Escudo y bandera de la Ciudad de Valencia

ESCUDO DE LA CIUDAD DE VALENCIA

El escudo de la Ciudad de Valencia es en forma de cairó, rombal o cuadrado apoyado sobre uno de sus vértices, de oro con cuatro barras o bastones de gules; como sostenes dos eles coronadas, una a su diestra y la otra a su siniestra; en su parte inferior cruzadas dos ramas de laurel en sinople, atadas con cordón en gules. Al timbre, corona real abierta submontada por murciélago de sable, visto de frente y con sus alas extendidas.

El escudo de la ciudad se remonta al año 1377. Se basa en el Señal Real de Aragón, concedido por el monarca Pedro IV el Ceremonioso. Con el tiempo se le irían incorporando diferentes elementos, relacionados con las armas personales de Jaime II de Aragón y hechos bélicos ocurridos en la ciudad.

El monarca Jaime I de Aragón, incorporará a la Ciudad de Valencia en la corona de Aragón. Tras la conquista de Valencia por Jaime I en el año 1238, la Ciudad utilizó como armas propias un escudo puntiagudo con cuatro palos de gules sobre campo de oro, sin corona ni yelmo. Este escudo se utilizará hasta el reinado de Pedro IV el Ceremonioso.

En reconocimiento a la resistencia opuesta por la ciudad de Valencia ante Pedro el Cruel de Castilla en la Guerra de los dos Pedros (hecho acontecido entre los años 1356 y 1365), Pedro IV el Ceremonioso concede a la Ciudad el derecho al uso de sus armas y de la corona real.

En el siglo XVI, a principios del año 1500, se incorporó en algunos escudos la figura de un murciélago colocado sobre la corona real. Se cree que el murciélago está relacionado con el asedio que sufrió la ciudad por parte de las tropas de Jaime I el Conquistador. También puede que fuese por la similitud existente con el dragón usado en la cimera del emblema personal de Pedro IV el Ceremonioso.

Pero existe una leyenda sobre el murciélago que dice: “Acampado el monarca Jaime I el Conquistador y sus tropas en los alrededores del río Turia, un murciélago se posó sobre su tienda; el monarca, pensando que este animal era considerado de mal augurio y que traía mala suerte, ordenó que lo matasen. Sin embargo, el monarca se equivocaría, dado que unas noches más tarde sería precisamente un murciélago el que los salvaría de un ataque sorpresa durante la noche de las fuerzas sarracenas. El murciélago, con sus ruidos, despertaría al monarca y a sus soldados, los cuales se percatarían del asalto, pudiendo reaccionar a tiempo ante el envite y vencer a las fuerzas sarracenas.

Así, gracias al murciélago, el monarca y su ejército se salvaron de lo que pudiera haber sido una gran matanza. En agradecimiento hacia el animal el monarca ordenó cubrirlo de honores y le concedió el privilegio de ser colocado en la cúspide del escudo, encima de la corona real.

En el siglo XVII se incorporan al escudo las dos «L» a cada lado del escudo, concedidas por Pedro el Ceremonioso, que puede simbolizar el título de «dos veces leal», por los asedios y la resistencia opuesta por la ciudad de Valencia en la Guerra de los dos Pedros, entre los años 1356 y el 1365 o bien puede significar las eles de «La Leal».

El monarca Fernando VII otorga a la ciudad de Valencia dos ramas de laurel, que simbolizan la defensa de la ciudad ante el General francés Moncey, al finalizar la Guerra de la Independencia Española, entre los años 1808 y 1814.

BANDERA DE LA CIUDAD DE VALENCIA

La bandera de Valencia, también denominada “Real Señera Coronada” o “Señera tricolor”, es la misma que utiliza la Comunidad Valenciana. El origen viene de una enseña heráldica, un escudo que fue evolucionando hasta adoptar la forma de bandera, con una corona sobre las barras de los reyes  de Aragón. Se trata de un lienzo de forma rectangular sobre el cual destacan cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo, coronada por poseer el título de “reino”, y franja azul donde se representan las hojas de acanto de las coronas; bajo la franja azul, otra más estrecha en color rojo y sobre la cual se representan perlas y piedras preciosas.

