España a oscuras

«La subida de la luz del 8% prueba el fracaso de la reforma eléctrica de Rajoy, y alerta del riesgo de más gente sufriendo pobreza energética” (Pedro Sánchez).

«Para que la factura no vuelva a subir la luz, hay que reunirse con las eléctricas (…). Creo que a la ciudadanía no hace falta que yo le explique nada, ya sabe lo que va a salir de una reunión en la que esté Pedro Sánchez con las eléctricas y sabe lo que va a salir de una reunión de Pablo Iglesias con las eléctricas». (Irene Montero). La luz apenas subió un 4%.

“Mañana vuelve a subir el precio de la luz. La oligarquía nos mete la mano en el bolsillo y el gobierno no actúa. ¡Hay que nacionalizar!(Alberto Garzón).

“Bajaremos la factura de la luz poniendo firmes a las eléctricas. ¿Quieres que baje el recibo de la luz? A ver si vas a ser de Unidas Podemos(Podemos).

“Disparar la factura de la luz un día como hoy solo demuestra la codicia de las eléctricas. Si el Gobierno lo consiente, será cómplice. Un Gobierno que protege a la gente tiene que enfrentarse a las eléctricas” (Pablo Iglesias).

Si a la izquierda se le juzgase por sus hechos y no por sus falsas intenciones, habría desaparecido

Querido lector, lo que ves aquí es una clase magistral de populismo-propaganda –agitpro comunista- perfectamente orquestada por la izquierda: Localiza un aparente problema, lo sobredimensiona, y se aprovecha. Crean falsos sentimientos de injusticias sobre los que luego cabalgan para implantar la verdadera maldad: ellos y sus desastrosas políticas. ¿Has visto algún país que funcione con las recetas de estos creadores de pobreza y ruina? Nunca lo verás. ¿Has visto a alguno de estos mesías pobre? Tampoco lo verás.

La izquierda pone el grito en el cielo y no duda en tomar la calle y montar todo tipo de algaradas si la luz sube entre un 4-8%, mientras agacha la cabeza y calla las brutales e insostenibles subidas de luz actuales: en un año (abril 20-abril21) el precio se incrementó un 268%, pasando de los 17,65 euros (MWh) a los 65 euros (MWh). Hoy superará los 125 euros (MWh), y todo apunta a que seguirá al alza. La aplicación strictu sensu de las políticas de la izquierda tiene estos efectos.

Ya nos lo hicieron en plena ola de frío, cuando sufríamos los efectos del temporal Filomena, y ahora lo han vuelto a hacer cuando padecemos las altas temperaturas propias de la época estival. ¿Alguien lo duda? Los idiotas que los seguirán “botando”, porque, como siempre, la culpa será de Vox.

¿Y, qué dice la izquierda, ya sean los vividores disfrazados sindicalistas, “actoruchos y asimilados que bien viven de la subvención? Nada. ¿Qué harán? Nada. Toca silbar y a mirar para otro lado. Acto seguido, se pondrán al servicio de la caterva mediática para activar a sus sucios voceros con el objetivo de repartir culpas entre la oligarquía, los ricos y no sé qué poderes fácticos. ¿Y el Gobierno, tiene algo que ver? Nada. No verás a ninguno de estos señalarlo y exigirle responsabilidad. Lógico. Si el Gobierno es quien subvenciona a los que pagan a los voceros, ¡cómo van a criticarlo! No vaya a ser que llegue Vox -Dios lo quiera- y se nos acabe el chollo, dirán.

Esta es la verdadera izquierda, la que decía a bombo y platillo: “No vamos a dejar a nadie atrás; Salimos más fuertes; la que presumía del escudo social”. La que se le llena la boca de eslóganes, y luego quiere tanto a los pobres que los fabrica a millones. Una construcción social cuyos puntales son la mentira y la propaganda. El mal se llama socialismo y el Sistema creado por él y sostenido por el PP cuando ha gobernado.

Si existiese la justicia social, la izquierda no existiría

Hay que reseñar que el 60% del total del recibo de la luz, ¡ojo!, el 60%, son impuestos. Algo similar ocurre con los combustibles, que siempre nos lo suben justo cuando llegan los desplazamientos. Otro día hablaremos del infierno fiscal que supone el resto de tributos estatales, autonómicos y locales.

¿Vemos dónde está el problema? ¿Cuándo vamos a abrir los ojos de una puñetera vez? ¿Nos damos cuenta del “juego” que se traen entre manos? Padecemos una clase política dirigente que nos está expoliando, robando y masacrando a impuestos, abocándonos a la pobreza y la miseria. La misma que nada en la abundancia del lujo más nauseabundo –miles de vehículos oficiales, despachos lujosísimos, pagas vitalicias, escoltas, y un sinfín de prebendas que disfrutan ellos pero que pagamos nosotros. La que periódicamente se alterna en el poder para que nada cambie.

¿Quién puede poner fin a este chollo? ¿Ves de dónde viene el odio a Vox? Del miedo que les produce ver acabar su bienestar.

Los españoles de bien –excepto rojos- trabajamos una media de 6 meses al año para el Gobierno. ¿Puede ser esto verdad? Es verdad. Más de la mitad de tu trabajo se lo come un elefantiásico Sistema cuyas fauces son insaciables. Casi medio millón de políticos con sus inacabables ristras de asesores –solo Pedro Sánchez tiene más de 1.200-. Esto no hay quien lo sostenga. Es imposible.

Son los mismos que nos han endeudado a perpetuidad, que han disparado el déficit, que han hundido la actividad industrial relegándonos al turismo y poco más. Una lacra que se disfraza según su color –rojo o azul- con el único objetivo de mantener la situación de equilibrio o status quo actual: millones de trabajadores partiéndose el alma y la espalda para mantenerlos a ellos. ¿Quiénes? Una clase elitista que solo se baja del coche blindado para subirse al falcon, o para entrar en los consejos de administración de las eléctricas.

Por esta y otras muchas traiciones al noble pueblo español, solo queda VOX. Porque ninguno de los herederos y beneficiados de este parasitario Sistema, su fastuoso estado del bienestar, va a mover un dedo para perjudicarse él y beneficiarte a ti. Porque se trata de su bienestar, no del tuyo. Porque ellos solo quieren el poder y el dinero –el tuyo y el mío-, no a España.

Por eso te animo a unirte a la resistencia democrática y patriótica, a Vox. Porque o acabamos con ellos o ellos acabarán con nosotros.

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