Escudo y Bandera de la Ciudad de Badajoz

ESCUDO DE LA CIUDAD DE BADAJOZ

El escudo es rectangular cuadrilongo y redondeado en su base. En campo de azur, un león rampante de púrpura, linguado, uñado, armado de gules y coronado de oro, es acompañado a su diestra por columna de plata con basa y capitel, rodeada por cinta de oro cargada de letras de sable con texto Plus Ultra (Más allá), sobre tierra de sinople. Al timbre, Corona Real cerrada, en un círculo de oro engastado de piedras preciosas que sostiene ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpolado de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en el mundo de azur, con el semimeridiano y el ecuador en oro, sumado de cruz de oro. La corona está igualmente forrada de gules.

Las armas de este escudo son las mismas que los emblemas otorgados a la Infanta Doña Pilar de Borbón (Duquesa de Badajoz).  

BANDERA DE LA CIUDAD DE BADAJOZ

La bandera de Badajoz está formada por un lienzo de medidas rectangulares de color carmesí, sobre el cual en su centro se representa el escudo con las Armas de la Ciudad.

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD DE BADAJOZ

Se cree que los primeros pobladores de la Ciudad de Badajoz fuesen Túbal, nieto de Noé, y su descendencia, quienes, después del Diluvio Universal, hacia el año 143 se abrían asentado en las cercanías del actual Badajoz, aunque este dato posiblemente pertenezca o se considere una leyenda.

Lo que no es leyenda (y está documentado) es la existencia de grupos humanos en zonas próximas a la Ciudad de Badajoz, en relación a pinturas rupestres encontradas en cuevas de la serranía, donde también aparecieron algunos utensilios (como el Jarro de La Zarza o Jarro de Mérida, que se fecha en el siglo VII a. C., además de otros de piedra esculpida y materiales que corresponden al Paleolítico del periodo Musterien).

En el año 155 a. C., los íberos se rebelan contra los romanos, y ante la resistencia ofrecida por los íberos, Roma deciden enviar a Sergio Sulpicio Galba, pero éste también será vencido. Galba, viendo que la mayor dureza del combate la provocaban los íberos que ocupaban las Vegas bajas del Guadiana, se planteó diseñar una estrategia para dividir a los lusitanos en tres grupos y repartir las tierras de la zona. Una vez divididos mató a casi la totalidad de estos. Entre los pocos supervivientes se encontraba Viriato, quien habría de poner mayor resistencia a los romanas. Para solucionar este problema Roma mandaría a Quinto Fabio Máximo, que obtuvo la victoria, obligando a Viriato a firmar un tratado de paz.

Con la invasión romana en el año 218 a. C., para luchar contra los cartagineses en la Segunda Guerra Púnica, Badajoz y Extremadura quedaron ubicadas en la demarcación administrativa de la Hispania Ulterior.

La actual ciudad de Badajoz se asienta junto al río Guadiana, y fue fundada en el año 875 por Abd-al-Rahmán, conocido por “el Gallego” –que era la denominación que se aplicaba  a los cristianos del norte de la Península por aquella época–. Abd-al-Rahmán era de origen hispanomusulmán (que dominó el medio y bajo Guadiana y sur de Portugal). La ciudad de Badajoz (Batalyaws, en esa época) la funda en los límites del Califato de Córdoba, siendo prácticamente independiente de la autoridad del Califa. Batalyaws será la capital de las Taifas  más extensas de la Península, abarcando sus tierras todas aquellas que se situaban al sur del Duero, desde el norte de la actual Extremadura hasta Coimbra y Sines por el sur (tierras éstas situadas en la Lusitania). Este no fue un reino efímero, ya que existió cerca de un siglo, llegando a ser uno de los cuatro centros del poder del Al Ándalus en el siglo XI, con la llegada de Abderramán III.

La ciudad de nacimiento musulmán sería conquistada el 19 de Marzo del año 1230 por el Rey D.  Alfonso IX de León, pasando a formar parte del Reino de León. Alfonso IX otorga a la Ciudad fueros y privilegios. Tras esta conquista, Badajoz cambió su posición estratégica al ser fronteriza con Portugal. 

