Escudo y bandera de la ciudad de León

ESCUDO DE LA CIUDAD DE LEÓN

El escudo de la ciudad de León es de forma rectangular cuadrilongo con los vértices inferiores redondeados y terminado en punta. En campo de plata, un león rampante de púrpura, linguado, uñado armado de gules. Al timbre corona marquesal abierta que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas que sostiene cuatro florones terminados en perlas y cuatro puntas más bajas, sobre las que descansan tres perlas montadas en forma de triángulo dos en horizontal y una encima de ambas. El todo se presenta cargado sobre un ornamento o campo de pergamino de oro.

En la actualidad la corona que figura en el escudo de la ciudad de León es una corona marquesal y el león no aparece coronado. Sin embargo. el escudo de la Diputación es distinto al del Ayuntamiento. Este se representa sobre campo de plata un león de gules coronado, lampasado y armado de oro.  Al timbre corona real antigua.

BANDERA DE LA CIUDAD DE LEÓN

La bandera de la ciudad de León está compuesta por un paño de sección rectangular de color púrpura o carmesí, cargado en su centro con el escudo de la ciudad.

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD DE LEÓN

César Augusto en el año 41 a.C., fundó la Legio VI Victrix (La sexta legión Victoriosa). Esta legión romana en el año 29 a.C., fue trasladada a la Hispania Tarraconensis, donde colaboró en la contienda de Augusto contra los cántabros entre los años 25 a,C. y el 13 a.C. La legión se asentó casi durante un siglo en tierras de León, entre los ríos Bernesga y Torío, cerca de la ciudad astur de Lancia, llegando a ser conocidos como Hispaniensis. La misión de esta legión era básicamente mantener el orden y controlar las explotaciones auríferas.

A comienzos del gobierno del emperador romano Nerón Claudio César Augusto Germánico (Nerón), la sexta legión con suma facilidad se impuso a la sublevación de los astures (pueblos celtas y preceltas que habitaron el norte de la península ibérica). Además dieron protección a gobernadores y procuradores de las provincias Lusitana y Tarraco.

El gobernador tarraconense, Servio Sulpicio Galba, se subleva contra el impopular emperador romano Nerón, proclamándose emperador de la ciudad de Clunia Sulpicia. Esta sublevación estuvo apoyada por la Legio VI Victrix. Para completar a esta VI Legio, Servio Sulpicio Galba, creó la Legio VII Galviana (la cual más tarde pasaría a denominarse Legio VII Gemina, quien en el año 74 y siendo emperador Vespesiano); tras producirse la marcha de VI Legio a Germania, el campamento quedó abandonado, siendo recuperado por esta Legio VII Gemina, quien levanto un nuevo campamento con una orientación distinta a la primera, convirtiéndose en base permanente hasta su desaparición en el año 409. A partir de aquí surge la evolución de Legio a León, donde además se consolidará una zona civil aledaña al campamento.

Después de las maniobras de Constantino III y Geroncio, esta unidad escasa de efectivos sería invadida por vándalos, suevos y alanos, produciéndose  la disolución de la unidad. 

Tras la conquista de la Península ibérica por los musulmanes en el año 711, surgieron focos de resistencia en la zona norte de la península promovidos por Don Pelayo, quien desde el monte Auseba encabezó el hostigamiento a las tropas musulmanas; esto supuso el comienzo de la resistencia y reconquista  cristiana.

Entre los años 737 y 757 sería Alfonso I de Asturias, quien, en el intento de unificar los territorios, fundó la monarquía, extendiendo el reino hasta la cordillera cantábrica. Con Alfonso II (791-842) se instala la capital del reino en Oviedo. En el año 856 sería Ordoño I quien mandase reconstruir las murallas de la ciudad de León y Astorga, además de la repoblación de éstas. Entre los años 866 y 910, el monarca Alfonso III «el Magno» trasladaría las fronteras del reino hasta el Duero, repoblando, además, Zamora.

Debido a su historia y a su buena fortificación la ciudad de León se convertiría en punto estratégico dentro del reino asturiano, dando comienzo una de las etapas más relevantes de su historia con la fundación de su reino en el año 910, cuando los príncipes cristianos del reino deciden trasladar la capital de Oviedo a León (que incluiría en el mismo al reino de Asturias). Sin embargo, el rey Fruela II permaneció en Asturias pero reconociendo la superioridad de reino leonés.

En el año 914, tras la muerte sin descendencia del monarca García I, Ordoño II se traslada desde Galicia a León, donde sería proclamado rey, lo que generó que tanto Galicia como León compartiesen monarca, consolidándose la creación del nuevo reino de León. Este reino jugaría un papel importante en la Reconquista española, llegando a ser uno de los reinos importantes en la formación del reino de España.

Con la muerte de Ordoño II en el año 924, será su hermano Fruela II quien ascenderá al trono leones, gobernando por un corto periodo de tiempo, ya que su muerte se producirá en el año 925, año en que asciende al trono su hijo Alfonso Froilaz, llamado “el Jorobado”, quien también como su padre gobernaría por un breve periodo de tiempo, en este caso sería a causa de los hijos de Ordoño II (que lo expulsarían del trono en el año 926). 