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD DE VALENCIA

La región valenciana ya estaba habitada por pueblos prerromanos antes de la fundación de la ciudad de Valencia en el siglo II por los romanos. La ciudad es fundada en el año 138 a.C., por el cónsul romano Décimo Junio Bruto Galaico. El cónsul romano, cuando licenció sus tropas de las campañas lusitanas, quiso recompensar a sus hombres por su valentía y coraje concediéndoles tierras en el levante hispano, concretamente una isla fluvial junto a la desembocadura del río Turia, estratégicamente ubicada y por donde pasaba la Vía Heraclea (más conocida por la Vía Augusta). Allí los hombres del cónsul establecieron una aldea que recibió el nombre de Valentia Edetanorum (“Valor de los Edetanos”). Esta aldea pronto adquiriría el rango de colonia.

La primera colonia prosperó económica y demográficamente hasta la revuelta organizada por el General Quinto Sertorio. La colonia tras estos hechos acabaría parcialmente destruida en el año 75 a. C., tras el asalto de Cneo Pompeyo Magno. Cayo Herenio, lugarteniente de Sertorio, y cerca de 10000 rebeldes cayeron frente a los muros de la ciudad. La destrucción ocasionada por la guerra llevó a que la ciudad quedara abandonada durante un periodo aproximado de 50 años.

La ciudad de Valentia es refundada en tiempos de Augusto, con veteranos llegados de las licencias de Augusto y supervivientes de los primeros colonos, pero la ciudad tardaría unos años en comenzar un largo periodo de desarrollo y crecimiento urbano.

En el siglo II d.C., la ciudad de Valentia adquiere características propias de las urbes imperiales. Valentia se convierte en una ciudad profundamente romanizada adquiriendo cierta importancia. La ciudad disponía de ciertas edificaciones singulares como el circo, con una capacidad para 10.000 personas, y vivió en una relativa paz pero sumida, al igual que el resto del Imperio romano, en una recesión económica y social.

En el siglo III d. C. Valentia entra en una profunda crisis, al igual que el resto del Imperio. La ciudad será destruida entre los años 260 y 270, pero será reconstruida rápidamente con un perímetro inferior,  teniendo que abandonar alguna de sus infraestructuras.

En el siglo IV Valentia seguía manteniendo su estatus, al contrario de otras urbes que entraron en decadencia.

En el siglo V, tras el vacío de poder dejado por el Imperio romano y coincidiendo con la llegada de los pueblos germánicos, suevos, vándalos y alanos, la Iglesia asume el control de la ciudad transformando los templos romanos en edificios de culto cristiano. Posteriormente llegarían los Visigodos y la ciudad recupera cierta mejoría debido a que los militares se instalaron en ella.  

En el año 711 se produce la conquista musulmana y la ciudad de Valentia pacta una capitulación beneficiosa y es incorporada al Valiato de al-Ándalus, dependiente del Califato de Damasco y de Córdoba. Los musulmanes fueron benevolentes con las ciudades que capitularon, como sucedió con Valentia. Su población hispanorromana y visigoda  siguió viviendo y disfrutando  (casi en su totalidad) de sus costumbres, posesiones y religión. Tras la conquista ambas poblaciones, cristiana y musulmana, convivieron sin mayores  problemas.

La ciudad de Valentia estaba gobernada por Agrescio cuando los musulmanes la sitiaron e intentaron invadirla. Tras varios intentos de hacerse con la ciudad vieron que no sería fácil conquistarla por lo que decidieron enviar un emisario para que negociase la rendición de la ciudad.  Los defensores de la ciudad respondieron con el lanzamiento de una flecha que hirió al emisario musulmán, hecho que enfureció todavía más a los sarracenos, que mandaron un encolerizado ataque que nuevamente fue rechazado. Las bajas fueron importantes por ambos bandos saldándose con un porcentaje de 80 bajas en los defensores por unas 250 de los atacantes. Dado que la situación era muy compleja y no se le veía un final cercano, tanto el gobernante de la ciudad Agrescio y Táriq  jefe del ejército sarraceno, deciden pactar una capitulación que fuese ventajosa para la ciudad, obteniendo que sus habitantes pudiesen seguir manteniendo sus viviendas, el respeto hacia su religión y mantener la organización jurídica y administrativa de la ciudad. Además aquellos que quisiesen abandonar la ciudad lo podían hacer sin temor y llevándose todas sus pertenencias. A cambio entregarían la ciudad y tendrían que aceptar su autoridad política y militar. Abulcacer al-Hudzali será el nuevo gobernador de la ciudad (quien en el año 715 se rebeló sin éxito, siendo derrotado y ajusticiado por Abd al-Aziz ibn Musa).