En la época del Rey D. Alfonso X “el Sabio”, se le concede a la ciudad el obispado, dando inicio a las obras de la Catedral. Es en este siglo cuando se establece la bandera de la ciudad (la cual perdura a día de hoy). Badajoz, entre los reinos peninsulares, representó un papel muy destacado en sus relaciones, celebrándose en ella encuentros, bodas y tratados. En periodos de guerra era pieza principal defensiva y ofensiva, como sucedió en la Guerra de las Naranjas.

Durante el reinado de D. Alfonso XI de Castilla en el año 1336, las tropas de Alfonso IV de Portugal sitiaron la ciudad, pero las tropas castellanas en la batalla de Villa Nueva de Barracota vencerían a las tropas del rey Alfonso IV de Portugal obligando al monarca a levantar el asedio que ejercía sobre la ciudad. Las fuerzas castellanas estaban comandadas por Enrique Enríquez “el Mozo”, bisnieto del Rey D. Fernando III “el Santo”, por Pedro Ponce de León y Juan Alonso Pérez de Guzmán.

Tras estos acontecimientos la ciudad se despobló, pero pronto resurgiría de nuevo debido posiblemente a su condición de ciudad fronteriza.

En el siglo XIV, el Rey D. Juan I de Castilla contrae nupcias en la ciudad de Badajoz con la heredera del trono portugués, Beatriz de Portugal, hija del monarca Fernando I de Portugal y su esposa Leonor Téllez de Meneses.

El Rey D. Felipe II, acompañado de la reina Ana de Austria y toda la corte, el 21 de mayo del año 1580 establece en Badajoz la base de operaciones de su ejército con motivo de la invasión de Portugal.  El día 25 de Agosto del año 1560 las fuerzas del ejército español, comandadas por Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel III, duque de Alba de Tormes, obtiene la victoria frente a las tropas portuguesas del pretendiente Antonio Prior de Crato, en la batalla de Alcántara cerca de Lisboa. Tras esta batalla el Rey Felipe II de España es reconocido como Rey de Portugal, que gobernaría como Felipe I en unión dinástica con los demás reinos de España.

En el interior de la alcazaba, el 18 de Junio del año 1685 al mediodía se desató una tormenta de relámpagos que concluyó con la caída de un rayo sobre el almacén real de municiones, y prendió fuego en el cuarto donde se guardaban las mechas (el cual estaba pegado al de las bombas). El rápido avance de las llamas obligó a la población a buscar un refugio seguro. En la tarea de apagar los varios incendios producidos, destacaron dos jóvenes que, aun a riesgo de sus vidas, consiguieron extinguir el fuego. Ya a salvo la población, nadie volvió a saber nada de ambos jóvenes, por lo que los hechos se los atribuyeron a los santos Marcos y Marceliano.

El 6 de Junio del año 1801 en la ciudad de Badajoz se firma el “Tratado de Badajoz” entre España y Francia por un lado y Portugal por otro. Este tratado reconocía la soberanía española en los territorios conquistados en las Misiones Orientales.

En 1810 los franceses dominaban la mitad del norte de España. Las derrotas españolas en Ocaña y Alba de Tormes en el año 1809, les dejaron el camino libre para la invasión de Andalucía y Extremadura. La ciudad de Badajoz sufriría un tercer asedio en el año 1812. El ejército anglo-portugués, al mando de Arthur Wellwesley (conde de Wellington), sitiaría la ciudad (con un balance muy elevado de muertos en pocas horas). Este asedio se convirtió en uno de los más sangrientos de las guerras Napoleónicas. El asalto concluyó con la victoria de las fuerzas anglo-portuguesas y la rendición de los franceses.

En la guerra civil española en agosto del año 1936 en esta ciudad se mantuvo un enfrentamiento militar en la cual las fuerzas del bando sublevado se harían con el control de la ciudad, permitiéndoles así asegurar su retaguardia y la frontera con Portugal. Para el bando republicano supuso perder la comunicación terrestre con el país vecino. Tras la batalla, se sucedieron una serie de hechos de represión y asesinatos de toda la guerra civil.

@LaReconquistaD

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