España: Mi Patria

¿Qué es la patria en el sentido etimológico de la palabra?

La patria no es solo una bella palabra que define nuestros orígenes, nuestro lugar de nacimiento, donde nuestros padres nos engendraron y nuestra madre nos dio a la vida, nuestra cuna, la nación donde nacemos, donde aprendemos a ser niños, a ser mejores personas, donde nos educamos en valores que nos inculcaron nuestros ancestros, nuestros abuelos, nuestros padres, como el respeto, la educación, la obediencia, el valor, el honor, el sacrificio, la honradez, la solidaridad, la entrega, etc. que supieron reforzar nuestra convicción, el amor a nuestros semejantes, el respeto a nuestros mayores. Contemplar la figura paterna y materna como los artífices de nuestra creación, a imagen y semejanza de Dios (para los creyentes). El amor y la protección de un padre, el inmenso amor de una madre. Pues todo eso, pero elevado a la enésima potencia, son los valores que determinan el amor a la patria, pues la patria lo es todo. Es la tierra que nos vio nacer, o la tierra que nos acogió como hijos, es la familia, son los amigos, es el amor que sentimos, es la vida donde vivimos y morimos.

ZP: el origen

Pero el concepto de patria no es “políticamente correcto” en nuestros días, desde que hace unos años la democracia se involucionó con el veneno del populismo, primero, para después ser lo que verdaderamente es: el comunismo. Éste tiene muchos rostros, muchas cabezas visibles, en España, su artífice, Jose Luis Rodríguez Zapatero, ZP, el que inició el desmantelamiento de España, de la patria, de los que nos consideramos españoles de cuna, de corazón y de ciudadanía.

Dice la RAE sobre patria: “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”.

Ni que decir tiene que, el concepto de patria para una parte de la sociedad carece de cualquier fundamento y valor sentimental, es más, en España se odia de forma contumaz y casi beligerante a todos los que nos consideramos patriotas, porque les recordamos, primero a España, segundo al inmenso patrimonio histórico, cultural, social, deportivo, gastronómico, humanístico, etc. que durante siglos ha prevalecido ante la historia de la humanidad como una de las naciones más importantes. España es uno de los países más bellos del mundo y esto no es aceptable para una parte de ignorantes apátridas, o como se hacen llamar, “ciudadanos del mundo”. Y por qué no ciudadanos de nuestra galaxia, La Vía Láctea, o mejor, directamente, ciudadanos del universo infinito.

Por supuesto, ZP, no es ni será el primero ni el ultimo, pero él comenzó ese desmantelamiento del siglo XXI, despertando a la bestia de la guerra civil, todos los fantasmas de los miles y miles de muertos de aquella contienda. Todo el mal engendrado, todo el odio contenido, todo el veneno maligno lo excretó, cargándose la modélica transición, inyectándolo en la sociedad con sus mentiras, falsedades y políticas desastrosas que estuvo a punto de hundirnos en la banca rota económica y en la miseria moral más desastrosa de nuestra historia reciente. Dejando un legado y una herencia maldita a todos los españoles, aunque no a sus sucesores, a sus continuadores, los abominables Pedro Sanchez y Pablo Iglesias que continuaron con aquel desmantelamiento de la patria y que hoy sigue con políticas abyectas que nos van consumiendo como nación.

Con él, con ZP, todo cambió, lo bueno dejo de ser bueno para ser lo malo, lo preferible, lo “políticamente correcto”. Se cambió la verdad por la mentira, lo legal por lo ilegal. Ya no era una lucha de clases, era una guerra entre sexos, razas, religiones, orientación sexual, entre españoles de diversas regiones etc. Muchos se dejaron adoctrinar y se infectaron con ese veneno, se dejó de hablar español para balbucear un idioma «inclusivo» y falaz donde hasta Cervantes, Góngora, Machado, Lorca etc. se revolverían en sus tumbas si vivieran y vieran este momento de la historia. Pero de los que, si viven, también abominan de esa “inclusividad” nauseabunda y falsaria, como Pérez-Reverte, Albert Boadella y muchos más, que desvirtúa nuestra lengua universal.

El feminacismo o femimarxismo

El feminismo liberal, dejó de ser liberal para convertirse en ideológicamente comunista, supremacista y enemigo de los hombres por el simple hecho de serlo, a pesar que ya habíamos conseguido la igualdad entre sexos. Dejamos de utilizar el español, tan rico y extenso en su vocabulario, en su gramática, en su verbo para anular parte de ese vocabulario porque según “ellas, ellos y elles” discriminaba. Nada más lejos, pero había que echar de todas las instituciones, estamentos, centros oficiales, escuelas, universidades, centros de formación, empresas todos los planteamientos liberales de la lengua.

La perversión del español

Se empezó a adoptar ese lenguaje de lo políticamente correcto, es decir, una imposición lingüística que destrozaba la propia etimología del castellano, las raíces mismas de nuestra lengua, destruyendo los cimientos de aquellos sabios frailes de los monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, que fueron los pioneros en desarrollar el castellano partiendo de las lenguas romances.