Entre los años 760 y 766 nuevamente los depuestos abbasíes intentarán recuperar el poder desde la ciudad, obligando al emir independiente de Córdoba, Abd ar-Rahmán, a venir el mismo a restablecer el orden y acabar con la revuelta comenzada por los abbasíes.

Caído el Califato de Córdoba llegan los ameríes (descendientes de Almanzor) y, por medio de Abd-Alah crean el Reino Taifa de Balansiya, y un gobierno autónomo sobre el área de Valencia. Abd-Alah se construye un palacete ajardinado en las afueras de la  ciudad.

Esta será una época de máximo esplendor para la ciudad y sus habitantes. El comercio con la España cristiana se incrementa. Crean un perímetro de huerto y un sistema de riego, además de cambiar las costumbres de sus habitantes, la lengua y la religión.

En el año 1011 se inician reformas y mejoras urbanísticas en la ciudad; estos hechos harían  crecer los impuestos provocando una revuelta popular acabando con el mandato de Mubárak y Muzáffar, iniciadores de las reformas.

La tranquilidad y la prosperidad llegaría en el año 1021 de la mano de Abd al-Aziz ben Abí Amir (nieto de Almanzor) quien realizaría grandes obras de ingeniería y fortificaría la ciudad.

En el año 1092 el rey de León y Castilla asedió la ciudad, pero él, sus aliados genoveses y pisanos tuvieron que retirarse, pues Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) había iniciado una campaña por las tierras de Castilla. Para evitar que el rey de Valencia entregase la ciudad al monarca Alfonso los nobles de la ciudad pidieron ayuda a los Almorávides que estaban en las cercanías. Pero el descontento era tal que originó un motín entre los colaboradores del rey y la guarnición dejada por Rodrigo Díaz de Vivar como encargados de la recaudación de los impuestos. Estos huyeron de la ciudad dejando que el pueblo asaltase el alcázar, degollando al monarca. Los nuevos gobernantes de la ciudad rompen con la protección de Rodrigo Díaz de Vivar y acatan el poder del almorávide Yúsuf ibn Tasufin.

En el año 1093, el Cid desde El Puig preparó el asedio a la ciudad, su ejército se instaló por los alrededores cercando la ciudad y arrasando la huerta, además de crear bastante destrucción en acequias, molinos y arrabales donde dejaba una guarnición. Los sitiados salían a entablar batalla por la puerta de Roteros, pero el Cid pronto se haría con el arrabal y establecería una guarnición. También hubo cristianos del interior de la ciudad que salieron a vivir a los arrabales.

En el mes de septiembre del mismo año el Cid traslada su campamento a la Roqueta, estrechando todavía más el cerco y provocando una situación más difícil para la ciudad y sus habitantes. Éste sería el asedio más duro de la historia, tras comerse los animales de la ciudad, los habitantes pasaron a comer cualquier cosa que encontrasen y pudiesen llevarse a la boca. También apareció la peste.

Una vez que la ciudad capituló el Cid permitió quedarse en la ciudad a los musulmanes que quisiesen, pero eso sí, pagando un diezmo. El resto podrían marcharse con sus pertenencias.En junio del año 1094 entrarían las primeras tropas, tomó posesión del alcázar y se instaló con sus hombres. El Cid se autoproclama “príncipe de Valencia”. Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador) muere en la ciudad de Valencia un 10 de julio del año 1099. Tras su muerte, Doña Jimena, viuda del Cid, consigue defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III llamado “el Grande”, Conde de Barcelona y Gerona, hasta el año 1102, año en que el rey Alfonso VI de Castilla ordena la evacuación de la ciudad, cayendo Valencia en poder de los almorávides que nombraron gobernador de la ciudad a Zayd Abu Zayd (el cual llego a proclamarse rey de Valencia, siendo el último gobernador almohade de Valencia).

