España en un laberinto

Los ciudadanos estamos cansados y hartos; incluso a veces cunde en muchos el desánimo cuando se comprende, se ve y se sienten continuamente, todos los dislates que este desgobierno protagoniza, realizando una política sin entrañas, sin moral y sin ideales.

Siguen atentando, sin que les importe, contra lo más sagrado que estos “políticos de fortuna” recibieron, y que no es otra cosa que esta nación todavía llamada España

Esta banda de incapaces no llega a entender, y si lo entiende lo pasa por alto, que han recibido una nación, que son responsables del buen hacer en beneficio de la ciudadanía, y que las instituciones fueron creadas precisamente para evitar, limitar y controlar el dominio del poder que hoy vemos déspota y obtuso en todos los integrantes del mismo, y en continua guerrilla urbana entre los miembros de sus distintas facciones.

No hay día en que las contradicciones, las formas diferentes de entender la economía y las leyes promulgadas, no produzcan un enfrentamiento con la polvareda consiguiente.

Al menos eso es lo que dan a entender, sin embargo, la realidad inmediatamente les hace poner los pies en el suelo y, una vez ejecutado ese teatrillo, me temo que más que nada es para consumo interno, siguen como si tal cosa, gozando de sus bicocas y beneficios, que al fin y al cabo es lo que siempre han buscado.

Las instituciones están a merced de toda esta turbamulta de inútiles y falaces donde impera el comunismo más cerril, el golpismo más egoísta, aprovechado y chantajista, el proterrorismo sin  ambages, más la hipocresía y el cinismo de un PNV acostumbrado a estos menesteres desde su misma fundación.

Todo ello aderezado de un infantilismo, de una falta de rigor científico, en cualquiera de las vertientes que tocan, que da pavor, adornado como no, de un sectarismo tan peligroso como hiriente.

Todos los grupos o grupúsculos  – ahí los nazi-onalismos –  influyentes, están instalados en la idolatría de su becerro de oro personal, vemos que todo les vale, los intereses superiores y altruistas de la más simple ética, los ideales abstractos, han dado paso a la más burda de las teorías materialistas que, como en aquella película: TODO POR LA PASTA, es lo único que les guía y al parecer es el santo y seña de estos “políticos de fortuna”, demagogos, horteras, ramplones vulgares y pútridos, que tenemos la desgracia de padecer.

Nada importan los convenios internacionales firmados por España; nada importan las normas de política más básica; el Fake que habita en la Moncloa está dispuesto a quemar las naves y a sacrificar a la tripulación tratando de llegar a toda costa al ansiado momento  – en el que se las promete muy felices –  de arribar, como sea, a la presidencia de la UE y que por turno le toca a España, lugar aquel donde actualmente es ignorado, cuando no despreciado, por todos y cada uno de los miembros de la misma.

Para un desgobierno donde todo es propaganda, tergiversación y ocultamiento, será el momento estelar, el instante cumbre que esperan todos los satélites propagandísticos, que loaran al Fake Monclovita y lo elevarán a las más altas esferas del Olimpo.

A todo esto observamos que buena parte de la ciudadanía está medio anestesiada; la otra medio desesperada, y no es para menos, ya que, los despropósitos continuos que se les ocurren en determinadas materias hoy, para rectificar a peor mañana, y aún pasado, son permanentes e incontables.

Las metástasis del tumor han echado sus raíces en todas las instituciones, nada hay a salvo, todo está al servicio del Poder y a beneficio de una hoja de ruta que tiene muchas aristas pero, que se va perfilando y cumpliendo, sin que a los conductores de la misma se les altere el gesto.

Sus principales políticas se distinguen por atacar permanentemente a los más débiles de la sociedad, dando supremacía a la muerte y de paso hacer caja con los ancianos y enfermos complicados: eutanasia, menos cargas para una Seguridad Social desbordada; y no nacidos, igual al aborto, negocio macabro que mueve muchos millones y enriquece a facultativos sin conciencia.

Clínicas sombrías que después, para seguir haciendo negocio, venden como materia prima a determinados laboratorios los restos humanos triturados de los no nacidos

España es actualmente un barco donde muy pocos en la tripulación cumplen con sus obligaciones y, además, no se ponen de acuerdo en los planes de navegación; el comandante sólo tiene una meta: continuar el tiempo suficiente para salvar sus planes, que no son otros que terminar la legislatura, para antes ir buscando acomodo en los cientos de instituciones internacionales que dan cobijo a lo más inútil de los políticos de las naciones que la forman; o bien, un puesto similar al del infausto ZP, como embajador-conseguidor del narco-comunismo venezolano, o de cualquier otra nación que pida sus favores.

Cada día somos más pobres, cada día se coartan más las libertades y, cada día vemos que los ataques a los fundamentos de la sociedad, como son, familia y unidad de España, están en permanente subasta.

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