Adoptándose palabras tan incongruentes como falsarias, como aquello de hombre y hombra, miembro y miembra, portavoz y portavoza, que, aunque no fueran aprobados por la R.A.E. su uso continuado en los medios de comunicación al servicio del establishment está haciendo un daño irreparable al español. Se acabó de utilizar el género neutro, tan extendido y tan útil para referirnos a ambos sexos, sin distinción ni exclusión alguna. El neutro era y es lo más aséptico del mundo, por ejemplo, humanos, hombres, españoles, alumnos, todos, muchos etc. En definitiva, lo usamos para no ser reiterativos en lo masculino y femenino y no estar dale que te pego con aquello de: “estamos reunidos y reunidas en torno a nuestros amigos y amigas para no acordarnos de aquellos y aquellas” etc. Nada que ver con sexismo ni paranoias feminacistas.

Se adoptaron los topónimos de las lenguas regionales, para utilizarlas a nivel nacional en lugar de en español, como A Coruña, Lleida, Girona, Eibisa etc. En todas las TV los presentadores hablan en esos idiomas para referirse a esos topónimos. Eso agravado por el lenguaje de signos de los jóvenes, que hablan por WhatsApp y resto de redes sociales como los indios arapahoes o los Sioux, el español empieza a resquebrajarse, al menos, a desvirtuarse con palabrería barata, absurda y sin ningún valor científico.

Se dejó abandonada la batalla cultural, la de los movimientos que iban surgiendo, como el feminismo, el movimiento LGTBI, el del clima, el de la identidad regional, con los catalanes, vascos, navarros, hoy día todos en manos de la extrema izquierda y nacionalistas convertidos ya en secesionistas que, sí dieron la batalla y la ganaron, bueno, tampoco tuvieron mucha oposición.

Pero la batalla más importante que no se dio, y que, sin darse, la conquistó la izquierda fue la de la educación. Pilar fundamental en España, pues si dejas que la izquierda adoctrine durante años con una educación pésima distribuida en los 17 “Reinos de Taifas” y dos ciudades autónomas, nos encontramos con el desapego a la patria de una parte de la juventud sin cultura, sin historia, sin conocimiento, sin esperanza, adoctrinados hasta la náusea.

Desconocen lo primordial de quienes fuimos, quienes somos y quienes seremos, ellos están a otra cosa, al día a día de su vida, es decir, la nada.

Encima con la creencia espantosa de que su salvador y mesías es ese individuo criminal, antes con coleta, ahora con moño, Pablo Iglesias Turrión, el defensor de todas las dictaduras del mundo, de esos narco-estados de los que, presuntamente, se abastece el gobierno al completo, de maletas de oro, kilos y kilos de droga, de delitos, de crímenes, de corrupción generalizada y ante todo, de propaganda falsaria.
Esta es la herencia criminal del 11M.

La mili (Servicio militar obligatorio)

Acabar con el servicio obligatorio para con la patria, es decir, la mili, fue una decisión tremendamente errónea. Si lo que querían era profesionalizar el ejército, de acuerdo, pero deberían de haber dejado la obligatoriedad durante el periodo de instrucción, tres meses de contacto con el ejército, con la disciplina militar, con el deber de servir a la patria. Lo que vemos ahora en una parte importante de nuestros jóvenes, es un desapego a la nación, una pérdida de valores, de los sentimientos que el compañerismo de la milicia te obligaba para hacernos mejores, para ser más solidarios, para saber sufrir las calamidades naturales, personales, profesionales, fisiológicas y psicológicas de la vida.

La mili era eso y mucho más, era un resorte ante la cobardía y la maldad, a pesar del sacrificio y la entrega de ese periodo, estamos hablando de tres meses, que es lo que se debería de haber dejado como obligatorio, al margen de la profesionalización. No había nada negativo en el servicio militar, todo era un aprendizaje continuo, lleno de experiencia, compañerismo y respeto. Si quieren, con severidad, pues había que ser fuertes para educar fuertes a aquellos jóvenes llenos de vida y aventura. La disciplina militar, el respeto a la jerarquía, era el aprendizaje para después en la vida saber respetar al prójimo, al débil, al necesitado.

Saber que dar la vida por los demás, no es un sacrificio baldío, sino un acto heroico. ¿Es que acaso hay mayor sacrificio de patriotismo que dar la vida por los demás o por la patria? El servicio militar creaba un vínculo tan fuerte para con tus compañeros y para con tu país que jamás se olvida. Ahora, sin embargo, los jóvenes carecen del más mínimo sentido del deber, de compañerismo, de patria.

Cualquier vínculo con aquel sentimiento patriótico se pulverizó al eliminar una de las cosas buenas que de verdad teníamos de nexo con nuestro país para servirle, para amarle y para defenderle: la mili.
Por eso, hoy más que nunca, cuando nuestra patria está en verdadero peligro hay que defenderla con uñas y dientes, con la palabra y con los hechos, y si llegara el momento del sacrificio de la vida, también. Máxime ahora cuando los que divulgamos nuestras ideas, sea de forma individual, sea en un digital, canal de YouTube, o partido patriótico como Vox, somos tildados de fascistas, franquistas, o incluso, nacis. Porque la ignorancia es muy atrevida, cuando esos que insultan, agreden, prohíben la libertad y amenazan a representantes de un partido político como lo hicieron en Cataluña a Vox, incluso en otros lugares, ellos solos se describen y se representan como el verdadero fascismo y nacismo del siglo XXI.