El último rey musulmán de la ciudad de Valencia será Zayán ibn Mardanix que fue conocido como Zahén. Zayán destituyó del cargo de gobernador al almohade Zayd Abu Zayd en el año 1229. El monarca musulmán llega a un acuerdo de vasallaje con el rey Jaime I de Aragón que le facilitaría la conquista de la ciudad de Valencia. Pero en el año 1238 la ciudad será nuevamente conquistada en este caso por el monarca de Aragón Jaime I.

El Reino de Valencia fue fundado en el año 1239 por el monarca de Aragón Jaime I «el Conquistador» que, viendo imposible la repoblación del territorio conquistado, conserva ciertos privilegios de la población nativa respetando sus religiones, costumbres e instaurando los fueros de Valencia, a partir del cual se crea un reino con identidad política propia, con sus instituciones, su administración, aranceles y moneda propia, pasando a formar parte de la corona de Aragón. Pero la creación de este reino provocó una gran indignación entre los nobles de la corona aragonesa, que verían imposible la  prolongación de sus señoríos sobre tierras valencianas.

La ciudad y reino prosperan rápidamente y es en el año 1283, siendo monarca Pedro III de Aragón llamado “el Grande” e hijo de Jaime I “el Conquistador”, que se autoriza la instalación del Consulado del Mar en la ciudad de Valencia.

El siglo XIV trae la peste negra a la ciudad, además de otras epidemias que merman a su población en el año 1348. La ciudadanía se levanta contra los abusivos excesos del rey. Éste es un periodo conflictivo para la corona de Aragón que mantuvo enfrentadas a las tropas de los simpatizantes del rey Pedro el Ceremonioso y una coalición de unión de Aragón y unión de Valencia. Estos movimientos estaban formados por nobles y brazo popular de las ciudades que se unieron  al movimiento.                                

Entre los años 1363 y 64 la ciudad de Valencia repele el asalto de las tropas castellanas por dos veces. El monarca Pedro el Ceremonioso concede el privilegio a la ciudad de dos veces leal que será representado por dos «L» las cuales aparecerán a partir del siglo XVII en el escudo de la ciudad.

En el año 1391  la convivencia era conflictiva entre cristianos, judíos y musulmanes. En este año los cristianos asaltan el barrio judío y los obligan a convertirse al cristianismo  lo cual consiguen a pesar de que seguían practicando su religión en secreto.

El Siglo XV será el de mayor expansión y crecimiento sobre todo de la cultura valenciana, siendo denominado como “el Siglo de Oro valenciano”, viniendo acompañado también de un crecimiento demográfico que sitúa a la ciudad como la más poblada de la corona de Aragón. En el año 1415 el monarca Alfonso el magnánimo se casa en la ciudad de Valencia con María de Castilla, y la nombrará gobernadora de la ciudad. Este matrimonio se celebra el 12 de Junio en la Catedral valenciana. 

También en este siglo se construyen algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad como las Torres de Serranos y La Lonja, entre otros. Además se reactiva el comercio urbano a través de una banca municipal para dar cobertura y apoyo a transacciones comerciales. La creación de la Lonja de la seda se convierte en uno de los mercados más importantes del Mediterráneo atrayendo a mercaderes de toda Europa. También se imprime uno de los primeros libros en valenciano. La pintura y la escultura también tendrán su protagonismo dentro de este siglo.

La descapitalización surgirá por el mantenimiento de la política mediterránea y por el apoyo económico de los banqueros valencianos a la corona en el descubrimiento de América. Esto se reflejara en el aumento de los precios que provocaran un decaimiento del comercio y en una sublevación sin éxito de los gremios.

En el año 1502 en la ciudad se funda la Universidad de Valencia que se llamará Estudi General.

En el año 1609 se promulga el decreto de la expulsión de los moriscos y los judíos. El preponderante poder de la nobleza lleva al país a la ruina y a la banca rota de la Taula de canvi (mesa de cambio), institución financiera de cambio de moneda y divisas.

