España echa el freno. El 70% de las calzadas urbanas tiene un límite máximo de 30 Km/h a partir de hoy

El límite en núcleos urbanos ya es de 20 km/h en vías que dispongan de una única de calzada y acera y 50 km/h en las de dos o más carriles por sentido.

En la práctica, esto supone un cambio disruptivo en todas las ciudades españolas.

Seis meses después de la modificación del Reglamento de Circulación, aprobada el pasado 10 de noviembre, entra en vigor la nueva normativa.

Los ayuntamientos tendrán cierto margen de decisión y podrán decidir qué calzadas reciben una u otra consideración. Hace un par de días ya informábamos en NuestraRioja de la decisión del Ayuntamiento de la capital riojana de convertir Logroño en una «ciudad 30».

De la mano de esta nueva norma, se colocarán miles de nuevos radares urbanos que multarán a quienes no respeten los límites marcados.

El polémico endurecimiento de los límites de velocidad en nuestro país va en la línea de lo visto en los últimos años en ciudades como Bilbao o Barcelona, donde ya no era posible superar los 30km/h salvo en las principales arterias urbanas.

¿Progreso ciudadano, desincentivación del coche privado, afán recaudatorio o una mezcla de todo lo anterior?

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los nuevos límites de velocidad pretenden calmar el tráfico, reducir el ruido y la contaminación- esto último ha sido puesto muy en tela de juicio- con el fin de lograr ciudades «más habitables».

En este sentido, se pretende «garantizar una convivencia segura entre los vehículos y los usuarios vulnerables (peatones, bicicletas, motocicletas y ciclomotores)».

Según la DGT, la probabilidad de morir en caso de atropello es de un 15% si se circula a 30 km/h y aumenta a un 85% a 50 km/h.

El ocaso del coche privado térmico.

La DGT ya ha dejado caer que, de la mano de esta reducción sistemática de la velocidad en los entornos urbanos, se está planteando una bajada del límite de la velocidad en carreteras secundarias de los 90km/h actuales a los 70. La medida sería casi tan polémica como la del límite a 30 y tendría consecuencias negativas en la economía y los horarios de muchos ciudadanos.

Por otra parte, es en estas vías donde se producen actualmente el mayor número de accidentes mortales.

Lo que sí parece estar bastante claro a estas alturas, es que las nuevas normativas tendrán un efecto perjudicial en varios componentes del coche térmico con cambio manual de toda la vida.

Los conductores tendrán que tirar mucho más de embrague con todo lo que eso conlleva y varias piezas sufrirán un desgaste más rápido. En este sentido, a medio plazo, el gran beneficiado podría ser el coche eléctrico.

Asimismo, las nuevas normativas, sumadas a un sinfín de medidas y restricciones de los últimos años, desincentivan el uso del coche privado en ciudad cuando este no sea estrictamente necesario.

Los nuevos tiempos hacen más atractivo el uso de patinetes eléctricos, bicicletas o ciclomotores.

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