Tras la muerte del rey Fruela II, ya gobernando Alfonso Froilaz se produce una guerra civil en el reino entre los hijos de Fruela II (Alfonso Froilaz y sus hermanos Ordoño y Ramiro). Pero también entre los hijos de Ordoño II de León, Sancho, Alfonso y Ramiro, quienes se habían trasladado a tierras gallegas durante el reinado de su tío Fruela II. Durante esta trifulca sucesoria entre ambos bandos también se sumaron apoyos de otros reinos como el recibido por los hijos de Ordoño II de León, por parte de Sancho Garcés I de Navarra, (suegro de Alfonso) y la nobleza gallega que apoyaba a Sancho Ordóñez, hermano de Alfonso y de Ramiro a quien también apoyaron los condes castellanos y Portugal. 

Alfonso IV, llamado “el Monje”, será coronado en la ciudad de León en el año 926 y sería en el año 931 tras la muerte de su esposa cuando renuncia al trono e ingresa en un monasterio (el de Sahagún). Tras los enfrentamientos entre Alfonso IV y su hermano Sancho Ordóñez, el reino de Galicia y León dejarían de compartir monarca.

En el año 926, Sancho, huyendo de su hermano, se refugió en Galicia, coronándose rey de Galicia y convirtiéndose en un reino independiente hasta el año 929. Tras la muerte de Sancho el reino de Galicia pasaría nuevamente a ser gobernado por su hermano Alfonso IV. Alfonso IV, tras haber permanecido varios meses en el monasterio de Sahagún, en el año 932 decide abandonar el monasterio para recuperar el reino de León contando con el apoyo de Alfonso Froilaz y el de sus hermanos, Ramiro y Ordoño, todos ellos hijos del rey Fruela II de León. Alfonso IV, aprovechando que su hermano Ramiro II se encontraba en Zamora (tratando de conseguir tropas para acudir en auxilio de Toledo, la cual se encontraba sitiada por las tropas de Abderramán III), vio el momento idóneo para recuperar el trono.

Enterado Ramiro II de las intenciones de su hermano Alfonso IV, envió tropas hacia Toledo y él se dirigió a León al encuentro de Alfonso IV. Ramiro II capturaría a su hermano  y pondría fin a la sublevación y dando orden de encarcelar a los sublevados. En castigo por la ayuda prestada a su hermano Alfonso, Ramiro II cedería las propiedades de Alfonso Froilaz y las de sus hermanos al conde Gutierre Osóriz, por haberle sido leal. Una vez en prisión Ramiro II ordenó que tanto Alfonso IV, Alfonso Froilaz y sus hermanos fuesen cegados y trasladados al monasterio de Ruiforco donde los prisioneros permanecieron hasta su muerte. En el año 982 un nuevo levantamiento en el reino de Galicia daría paso a la coronación de Bermudo II de León como nuevo monarca gallego. Más tarde este monarca derrotaría a Ramiro III de León, haciéndose con el reino y volviendo así a unificar los reinos.

En diciembre de 1037 Fernando I de León, también conocido por “el Magno” o “el Grande”, es coronado como rey de León por su matrimonio con Sancha, hermana del rey Bermudo III (contra el que se levantó en armas). En esta contienda, luchando contra Fernando en la batalla de Tamarón, moriría Bermudo III sin dejar descendencia.

Ya en 1054  tras varias disputas fronterizas con su hermano García III de Pamplona acabaron en guerra donde el monarca de Pamplona caería muerto en la batalla de Atapuerca a manos de las tropas leonesas.

Sin duda este rey mantuvo una actividad de Reconquista tomando varias plazas entre algunas de ellas se puede citar en 1057 Lamego, 1058 Viseo y 1064 Coimbra, además de someter al pago de parias al reino leones a varios de los reinos de taifas de la península. Al morir dividió el reino entre sus hijos.

En el mes de Enero del año 1066 es coronado en la ciudad de León, Alfonso VI. Ya desde el inicio de su reinado tuvo que enfrentarse con Sancho, quien por ser el primogénito  se  consideraba el heredero legítimo de todos los reinos de su padre. Con la  muerte de su madre la reina Sancha los tres hermanos entrarán en un conflicto bélico que se mantendrá por periodo de siete años. El primer enfrentamiento será Llantada en el año 1068 entre Sancho y Alfonso. Habiendo pactado que el que saliese victorioso se haría con el reino del vencido, Sancho vence a Alfonso y este no cumple lo pactado, pero a pesar de todo sus relaciones se mantienen integras, como se demuestra en la boda de Sancho con Alberta, una noble inglesa. En esa ceremonia a la que asistió Alfonso VI, los hermanos deciden unirse para arrebatarle el reino de Galicia a su hermano menor García, concluyendo con la unificación de los territorios por parte de Alfonso.

Entre los años 1126 y 1157 siendo emperador Alfonso VII, los monarcas de la totalidad de la península e incluso los del sur de Francia le rinden pleitesía y se declaran sus vasallos.

En el año 1188, siendo monarca Alfonso IX, León se convertiría en la primera ciudad que albergaría las primeras cortes de la historia de Europa. Alfonso IX extendería el reino por tierras de Extremadura, logrando así expandir el territorio del reino leonés.

En la Baja Edad Media en el año 1301, la ciudad verá como pierde el protagonismo de antaño, posiblemente debido a la pérdida de su independencia tras la  fusión del reino leonés con la corona de Castilla.

Durante la edad moderna, en la guerra de la independencia León fue una de las primeras ciudades de toda España que se sublevaría. Una vez finalizada la guerra, León adquiriría el rango de capital de provincia

En el siglo XX trajo a la ciudad el Plan de Ensanche y expansión urbanística. A partir de aquí la ciudad se convierte debido al auge de la minería del carbón en un núcleo importante de comunicaciones del noroeste. En este siglo también llegará el ferrocarril.

@LaReconquistaD

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