En la Sublevación de Cataluña entre los años 1640 y 1652, por petición del monarca Felipe IV la ciudad de Valencia colabora en su causa con milicias que se alojarán en la ciudad. Esto provocará  nuevamente un período de escasez económica.

En el año 1701 estalla la Guerra de Sucesión española, que duraría hasta el año 1713 con la firma del tratado de Utrecht y que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia del monarca español Carlos II de España. En este conflicto Valencia se unió al bando austracista del archiduque Carlos de Austria y siendo el líder del ejército Joan Batista Basset, quien consiguió incitar al pueblo para que le diese su apoyo a cambio de quitada de impuestos y otras ventajas añadidas (las cuales después fueron ignoradas por el Austria y Basset acabaría con sus huesos en la cárcel). Así y todo, los austracistas retendrían durante 16 meses la ciudad evitando varios intentos de invasión. 

Tras la victoria borbónica, el 25 de Abril del año 1707 en la batalla de Almansa, el ejército inglés abandona la ciudad y la deja a su suerte. Las tropas de Felipe V, como castigo, tomaron represalias contra la población, saqueando ciudades y poblaciones del reino de Valencia, eliminando todos sus privilegios y fueros, introduciendo las leyes de Castilla mediante el Decreto de Nueva Planta que fue promulgado por Felipe V en el mes de Junio, que deja sin vigor las leyes e instituciones propias del reino de Valencia.

En la Guerra de la Independencia entre los años 1808 al 1814, la ciudad de Valencia fue de las últimas controladas por el ejército napoleónico. El levantamiento popular de Mayo y lo acontecido en la ciudad de Madrid provocó la indignación popular y desató la insurrección, declarando la guerra a Napoleón.

El 29 de Mayo La Junta de Gobierno de Valencia crea el Regimiento de la Reina compuesto por 3732 personas y denominado como “Cazadores voluntarios de Valencia” o “Cazadores de Caro”, por haber sido su primer Coronel el General Caro (que además hizo Generala de los ejércitos del Reino de Valencia a la Virgen de los Desamparados).

En el mes de Junio el Mariscal Moncey de regreso de Madrid derrotó, en el camino, a las tropas valencianas que le salieron al paso y así fue haciendo por donde pasaba. Moncey estableció su campamento en el camino del Cuart de Poblet y llevó sus tropas ante las puertas del Cuart desde donde exige la rendición de Valencia. A las 8 de la mañana comenzaría la batalla que duraría todo el día. A las doce el Mariscal Moncey volvió a pedir la rendición de la ciudad ordenando avanzar a dos columnas francesas que se tuvieron que detener ante el foso abierto y sorprendidas entre dos fuegos les hicieron retroceder. Moncey se retiró a una alquería pero el fuego de la artillería de la muralla les alcanzó y forzó su retirada a más distancia. Ya por la noche los valencianos inundaron la huerta para impedir la movilidad del ejército francés. Tras las bajas sufridas el Mariscal francés ordenó la retirada hacía Madrid.

Con esta victoria  sobre las tropas francesas, el pueblo valenciano resistiría hasta que el Mariscal Suchet la conquista un 8 de Enero del año 1812. En el tiempo que permaneció bajo el control y gobierno francés llegó a ser capital de España, cuando José I trasladó toda su corte a la ciudad en el verano de 1812.

Con la retirada de los franceses el General Elío organizó una revuelta que sirvió para reponer en el trono de España al monarca Fernando VII. 

En el 1879, para atender las necesidades culturales y formación, nace el Ateneo Merca

Al inicio de la Guerra Civil española, Valencia se convierte en el centro administrativo del Comité  Ejecutivo Popular de Valencia, el cual surge espontáneamente en el contexto de la Revolución Española.

El 6 de Noviembre de 1936 el gobierno de la República se traslada a la ciudad estableciendo la residencia del gobierno en la población de Náquera. El gobierno estará en la ciudad hasta el 30 de Octubre del año 1937.

El 30 de Marzo de 1939 las tropas del General Franco toman la ciudad.

La ciudad de Valencia en el año 1957 sufre las consecuencias de una gran riada que trae graves consecuencias  a la ciudad y su huerta. La riada obligó al desvió del cauce del Turia en prevención de futuras inundaciones.

@LaReconquistaD

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