Pero hablar hoy día de patria, es un ejercicio de riesgo, por las hordas criminales que se han apoderado de las calles, promovidas por este gobierno criminal que odia a España. Por supuesto, odian el concepto de patria, de sus símbolos, de lo que representa España en el mundo, de nuestra herencia cultural e histórica, de nuestras tradiciones, de nuestro “modus vivendi”, de nuestra españolidad. Nuestros sentimientos más puros nacen de la verdad, no se puede ser patriota sin amar a tus ancestros, a tus padres, a tu patria. Es un orgullo servir a España, amar sus símbolos, besar la bandera y emocionarse con el himno nacional.

El mundo se divide entre buenos y malos, el camino de la patria está siempre del lado de los buenos, puesto que los malos la aborrecen, la pisotean, la humillan y quieren destruirla. Por ello, España es y seguirá siendo nuestra nación, nuestra España, nuestra amada patria.

9 comentarios en «España: Mi Patria»

  • el marzo 23, 2021 a las 11:33 pm
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    Felicidades por el artículo. Muy bueno, como siempre.
    Me gusta además que defiendas el patriotismo, que es la base sobre la cual debe construirse toda nación sana. Un país hay que construirlo sobre el amor. Sólo con amor se pueden corregir los errores que todas las naciones, como las personas que las conformamos, cometen de vez en cuando. Es absurdo odiar a tu país porque en el pasado se han cometido errores o actos de violencia.
    El amor a la tierra donde nacemos es intrínseco al ser humano y necesario para mejorar nuestro entorno. Siempre que no se caiga en los fanatismos más aberrantes. Pero esa es otra cuestión.

    La gran paradoja es que, en la actualidad y a diferencia de lo que sucedía en el primer tercio del siglo XX, toda la izquierda y buena parte de los partidos liberales han hecho de la negación de la identidad una de sus señas características. A principios del siglo XX en Europa una parte significativa de la izquierda era patriota. No hay más que mirar a la socialdemocracia alemana, a parte del socialismo y comunismo francés y al llamado patriotismo soviético. Incluso en España, el PSOE rechazaba el federalismo y el PCE lanzaba proclamas apelando a la patria.

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  • el marzo 24, 2021 a las 7:58 am
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    Felicidades por estas letras, Fran.
    Un gran artículo digno de leer varias veces. No solo leer, creo que convendría interiorizar para intentar despertar ese bendito sentimiento patriota tan denostado en España, sobre todo por la izquierda, que odia todo aquello que huela a España.

    Yo, Dios gracias, lo tengo y siento muy orgulloso de ser español. De hecho, creo que es una noble tarea fomentar e incentivar el amor por lo nuestro como bien queda patente en el presente
    De nuevo, felicidades y es un gran placer leerle.

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  • el marzo 24, 2021 a las 1:43 pm
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    Isaías 5:20-25 ‼️ Ay de los que al lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo, y de la luz hacen tinieblas , y de las tinieblas luz: que ponen lo amargo por dulce…

    Como siempre impresionante artículo.
    Muchísimas gracias por hacerme participe de sus creencias que coinciden totalmente con las mias.

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  • el marzo 24, 2021 a las 2:57 pm
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    Muchas gracias a todos por leerme. He creído oportuno escribir este artículo sobre los sentimientos patrios, debido a que cada vez se hace más complicado reivindicar nuestros orígenes, nuestros símbolos, nuestra cultura, tradicciones etc. Reivindicar que no somos nosotros los raros por amar la patria y enorgullecemos de ello, sino los que nos inultán, agreden y vituperan por levantar la bandera nacional y emocionarse con nuestro himno. Son ellos los que se deben de avergonzar por escupir la tierra que les vio nacer, su nación, la bandera o el hecho de mencionar a España. Son ellos los que llevan el odio por bandera, a diferencia de la rojigualda que sólo inspira emoción y España amor por la patria.

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  • el marzo 24, 2021 a las 9:14 pm
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    Una vez más bravo por tu importantisimo árticulo
    Hoy en día muchos niños de ¹3 y ¹4 años están como en Babia,no tienen el sentimiento de amor a la patria ni a nada .Los padres tienen que concienciarse muy seriamente .

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  • el marzo 24, 2021 a las 9:21 pm
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    No me deja el móvil poner mi apellido ,si puedes lo pones tu por favor

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  • el marzo 24, 2021 a las 9:37 pm
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    Gracias queridisima y admirada amiga, Luz Palacios, no te puedo poner el apellido en tu comentario, pero te lo pongo aquí para que se sepa quien eres.
    Muchas gracias por tu comentario y ya sabes que te adoro. Un beso enorme.

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  • el marzo 25, 2021 a las 9:15 pm
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    Estupenda columna, como siempre. Me encanta ser español, le pese a quien le pese.
    Te felicito Fran.

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