cubra el coste.

La capacidad de almacenamiento de GNL de España, de 3,31 millones de metros cúbicos, es superior a los 2,09 millones del Reino Unido (22% del total), los 1,35 millones de Francia (14%), los 0,56 millones de Bélgica (6%) y los 0,54 millones de Italia (5%).

El principal impedimento a la exportación de gas reside en la falta de conexiones de gasoductos existentes entre España y el resto de Europa.

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